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10.02.12

La CELAC: otra integración americana sin lenguas americanas (Por Miguel Verón)

 

 

Las lenguas genuinamente americanas como el guaraní, el quechua, el aimara, el mapuche y otras lenguas catalizadoras de culturas y de formas de estar en el mundo propios del continente siguen relegados de las integraciones americanas.

En el documento Procedimientos para el funcionamiento orgánico de la CELAC leemos que Los idiomas oficiales de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños son el español, el francés, el holandés, el inglés y el portugués; y los idiomas de trabajo serán el español, el francés, el inglés y el portugués”. Esta Comunidad de Estados tiene cinco lenguas oficiales y cuatro de trabajos, pero todas –a pesar de ser ya también americanas- son de origen europeo y los idiomas genuinamente continentales fueron soslayados nuevamente.

 

Los primeros días de diciembre 2011, en el año del Bicentenario paraguayo y Bicentenarios americanos, se conformó oficialmente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños ().

El nacimiento de esta comunidad es de suma trascendencia, dado que es la expresión de los cambios políticos y sociales favorables a los pueblos latinoamericanos y caribeños que se generaron en los últimos años, para rectificar endémicas debilidades e inoperancias de otras integraciones, como la Organización de Estados Americanos (OEA), para dar soluciones a desafíos históricos que enfrentaron y enfrentan  los países latinoamericanos y caribeños.

La CELAC se propone una integración genuina y horizontal de los pueblos de América Latina y el Caribe, cuyos intereses siempre fueron desatendidos por otras iniciativas integracionistas.

Decididos a construir un espacio común con el propósito de profundizar la integración política, económica, social y cultural de nuestra región, renovar y reforzar la unidad regional mediante el establecimiento de objetivos y mecanismos compatibles con la realidad de la misma y el desarrollo de los vínculos de solidaridad y cooperación entre los países de América Latina y el Caribe”, expresa el pronunciamiento de los 33 jefes y jefas de Estado y Gobiernos de los países que integran esta Comunidad.

Es muy auspicioso que la CELAC platee no solo una integración comercial  basada en el mercado, sino una integración que pone de relieve otros valores; que plantee mecanismos compatibles con la realidad de la región, y que tienda al desarrollo de vínculos de solidaridad y cooperación entre los países que la componen.

La mayoría de las integraciones regionales y continentales que conocemos pusieron y ponen como único valor supremo el mercado, el lucro de unos pocos, en detrimento de la gran mayoría; la fracasada Área de Libre Comercio de las Américas es una  prueba fehaciente de ese triste modelo de “integración”.

Exclusión de las lenguas americanas

Lamentablemente la CELAC, a pesar de las declaraciones y voluntades expresadas y las expectativas que ha generado, no ha tomado distancia de otras experiencias. Lamentablemente como en la OEA y la UNASUR las lenguas y culturas americanas fueron excluidas nuevamente.

Qué lindo hubiera sido que en los años de los bicentenarios americanos superáramos viejas alienaciones culturales y lingüísticas que padecemos; que lindo hubiese sido que asumiéramos con orgullo nuestras identidades desdeñadas desde varios siglos; lamentablemente la CELAC no ha rectificado viejas renuncias a las mismidades americanas que han asumido las otras integraciones, que abrazaron como único paradigma válido y viable las culturas y las lenguas europeas.

Las lenguas genuinamente americanas como el guaraní, el quechua, el aimara, el mapuche y otras lenguas catalizadoras de culturas y de formas de estar en el mundo propios del continente siguen relegados de las integraciones americanas.

En el documento Procedimientos para el funcionamiento orgánico de la CELAC leemos que Los idiomas oficiales de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños son el español, el francés, el holandés, el inglés y el portugués; y los idiomas de trabajo serán el español, el francés, el inglés y el portugués”. Esta Comunidad de Estados tiene cinco lenguas oficiales y cuatro de trabajos, pero todas –a pesar de ser ya también americanas- son de origen europeo y los idiomas genuinamente continentales fueron soslayados nuevamente.

Recordemos que la lengua guaraní es lengua oficial de uno de los países miembros de la CELAC: la República del Paraguay, y por imperio de la soberanía nacional y las leyes, este idioma debería ser  oficial y de trabajo de esta comunidad de naciones.

Recordemos que la Ley de Lenguas, promulgada el 29 de diciembre de 2010, en dos artículos obliga al Estado paraguayo a promover el reconocimiento de la lengua guaraní y las demás lenguas originarias de América en las organizaciones supranacionales: Art. 4º.- El guaraní en las organizaciones supranacionales.  El Estado promoverá el reconocimiento del guaraní como lengua oficial de las organizaciones supranacionales que integre.  Art. 5º. De la promoción de las lenguas originarias.  El  Estado promoverá la preservación y el uso de las lenguas originarias de América, tanto en el país como en las organizaciones internacionales en las que participe.

La enseñanza que deja esta nueva exclusión

No quiero tirar los dardos a los 33 países que conforman la CELAC. Más bien creo que esta frustración debe servirnos para revisar qué estamos haciendo en casa, vale decir en Paraguay.

El guaraní, primero debe ser lengua de trabajo del Estado paraguayo; es urgente que los tres poderes del Estado empiecen a utilizarlo en forma oral y escrita junto al castellano como establecen la Constitución Nacional y la Ley de lenguas; es perentorio que el sistema educativo, desde la escolar básica hasta el nivel superior, funcione en ambas lenguas; es urgente que las gobernaciones y los municipios demuestren en la práctica que somos un país bilingüe; es más que urgente que el Estado y sociedad nacional se convenzan, asuman y sean orgullosos de contar con dos lenguas y normalicen su uso, ya que “la caridad comienza por la casa”.

Una vez normalizado el guaraní en Paraguay tendremos mayor peso moral para exigir su oficialización y su uso como idioma de trabajo en el MERCOSUR, UNASUR, CELAC, OEA y otras integraciones de las que iremos formando parte.

La promulgación de la Ley de Lenguas, la creación de la Secretaría de Políticas Lingüísticas y de la Academia Paraguaya de la Lengua Guaraní son pasos fundamentales, pero aún tenemos un largo trecho por recorrer.

Estoy convencido de que el Paraguay no superará viejos complejos y actitudes xenocéntricas si no asume con orgullo su lengua propia. Así mismo no se logrará en América una verdadera integración si seguimos soslayando las lenguas y culturas propias del continente.

 

14 Diciembre 2011

FUENTE

http://ea.com.py/la-celac-otra-integracion-americana-sin-lenguas-americanas/

 

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