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05.02.09

FORO SOCIAL MUNDIAL: Altermundismo se politiza

Categorías: Eventos- congresos

En Porto Alegre, la ciudad que fue en 2001 cuna del FSM, pudieron participar 350 discapacitados. Ahora en Belém ese número se limitó a 30, dijo la activista a IPS.

Cuestiones específicas como esa y anécdotas sobre cancelación de cientos de las 2.600 actividades planificadas y la imposibilidad de la participación popular por el costo de la inscripción (equivalente a unos 13 dólares) alimentan las críticas que buscan invalidar al FSM.

Por Mario Osava
BELÉM, Brasil, feb (IPS) - La notable diferencia de color humano entre las dos universidades que acogieron al último Foro Social Mundial (FSM) ayudó a acentuar el protagonismo asumido por los movimientos sociales en el proceso de articular a la sociedad civil global, ampliando su politización.

El último FSM --el mayor ámbito de la sociedad civil contraria al rumbo actual de la globalización-- se reunió en esta ciudad amazónica del norte de Brasil entre el 27 de enero y el 1 de febrero. El próximo se celebrará en África, en 2011.

Las multitudes agitadas de la Universidad Federal Rural de la Amazonia (UFRA), con muchos indígenas, negros y jóvenes, contrastaban con las menos numerosas y mejor vestidas de la Universidad Federal de Pará (UFPA), donde se concentró la mayor parte de las actividades de organizaciones no gubernamentales.

No se trató de una separación premeditada ni clasista, simplemente la UFPA no aceptó campamentos en su campus, explicó una organizadora del megaencuentro, sorprendida al observar que parecían "dos foros distintos".

Los campesinos, los jóvenes, los indígenas y los negros tuvieron que acampar en la UFRA o en locales cercanos, congestionando la entrada, la vía interna de esa universidad y las tiendas temáticas allí instaladas.

El programa de acción para este año, aprobado por la "Asamblea de las Asambleas" que clausuró el FSM de Belém, prevé movilizaciones casi todos los meses y puede contribuir a revitalizar los movimientos sociales.

Esa tendencia es previsible debido a los efectos de la crisis financiera que contaminó la economía mundial, generando desempleo, empobrecimiento y más desigualdad social. Los sindicatos, por ejemplo, recuperarían parte del protagonismo perdido en las últimas décadas.

Llega el momento de la acción, de las grandes movilizaciones en defensa de derechos amenazados, para evitar retrocesos en leyes laborales o tratar de que la superación de la crisis no sea solo un retorno a la situación anterior.

La asamblea de los movimientos sociales, uno de los 30 grupos temáticos que se reunieron el último día del FSM para definir propuestas y acciones, encabezó su declaración defendiendo "la nacionalización de la banca, sin indemnización y bajo control social".

Que la sociedad tenga alguna forma de control de las instituciones financieras estatizadas es un avance que reclaman los movimientos ante la simple nacionalización que están promoviendo los gobiernos como respuesta a la quiebra de los bancos.

Otro reclamo es la reducción de la jornada de trabajo sin pérdidas salariales, como forma de atenuar la ola de desempleo que ya se extiende desde el mundo industrializado al llamado "emergente".

La crisis, que los altermundistas del FSM ven como la confirmación de su visión crítica hacia la "globalización neoliberal", urge pasar del campo de las ideas, dominado por las organizaciones no gubernamentales, al de la acción colectiva, que depende de la capacidad de movilización de los movimientos sociales.

Así, la separación entre esos dos sectores en el FSM de Belém no parece una mera casualidad. La sola repetición de ideas teóricas se agota y el mismo foro ya había decidido no destacar a los "ideólogos" que en ediciones anteriores acaparaban la audiencia de los activistas en charlas y mesas redondas.

Las asambleas del último día fueron un mecanismo para promover la acción. Decidieron en conjunto programar manifestaciones mundiales, o locales de repercusión internacional, que empezarán el 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, y se ampliarán en una semana de protestas entre el 28 de marzo y el 4 de abril.

La reunión del Grupo de los 20 países industriales y emergentes interesados en el sistema financiero, prevista para abril en Londres, las guerras y las crisis, la solidaridad con los palestinos y el boicot a inversiones y productos israelíes, y el 60 aniversario de la Organización del Tratado del Atlántico Norte serán los motivos y temas de esas jornadas.

Los actos del 1 de Mayo, Día de los Trabajadores, ganarán nueva importancia este año, así como el 12 de Octubre, fecha que marca el inicio de la colonización española en América, con un llamado a manifestaciones en defensa de la Madre Tierra y contra la mercantilización de la vida, destacando a los indígenas de este continente.

Para julio se anunciaron protestas contra la reunión del Grupo de los 8 países más poderosos del mundo, y el 12 de diciembre será el Día de Acción por la Justicia Global, como forma de presionar para que la conferencia de Copenhague, que debe decidir cómo enfrentará la humanidad el cambio climático, adopte metas efectivas y salvadoras.

Con ese llamado a la movilización casi permanente, el FSM de Belém, que involucró a unas 150.000 personas, incluyendo participantes y personal de organización, apoyo y abastecimiento, puede pasar a una nueva etapa, más activa y callejera, sin dejar de ser un foro y resistiendo las presiones para que se partid ice.

La mayor politización se reflejó también en la presencia de cinco presidentes, incluyendo al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, en un acto de 10.000 personas, promovido por la Central Única de Trabajadores de Brasil y dos organizaciones no gubernamentales.

Los otros cuatro mandatarios, de Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela, integrantes o simpatizantes de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA, encabezada por el venezolano Hugo Chávez) protagonizaron también un diálogo organizado por la Vía Campesina. Es la primera vez que el FSM atrajo a tantos presidentes, todos de izquierda o centroizquierda. No faltaron las críticas a la organización del megaencuentro. Francisca das Chagas Felix se quejó de la falta de condiciones para los discapacitados. "Los sordos se fueron porque no había intérpretes en el lenguaje de señas", y los que tienen problemas de locomoción, como ella que enfrenta secuelas físicas de una meningitis y camina con bastones especiales, no disponían de transporte entre actividades muy lejanas entre sí.

En Porto Alegre, la ciudad que fue en 2001 cuna del FSM, pudieron participar 350 discapacitados. Ahora en Belém ese número se limitó a 30, dijo la activista a IPS.

Cuestiones específicas como esa y anécdotas sobre cancelación de cientos de las 2.600 actividades planificadas y la imposibilidad de la participación popular por el costo de la inscripción (equivalente a unos 13 dólares) alimentan las críticas que buscan invalidar al FSM.

Pero se trata de un ámbito que no admite evaluaciones simplificadoras, basadas en criterios tradicionales, porque es un proceso innovador, que busca la democratización fortaleciendo a la sociedad civil, a través de la articulación y el tendido de redes de forma horizontal, no jerárquica.

Su significado y resultados no se miden por la repercusión ni por las posiciones políticas que, como foro, no adopta. La mayoría de los mandatarios que estuvieron en Belém reconocieron que sus triunfos electorales fueron, en parte, fruto del FSM. Algunos movimientos, como el de pueblos y naciones sin Estado, se están volviendo globales gracias al foro.

La próxima edición mundial del FSM, en 2011, podría situarse en Dakar, Senegal, o en Johannesburgo, Sudáfrica. Eso se discutió en la reunión del Consejo Internacional del FSM el lunes y el martes, pero la decisión se tomará en un nuevo encuentro en abril o mayo, en Marruecos, informó el brasileño Cándido Grzybowski, del Instituto Brasileño de Análisis Sociales y Económicos.(FIN/2009)

fuente
http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=91204

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