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14.02.09

Cuba, la ONU y DD.HH. (El Mercurio)

El canciller Foxley declaró que el mejor ámbito para debatir sobre los derechos humanos en Cuba es el foro establecido por Naciones Unidas, y declinó así la competencia del Gobierno chileno para tratar ese tema en el viaje presidencial a ese país.

Efectivamente, en Ginebra debió Cuba someterse la semana pasada al Examen Periódico Universal (EPU), un nuevo mecanismo del Consejo de DD.HH. de la ONU. Y, como lo ha hecho sistemáticamente, no desaprovechó la oportunidad para eludir las recomendaciones de la comunidad internacional: de un total de 80, aceptó 60, dilató hasta junio su respuesta a 15, y objetó las restantes.

Entre las impugnadas están las solicitudes relativas a liberar a los presos políticos y periodistas encarcelados y a garantizar las libertades de expresión, asociación y reunión. En La Habana, el jefe del Parlamento, Ricardo Alarcón, reafirmó la posición de su gobierno al declarar que Cuba no puede liberar a presos políticos, porque "no existen": las personas encarceladas fueron condenadas por ser "agentes pagados" de EE.UU. Sin embargo, en diciembre pasado, como un gesto hacia el ya electo Presidente Obama, el propio Raúl Castro ofreció a los presos de conciencia en "canje" por los cinco cubanos detenidos por espionaje en EE.UU. Según el último informe semestral de la ilegal pero tolerada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional que funciona en la isla, el número de presos políticos hasta fines de enero era de 205.

Entre las sugerencias que el régimen cubano se comprometió a examinar están la de ratificar e implementar lo más pronto posible los pactos de Derechos Políticos y Civiles y sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales que firmó en febrero de 2008; extender una invitación permanente a relatores de la ONU, y permitir el acceso a las cárceles al Comité Internacional de la Cruz Roja. Pero, por su historial, es difícil creer que vaya a acogerlas. Cuando el canciller Pérez Roque firmó los mencionados pactos, advirtió que "en cuanto al alcance y aplicación de algunos postulados de estos instrumentos internacionales, Cuba registrará las reservas o declaraciones interpretativas que considere pertinentes". Respecto de los relatores, su actitud no ha sido diferente. En enero de 2003 se estableció un relator especial para los DD.HH. en Cuba. Fue designada la prestigiosa jurista francesa Christine Chanet, cuyo cargo duró hasta junio de 2007, cuando Cuba consiguió suprimirlo sin haberla autorizado nunca a visitar la isla. Sí se permitió la entrada en 2007 al relator especial de la ONU sobre el Derecho de Alimentación, el suizo Jean Ziegler, un reconocido militante socialista y admirador de la revolución cubana. Como el "derecho a la alimentación" no figura en ninguna concepción adecuada sobre derechos humanos, su visita pareció más bien un pretexto.

No hay, pues, razones convincentes para presumir un cambio de política del régimen de Raúl Castro. Así, al marginar el tema de los derechos humanos de su gira, la Presidenta Bachelet desechó una gran oportunidad para demostrar su imparcial compromiso con ellos.

FUENTE
http://blogs.elmercurio.com/editorial/2009/02/14/cuba-la-onu-y-ddhh.asp

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