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07.11.09

EEUU. Texto completo del discurso de Obama en la Conferencia de Naciones Originarias

Categories: Consulta, EEUU
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Firma memorando para aplicar orden ejecutiva que favorece a indígenas.

"Conocemos la historia que compartimos. Es una historia marcada por la violencia y las enfermedades y las privaciones. Se violaron tratados. Se rompieron promesas. Se les dijo que sus tierras, su religión, sus culturas, sus lenguas no eran suyas. Eso es una historia que tenemos que reconocer, si es que queremos avanzar."

"Estoy absolutamente comprometido a avanzar con ustedes y a forjar junto con ustedes un futuro nuevo y mejor", afirmó el presidente Obama en el discurso que pronunció al inaugurar la Conferencia de Naciones Tribales, que congrega a los indígenas de Estados Unidos.

A continuación una traducción del discurso del presidente:


La Casa Blanca
Oficina del Secretario de Prensa

Para difusión inmediata
5 de noviembre de 2009

Declaraciones del presidente durante la inauguración de la Conferencia de Naciones Tribales.

Departamento del Interior
Washington D.C.

EL PRESIDENTE: Gracias. Por favor, tomen asiento. Gracias a Jefferson Keel, por la maravillosa presentación, a Clarence Jackson por la invocación. Buenos días a todos. Es un honor estar aquí hoy con ustedes en este acontecimiento único e histórico, la reunión de líderes tribales más grande y con mayor participación en nuestra historia. Y les estoy muy agradecido a los numerosos miembros del Congreso que están aquí hoy con nosotros, así como varios miembros de mi gabinete que participarán en esta conferencia.

Hace un par de veranos tuve la oportunidad de visitar la nación Crow, de Montana. Estando allí, una maravillosa pareja, Hartford y Mary Black Eagle, me adoptaron en la tribu. Ya sé lo que estarán diciendo ahora: “Con qué rapidez se vuelven adultos los niños”. (Risas). Sólo en Estados Unidos podría el hijo adoptivo de una tribu Crow llegar a convertirse en presidente de los Estados Unidos.

Ha pasado ya un año desde que los estadounidenses fueron a las urnas y me concedieron este extraordinario privilegio y responsabilidad. Parte de lo que explica la esperanza que gente sintió ese día, creo que era la sensación de que teníamos la oportunidad de cambiar la forma en que funciona Washington; la oportunidad de hacer que nuestro gobierno federal sirva no a los intereses particulares, sino a los del pueblo. Era la sensación de que teníamos la oportunidad de lograr un cambio significativo para quienes durante demasiado tiempo habían sido excluidos del sueño americano.

Y a pocos Washington ha marginado y soslayado más durante tanto tiempo que a los indígenas americanos: a los primeros americanos.

Conocemos la historia que compartimos. Es una historia marcada por la violencia y las enfermedades y las privaciones. Se violaron tratados. Se rompieron promesas. Se les dijo que sus tierras, su religión, sus culturas, sus lenguas no eran suyas. Eso es una historia que tenemos que reconocer, si es que queremos avanzar.

También conocemos la historia más reciente en que, con demasiada frecuencia, Washington creía que sabía qué les convenía a ustedes. No se realizaron suficientes consultas entre los gobiernos. Y esa es una de las principales razones por las que la situación es la que existe hoy en día. En algunas de sus reservas hay tasas de desempleo de hasta el 80 por ciento. Cerca de la cuarta parte de todos los indígenas americanos de Estados Unidos viven en la pobreza. Más de 14 por ciento de todos los hogares de las reservas no tienen electricidad, y el 12 por ciento no tiene acceso al suministro de agua potable. En algunas reservas hasta 20 personas viven juntas para poder sobrevivir. Sin la comunicación real y las consultas, año tras año estamos estancados con políticas que no funcionan para las cuestiones específicas que les afectan a ustedes y cuestiones más amplias que nos afectan a todos. Ustedes se merece tener voz y voto en ambos.

Sé que puede que duden de que esta vez sea diferente. Tienen todo el derecho a dudar de ello y nadie les culparía si no hubieran venido hoy. Pero sí vinieron. Y sé que se trata de un extraordinario acto de fe por su parte.

Por eso precisamente quiero que sepan que estoy absolutamente comprometido a avanzar con ustedes y a forjar junto con ustedes un futuro nuevo y mejor. Es un compromiso que es más profundo que nuestra singular relación de nación a nación. Es un compromiso para acertar en esta relación, de modo que puedan ser socios de pleno derecho en la economía estadounidense, y para que sus hijos y sus nietos puedan tener iguales oportunidades de alcanzar el sueño americano. Eso comienza por el cumplimiento de las promesas que les hice durante mi campaña.

