El peor estallido de violencia en Perú desde el fin de la lucha armada de las guerrillas -en los años 90-, sorprendió al gobierno del presidente Alan García en pleno proceso de implementación del Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado con Estados Unidos.
La cantidad de víctimas que dejaron los últimos incidentes terminaron por empañar la imagen de "eficiencia económica" exhibida por un país que logró cerrar el 2008 con un crecimiento récord del 9,8%.
Aunque eclipsadas por la recesión internacional, las perspectivas del gobierno seguían siendo alentadoras para este año y lo eran más aún cuando proyectan sus miradas hacia 2010.






