30.07.09
ARGENTINA. Relator ONU para la Libertad de Expresión aplaude propuesta del 33,3% - (radio)
Categorías: Relatores especiales CDH, Radio“Los monopolios son un atentado contra la libertad de expresión”
"Hoy hay medios que se han vuelto oposición política"
Frank La Rue, relator de Naciones Unidas para la Libertad de Expresión.
“La globalización es imparable, es como la Revolución Industrial y los artesanos queriendo destruir las máquinas, eso no va a frenarla. La comunicación avanza, lo mismo que el salto tecnológico y nadie debe pretender frenarlo. Lo que hay que hacer es regularla, para que ese proceso sea justo, sobre todo en América latina, porque el gran peligro es que si no lo regulamos a nivel internacional nos podemos quedar retrasados en la digitalización y entonces competimos en condiciones muy desventajosas.”El titular de la Relatoría de Naciones Unidas en materia de libertad de expresión, el guatemalteco Frank La Rue, consideró que los monopolios no sólo son dañinos en cualquier actividad económica y por eso hay acuerdo en limitarlos mediante legislación específica, sino que en el plano de los medios de comunicación esto es aún más peligroso y se constituye en uno de los mayores límites a la comunicación.
La Rue fue designado este año con el encargo de redactar un informe anual para el Consejo sobre la situación de la libertad de expresión y recibir las denuncias sobre violaciones en contra de este derecho. En 2004, había sido nominado al Premio Nobel de la Paz por su labor en defensa de los derechos humanos en Centroamérica. Además, La Rue consideró que en muchos países –sin precisar en cuáles– los medios se han constituido en la oposición política, y precisó que “hay países donde el monopolio de los medios se vuelve un fenómeno político y lleva al gobierno a cierta gente. Y eso es terrible”. Aunque esto pareció una clara alusión al premier italiano Silvio Berlusconi, dijo otra vez que prefería evitar “mencionar algún país en particular”.
Sobre el proyecto argentino de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, consideró que es ejemplar por haber tomado como base una plataforma de la sociedad civil elaborada previamente, como Los 21 Puntos para una Radiodifusión Democrática, y consideró que no hay argumentos para que no sea debatido en el Parlamento mientras sigue vigente la ley de la dictadura.
–¿De qué manera la concentración de medios privados afecta la libertad de expresión y cómo se puede combatir la mercantilización de los medios?
–La mercantilización no estoy seguro de que la podamos revertir, pero podemos limitarla a su segmento de espectro. Ese es el gran aporte que yo creo que Argentina le está dando al mundo al trasladar a porcentajes, al 33% cada una en esta segmentación clásica e histórica de comerciales, comunitarias y públicas o estatales. Si vemos el espectro en esa forma, en diversidad y pluralismo, estamos haciendo un aporte a la accesibilidad de los medios a toda la población.
–¿Sirve legislar entonces contra la concentración?
–Es importante que los países tengan leyes antimonopólicas hacia los medios, porque en otros planos nadie cree que los monopolios sean buenos. Pero esas leyes antimonopólicas por alguna razón se van relajando en cuanto a medios, y el control antimonopólico debe aplicarse a cualquier actividad comercial y especialmente en los medios de comunicación, donde el monopolio amenaza un principio básico como el pluralismo.
La población tiene derecho a acceder a distintas fuentes de información, por eso creo que los monopolios son uno de los principales atentados contra la libertad de expresión y el pluralismo. Hay países donde el monopolio de los medios se vuelve un fenómeno político y lleva al gobierno a cierta gente. Y eso es terrible.
–Pero justamente la libertad de expresión es el argumento de los monopolios cuando se quiere regular.
