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08.07.09

NICARAGUA. ¿Es autonómica la costa Caribe de Nicaragua?

Categorías: Nicaragua, Autonomías
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MANAGUA (dpa) - Econayo Taylor Francisco, un líder indígena de la comunidad mayangna del Caribe nicaragüense, se vio obligado en septiembre de 2007, tras un devastador huracán, a abandonar su pueblo en la profundidad de las montañas para "mendingar" ayuda humanitaria para sus "hermanos que mueren de hambre, de fiebre, de diarrea o mordidos por las ratas que invaden las casas".

Los cultivos de musáceas y tubérculos de la comunidad mayagna fueron arrasadas por el huracán "Félix". Otra vez Apocalipsis. Era la misma escena desgarrante de 1998, cuando otro huracán, el "Mitch", desarticuló la vida de los pueblos originarios de la región del Caribe de Nicaragua.

Pero si no es la fuerza indomable de la naturaleza, es la crueldad humana, las colonizaciones y las guerras, las que a través de los siglos han desgarrado a estas comunidades "de la América ingenua que tiene sangre indígena que aún reza a Jesucristo y aún habla en español", como escribiera Darío, en su "Oda a Roosevelt".

Ese Caribe que para muchos nicaragüenses del Pacífico resulta lejano y extaño, es en realidad una amalgama de riquezas naturales y empobrecimiento humano. En su extenso y rico territorio sobreviven en condiciones de extrema pobreza seis comunidades indígenas: mestizos, mískitos, creoles, mayangnas, garifunas y ramas.

En aproximadamente 60.000 kilómetros cuadrados, el 46 por ciento del territorio nacional, se concentra el 53 por ciento de los recursos naturales de todo el país: profusos bosques de maderas preciosas, metales y abundante pesca, entre otras riquezas.

Dividida en dos zonas (sur y norte), ambas regiones se caracterizan por un deplorable estado en lo económico y social. La mayor parte de los pobladores de las comunidades de ambas no cuentan con los servicios sociales básicos: vivienda, alimentos, salud, educación, agua potable, energía eléctrica y vías de comunicación. La mayoría es analfabeta y el desempleo es de un 80 por ciento.

Entre un 73,6 por ciento y el 75,0 por ciento de la población caribeña nicaragüense vive en situación de pobreza y extrema pobreza.

En esas condiciones las comunidades caribeñas levantaron como bandera de lucha para superar décadas de atraso la aprobación en el Congreso de un Estatuto de Autonomía (Ley 28), hecho que ocurrió en 1987, tras una sangrienta guerra.

Con dicho estatuto el país se reconocía como un Estado-nación multiétnico, pluricultural y multilingüe. La Ley 28 brindaría a las comunidades indígenas la oportunidad de construir una sociedad en la que se armonicen intereses raciales, políticos y culturales diversos.

Pero 22 años después de la aprobación de la ley, los indígenas caribeños sobreviven en la misma pobreza de siempre y sus derechos legales e históricos sobre sus territorios y sus formas de organización política siguen sin ser respetados.

La rectora de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (URACCAN), Alta Hooker, sostiene que el estatuto de autonomía tiene algunos elementos bienintencionados porque establece que desde las instancias autonómicas del Caribe se administrarán programas de salud, educación, justicia, transporte, bienestar social, "y todas estas políticas deben responder a las necesidades de la población, pero eso no ocurre en la práctica".

Y no ocurre porque desde el Pacífico, "cuando hablamos de autonomía se nos ve como un movimiento separatista, independentista, cuando en realidad pretendemos lograr el desarrollo de relaciones reales de interculturalidad, por las que personas de diferentes culturas, en base al respeto mutuo, podamos interrelacionarnos para lograr regiones autónomas mejor desarrolladas para el fortalecimiento de la nación".

Hooker sostiene que la autonomía caribeña no ha funcionado como se esperaba porque continúa la tendencia de "querer imponer modelos exógenos a la costa Caribe" que no reconocen el carácter multiétnico y multilingüe de los diferentes pueblos indígenas.

"Para nosotros el concepto de desarrollo de la costa caribe, donde viven indígenas y las poblaciones afrodescendientes y mestizos, debe partir de la educación intercultural bilingüe, de una salud intercultural que reconozca la medicina natural, de una articulación entre la justicia tradicional y la occidental, entre otras políticas pertinentes".

Y agrega: "Si realmente somos respetuosos de la ley, si vemos a pueblos indígenas como sujetos de desarrollo, entonces todas las políticas públicas para la costa caribe, salud, educación vivienda, financiamiento y demás, tienen que ser concertadas juntos entre el Caribe y el Pacífico para su aplicación, pero hasta el momento eso no ha sido posible, eso no funciona así".

Para la rectora de la URACCAN, el estatuto de autonomía de los pueblos caribeños no ha funcionado porque "las fuentes de financiamiento de las regiones autónomas son débiles y totalmente dependientes del gobierno central".

Falta voluntad política del gobierno central para iniciar el proceso de demarcación de propiedades comunales de los pueblos indígenas y comunidades étnicas.

Lo más grave es que la autonomía política está limitada por la politización de los Concejos Regionales Autónomos, por lo que prevalecen los intereses partidistas nacionales sobre los regionales. El mismo esquema de siempre: el Pacífico colonizador imponiendo sus reglas sobre el Caribe colonizado.

Carlos Gabriel Garcia Rocha (dpa) | 08/07/2009

FUENTE
http://www.elpais.cr/articulos.php?id=9255

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