Les prometí que en mi equipo de dirección en la Casa Blanca habría un persona que les representaría cuando se tomaran decisiones importantes que afectaran a sus tribus y sus pueblos. Por ese motivo nombré a Kimberly Teehee, de la nación Cherokee, como mi asesor político sobre cuestiones indígenas y a Jodi Gillette de la tribu Siux Standing Rock, para trabajar directamente con todos ustedes. Por eso, el secretario Salazar y yo hemos elegido a Larry Eco Hawk, de la nación Pawnee, para el cargo de secretario adjunto de Asuntos Indígenas, aquí en el Departamento de Interior. Hasta ahora han desempeñado una magnífica labor.

También les dije que agilizaríamos un poco la burocracia enviando a políticos fuera Washington, para que ustedes puedan contarles acerca de sus esperanzas y sus anhelos, así como los obstáculos que les impiden alcanzarlos. El secretario Salazar ha contribuido en particular a dirigir las extensas actividades de contacto con las comunidades tribales, y el secretario de Justicia Eric Holder, el secretario de Recursos Energéticos Steven Chu, el Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano Shaun Donovan, el secretario de Educación Arne Duncan, y el secretario de Agricultura Tom Vilsack, junto con miembros de mi personal , han celebrado reuniones, en todo el país y en la Casa Blanca, sobre cuestiones que afectan a los indígenas americanos e indígenas de Alaska. Les prometí que auspiciaríamos esta conferencia para elaborar un programa que funcione para sus comunidades, porque creo que Washington no puede, ni debe, dictar una agenda política para la población indígena del país. Es mejor cuando las tribus toman sus propias decisiones. Por eso estamos aquí hoy.

Quiero ser inequívoco al respecto: la cumbre de hoy no es de boquilla. No vamos a homenajearnos unos a otros y a continuación plegar las banderas y seguir cada uno por nuestro camino. Las sesiones de hoy son parte de una conversación duradera que es esencial para nuestro futuro compartido.

Ahora bien, el secretario Salazar y el secretario adjunto Echo Hawk están entre los mejores defensores que ustedes podrían tener en Washington, y este Departamento está haciendo una magnífica labor bajo su dirección. Pero mantener buenas alianzas con las naciones tribales es una responsabilidad que todos tenemos que asumir. Por eso están aquí hoy representantes de distintos organismos del gobierno, porque si vamos a atender las necesidades de la población indígena americana de manera integral, entonces tenemos que dar una respuesta integral.

Un importante paso que hay que dar para cumplir con esa responsabilidad es el memorando presidencial que voy a firmar en este escritorio en breves instantes. En los últimos años de su administración, el presidente Clinton emitió un decreto ejecutivo que se establece las consultas periódicas y la colaboración entre sus naciones y el gobierno federal. Pero en los últimos nueve años, sólo unos pocos organismos del gobierno han hecho esfuerzos para aplicar este decreto - y es hora de que eso cambie.

El memorando que firmaré ordena a cada agencia del gabinete que me dé un plan detallado, en un plazo de 90 días, de cómo la aplicación completa de ese decreto ejecutivo mejorará y cómo mejoraremos las consultas con las tribus. Después de todo, hay desafíos que sólo podemos resolver si trabajamos juntos, y en estos momentos enfrentamos un conjunto muy serio de cuestiones.

Enfrentamos nuestra crisis económica, en la que procedimos valiente y rápidamente, inclusive en las comunidades de ustedes. Asignamos más de 3.000 mil millones de dólares en la Ley de Recuperación para ayudar con algunas de sus necesidades más apremiantes, como reconstruir y restaurar escuelas en las reservaciones en todo el país. Proporcionamos más de 100 millones de dólares en préstamos para impulsar la creación de empleos en las economías tribales. Y nos aseguramos de que mi presupuesto incluyera aumentos significativos en financiación para la Oficina de Asuntos Indígenas, el Servicio de Salud para los Indígenas y para otras agencias que desempeñan funciones cruciales en sus comunidades.

Para lograr un cambio verdadero a los indígenas estadounidenses, necesitamos una estrategia completa, como dije antes. Parte de esa estrategia es la asistencia médica. Sabemos que mientras los indígenas americanos mueran de enfermedades como la tuberculosis, el alcoholismo, la diabetes, la pulmonía y la gripe en tasas mucho más altas que el resto de la población, tendremos que hacer más para atender las disparidades en la prestación de la de asistencia médica.

Más de la mitad de todos los indígenas americanos y nativos de Alaska, especialmente los que viven en áreas remotas con acceso limitado a los cuidados médicos, dependen del Servicio de Salud para los Indígenas para la mayoría de sus necesidades básicas. Y por eso es que invertimos 500 millones de dólares de conformidad con la Ley de Recuperación en fortalecer y modernizar el IHS, y por eso es que mi presupuesto propone un aumento de 13 por ciento en financiación del IHS.

Estamos, también, más cerca que nunca de la aprobación de la reforma del seguro médico que por fin hará que el seguro de calidad sea accesible a todos los estadounidenses que carecen de cobertura, y por fin ofrecerá estabilidad y seguridad a los que estadounidenses que lo tengan -- y eso incluye a nuestros primeros estadounidenses.