–El otro argumento también es la libertad de mercado y la libertad económica. Pero la libertad de expresión no es la libertad para acaparar medios, porque eso la violenta. La libertad de expresión es la libertad de decir lo que uno quiera, y ahí también soy muy duro: En lo que hace a los funcionarios públicos la libertad de expresión debe ser absoluta. En eso en América latina hemos avanzado en ir eliminando el delito de desacato. Pero yo eliminaría además el de difamación personal si es en función del ejercicio de un cargo; no en su vida personal.
Para mi, toda funcionaria o funcionario debe saber que un cargo público va de la mano con el escrutinio y la transparencia pública. Y eso va de la mano con la crítica pública. Y ningún político puede asustarse por als críticas. Para m{i eso no debe tener ninguna limitación. Sí debe tenerlo en cuanto a la concentración de medios, como lo hay en cualquier monopolio de cualquier rama de la industria y del comercio.
–¿Cómo ve en esta coyuntura Argentina la posibilidad de que se debata en el Parlamento la ley de servicios audiovisuales?
–Mucha gente pregunta si es el momento oportuno. Y creo que ese debate está mal enfocando, y por dignidad nacional ningún legislador puede oponerse a tratar en el Congreso una nueva ley que reemplace a la de la dictadura. Y segundo, que la ley actual es intervencionista, le da poderes absolutos al Ejecutivo, porque es la forma en que la dictadura lo veía. Ni los medios pueden defender la ley actual porque ellos mismos se estarían crucificando. La necesidad de democratizar la distribución de los medios, de manera equitativa, con audiencias públicas, como la nueva ley plantea, es la forma de hacerlo. No encuentro argumentos de carácter político, no veo que ningún partido serio pueda decir “quiero quedarme con la ley de la dictadura”. Me parece que el desafío es muy serio y muy ético y que el pueblo argentino debe levantar su voz para que se democratice el espacio y se facilite a todo el mundo el acceso a los medios.
–¿Cuál es el punto que lo hizo decir que el proyecto de ley de Servicios Audiovisuales en la Argentina es único?–Que sale de los 21 puntos surgidos de la sociedad civil, trabajando desde ella, que se los presenta al gobierno para redactar un proyecto de ley y “El gran aporte de Argentina al mundo es asignar el 33% a los medios públicos, comerciales y los comunitarios”. que después eso regresa a la sociedad civil para consulta. Eso no lo he visto en ningún otro país de Latinoamérica. Es un proceso muy democrático y todo el mundo puede emitir su opinión. Lo peor que pueden hacer es excluirse del debate. O decir que no es el momento oportuno, cuando esto está retrasado y debió ser desde 1983 que se modificara.
–¿Por qué se dan disputas entre muchos gobiernos y los grandes medios de sus países?
–Tiene que ver que antes no se criticaba a los medios, nadie se atrevía, y por otro lado, había gobiernos que coincidían ideológica y políticamente con los grandes medios. Hoy hay gobiernos de otro corte, con agendas sociales y más populistas, y los medios se han vuelto la oposición política. Por supuesto que eso exacerba las tensiones. Pero eso es legítimo, digo yo ante todo el mundo. No podemos definir la libertad de expresión en base a lo que nosotros consideramos que es la posición política o ideológica correcta. La libertad de expresión nunca califica la veracidad o propiedad de un contenido o de una afirmación, sino sólo el derecho a formularlo. Yo siempre digo que la libertad de expresión es el derecho a decir lo que otros no quieren oír. Nadie puede ofenderse ni enojarse, y en este sentido hago un llamado a los gobiernos, aunque se pueda decir que son críticas malsanas que responden a intereses económicos. No se pueden crear mecanismos de censura, porque el daño sería mucho mayor.
La libertad de mercado es un argumento. Pero la libertad de expresión no es la libertad para acaparar medios. No encuentro argumentos de carácter político para que no se debata en el Palamento una ley que reemplace a la de la dictadura
Aldo Marinozzi www.elargentino.com
27 de julio de 2009
FUENTE
http://www.medioscomunitarios.org/pag/index.php?id=33&idn=11590

