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01.10.08

HONDURAS. Invasión tierras amenaza indígenas tolupanes en Honduras

Categorías: Honduras
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MONTAÑA DE LA FLOR, Honduras (Reuters) - Durante más de un siglo vivieron casi aislados de la civilización en las montañas de Honduras, pero ahora los indígenas tolupanes son amenazados por campesinos que invaden sus tierras para expandir cultivos y narcotraficantes que buscan sembrar marihuana.

En la Montaña de la Flor viven unos 600 tolupanes, unas dos tribus de la etnia de casi 20.000 integrantes que hablan su propia lengua, el tol, entre sinuosos senderos y en chozas de ramas de árboles y barro.

En las zonas más aisladas, los indígenas hundidos en la pobreza subsisten con sus pocos cultivos y la caza con cerbatana y con arco y flecha, bebiendo agua de los ríos, casi sin cambios desde que en el siglo XIX se refugiaron en las montañas escapando de la esclavitud en las fincas.

Pero los conflictos de tierras en Honduras, donde unos pocos son dueños de inmensos campos y miles de familias no tienen donde vivir, han golpeado la puerta de los tolupanes y les han costado la vida a varios de ellos.

Campesinos en busca de parcelas para sembrar maíz, frijoles o café, junto con empresarios madereros y traficantes que buscan un lugar aislado para plantar marihuana, han ocupado violentamente el 30 por ciento de las tierras tolupanas en la montaña, entre ellas las más fértiles, según los indígenas.

Por eso la comida de los tolupanes muchas veces escasea.

"Tenemos muchos problemas con la tierra, hay unos hombres que han venido a nuestras tierras y no se quieren ir. Me tienen azorado, pero yo voy a defender mi tierra", dijo a Reuters Julio Soto, cacique de la tribu de La Ceiba que dice tener 110 años, en la puerta de su choza, a donde se llega con una caminata de dos horas por un empinado tramo montañoso.

Vestido con una túnica raída que alguna vez fue blanca, amarrada hasta la cintura, el anciano se lamentó recordando los viejos tiempos. "Antes no era así la Montaña de la Flor", dijo Soto mirando la montaña y entrecerrando sus pequeños ojos.

EL GOBIERNO SABE, PERO NO TIENE DINERO

Unos 40 tolupanes, varios de ellos dirigentes, murieron asesinados en las últimas dos décadas por disputas en sus tierras, que les fueron entregadas oficialmente por el Gobierno en 1930, según datos de una fiscalía especial de Honduras.

"Los tolupanes están siendo perseguidos como cuando eran esclavizados", dijo a Reuters el director del estatal Instituto Hondureño de Antropología e Historia, Darío Euraque.

"Hoy es peor la persecución porque les roban sus tierras que son vitales para la sobrevivencia de su pueblo, su lengua, sus costumbres, su vida", agregó.

Los narcotraficantes son el problema más reciente. Las más importantes plantaciones de marihuana en Honduras fueron destruidas en los últimos años justamente en esas montañas.

Las bandas de la droga a veces convencen a tolupanes de sembrar marihuana en sus tierras a cambio de una buena suma de dinero, para luego recoger la cosecha, que es llevada hacia Nicaragua y El Salvador, según el Ministerio de Seguridad.

Para empeorar las cosas, sólo hay cuatro policías en la zona de Montaña de la Flor para vigilar 3.600 hectáreas.

"Sabemos que hay un conflicto de propiedad en las tierras de los tolupanes, que hay terratenientes y campesinos que las han ocupado, pero no lo podemos resolver porque aún no tenemos el dinero que se necesita para indemnizar a los invasores por las mejoras que han hecho", dijo a Reuters el director del estatal Instituto Nacional Agrario (INA), Marco Tulio Cruz.

La falta de soluciones al problema está dejando poca tierra para sembrar y muchas bocas de tolupanes que alimentar, sobre todo considerando que las mujeres de las tribus suelen tener de siete a ocho hijos, según el médico del lugar, Gustavo Naira.

"El año pasado tuvimos problemas para comer. Algunos años, antes, hemos perdido la cosecha o sale muy poco para que toda la familia coma. La tierra parece que está cansada", dijo Leonor Soto, hijo del centenario cacique, descalzo y con su cerbatana al hombro.

En la tribu de San Juan, más cercana a la civilización, se ha instalado un sistema de agua potable y pronto se espera que el Gobierno lleve energía eléctrica, pero el tema de la tierra es lo que les quita el sueño a los tolupanes.

"Aquí tenemos varios problemas, pero el mayor es de la tierra", dijo el cacique de la tribu San Juan, Cipriano Martínez, que dice tener 108 años.

"Los espantamos, pero siempre vuelven. Aquí la ley no funciona. Nosotros lo que queremos es vivir tranquilos, que se vayan estos hombres de nuestras tierras", agregó.

miércoles 1 de octubre de 2008 08:28 GYT

Por Gustavo Palencia

(Editado por Pablo Garibian)
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FUENTE
http://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTASIE4900EY20081001?sp=true

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