Cuándo se trata de crear puestos de trabajo, cerrar la brecha de oportunidades y dejar algo mejor para nuestras generaciones futuras, pocas áreas tienen tanta promesa como la energía ecológica. Hasta el 15 por ciento de nuestros recursos potenciales de energía eólica están en tierras de los indígenas americanos y el potencial para la energía solar es aun más alto. Pero con demasiada frecuencia, ustedes enfrentan obstáculos extraordinarios para desarrollar estos recursos renovables. Por eso estoy muy orgulloso de que, bajo el liderazgo del secretario Salazar, buscamos nuevas oportunidades para asegurar que ustedes tengan voz en planificar el acceso a la red de transmisión. Estamos modernizando y facilitando el proceso de dar permisos para desarrollo y transmisión de energía a través de tierras tribales. Estamos asegurando que las tribus tengan acceso al financiamiento y las inversiones para nuevos proyectos de energía. Y gracias a la Ley de Recuperación, hemos establecido un Programa de Capacitación de Auditores de Energía que podría preparar a los indígenas estadounidenses para los empleos verdes del futuro. Y eso será absolutamente importante.

Pero el futuro de la nación indígena radica en algo más: en la educación que les demos a nuestros niños. Sabemos que los indígenas estadounidenses tienen una de las tasas de matriculación más bajas y las tasas más altas de abandono de la escuela secundaria y colegios universitarios. Por eso, la Ley de Recuperación incluyó también 170 millones de dólares para la educación de los indígenas -- y 277 millones de dólares para la construcción de escuelas para los indígenas. Y por eso mi presupuesto proporcionó 50 millones de dólares en financiación adelantada para los colegios universitarios tribales que son a menudo el apoyo económico para una comunidad. Los estudiantes que estudian en un colegio universitario tribal tienen ocho veces menos probabilidades de abandonar la educación superior, continúan hacia una institución de cuatro-año a una tasa más alta que los estudiantes de colegios universitarios de la comunidad, y casi el 80 por ciento culminan en carreras que ayudan a su nación tribal.

Ninguno de nuestros esfuerzos se arraigará si no podemos garantizar siquiera que nuestras comunidades sean seguras -- lugares seguros para aprender, lugares seguros para crecer, lugares seguros para prosperar. Y en algunas reservaciones, el crimen violento es más de 20 veces mayor que el promedio nacional. El hecho horrible y despreciable de que una de cada tres mujeres indígenas estadounidenses sea violada en su vida es un asalto a la conciencia nacional que no podemos ignorar más.

Las tribus deben apoyar en fortalecer su capacidad de aplicación de la ley. Necesitan mejores recursos y más entrenamiento. Y mi administración comprende plenamente la complejidad y los desafíos que ustedes encaran en lo que respecta al sistema penal en tierras tribales. Necesitamos tener una conversación seria con respecto a todos los aspectos de su seguridad pública, y esa es una conversación que mi administración está comprometida a entablar.

Este es un desafío que tomamos muy en serio. El Departamento de Justicia, el Departamento del Interior, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Salud y Servicios Sociales trabajan en establecer maneras de facultar a los gobiernos tribales para garantizar más seguridad en sus propias comunidades, y quiero felicitar especialmente al secretario de Justicia Eric Holder por sus esfuerzos en esto hasta la fecha. Apoyo también apoyo firmemente la Ley Tribal de Orden Público, y agradezco al presidente Dorgan y al representante Herseth-Sandlin su liderazgo en este asunto. Y espero con interés la aprobación del Congreso para poder firmar la ley.

De manera que hay mucho trabajo que hacer hoy. Pero antes de que nos dediquemos a ello, quiero concluir con esto. Sé que ustedes han oído esta cantaleta de Washington antes. Sé que ustedes a menudo han oído grandes promesas que suenan bien pero que raramente se hacen realidad. Y cada vez, se les dice esta vez será diferente. Pero en los últimos pocos años, he tenido la oportunidad de hablar con líderes indígenas estadounidenses de todo el país acerca de los desafíos que ustedes enfrentan, y esas conversaciones han sido profundamente importantes a mí.

Yo me doy cuenta. Estoy de su lado. Comprendo lo que significa ser uno de afuera. Nací de una madre adolescente. Mi padre nos dejó cuando yo tenía dos años, dejando a mi madre y mis abuelos para que me criaran. No teníamos mucho. Nos mudamos muchas veces. Así que, aun cuando nuestras experiencias son diferentes, comprendo lo que significa estar afuera mirando hacia adentro. Sé lo que significa sentirse ignorado y olvidado y lo que significa luchar. Así que ustedes no serán olvidados mientras yo esté en esta Casa Blanca.

Bien. Gracias. Gracias. Gracias.

(termina el texto)

http://www.america.gov/st/develop-spanish/2009/November/20091106123434xjsnommis0.9213678.html

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