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01.12.02

VENEZUELA. Crónica del conflicto pr tendido electrico Venezuela Brasil

"¡Deténgalo Presidente!" reclaman líderes indígenas Pemón

La inclusión en la Constitución Nacional Venezolana aprobada en 1999 de un capítulo que establece derechos legales para los pueblos y comunidades indígenas en armonía con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), llevó a pensar que los pueblos indígenas de ese país estarían en una mejor posición para proteger su ambiente y tradiciones contra los poderosos intereses que, en nombre del "progreso", quieren destruirlos.


Sin embargo en la vida real la situación no parece haber cambiado mucho. Los indígenas Pemón siguen luchando contra la construcción de una línea de alto voltaje en el sureste de la región de las Gran Sabana, que atravesará la frontera con Brasil.

Cuatro líderes indígenas han pedido recientemente al Presidente Chávez que detenga las obras. "Ellos entienden el mundo como algo que puede ser dividido en pequeñas cajas. Para nosotros el mundo es un espacio circular, donde coexisten dioses, sitios sagrados, grandes rocas, grandes ríos, montañas, plantas y animales. Donde el sol fecunda la tierra para que ésta pueda dar a luz. Y como parte de esa naturaleza está el hombre indígena". Silviano Castro, de San Rafael de Kamoirán; Melchor Flores, de Mapaurí; Cleto Javier Ramírez, de Agua Fría; y Darío Castro, de San Juan de Kamoirán se dirigieron al Presidente venezolano con esta visión cosmológica del mundo, tal como lo perciben los Pemón.

El gobierno ha tratado de convencerlos de que la línea de alta tensión es algo bueno para ellos. El vicepresidente Isaías Rodríguez, acompañado por representantes del Ejército y de la Guardia Nacional, organizó un encuentro con el comité ejecutivo de la Federación Indígena de Bolívar. El gobierno les ofreció U$S 200.000 para crear un fondo destinado a la Federación. En una movida para debilitar la oposición al proyecto, el gobierno llevó a Caracas a algunos líderes indígenas que no se oponen a la obra, con el fin de signar un acuerdo. Muchos de ellos ni siquiera hablan castellano. . .

EL Presidente Chávez mostró su satisfacción por el acuerdo y agradeció al Vicepresidente por su labor. Los cuatro líderes Pemón consideran que han sido engañados y reclaman "Itachimnak, tatadepurú". "Deténgalo Presidente". Ellos se preguntan de qué sirve tener una nueva constitución, representantes indígenas en la Asamblea Nacional e incluso una mujer indígena como Ministra de Medio Ambiente, si en todo caso los Pemón serán condenados a la desaparición. Los trastornos provocados por las actividades económicas en la zona --bajo la forma de líneas de alto voltaje, minería y turismo de lujo-- implicarían la destrucción de sus medios de vida y cultura, basada en la simplicidad de la naturaleza y en una vida en armonía con ella. No hay dinero en el mundo que pueda sustituir esto.

Fuente: Boletín Nº 38 del WRM, Setiembre de 2000



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El tendido eléctrico de la discordia

Por Andrés Cañizález*

En Venezuela el largo y retrasado tendido de electricidad hacia Brasil sigue sacando chispas por protestas de indígenas y ambientalistas. Defendido por el gobierno como símbolo de la integración binacional, enfrenta críticas por su impacto ecológico y por acarrear un desarrollo que amenazaría la cultura de las comunidades de la zona.

CARACAS - Un tendido de 1.500 kilómetros proyectado para llevar electricidad hasta Brasil y considerado como símbolo de la integración binacional, genera discordias en Venezuela, donde la obra ha sido retrasada por disputas que involucran reclamos de indígenas y ambientalistas.

El proyecto, cuya realización está retrasada, no logra librarse de las críticas ambientalistas, mientras una comisión parlamentaria afirma que se ignoraron leyes vigentes y que no fueron respetadas las comunidades indígenas del sudeste de Venezuela.

''Detrás del tendido viene un desarrollo que amenaza nuestra cultura'', advirtió Silviano Castro, dirigente de la etnia pemón que a fines de marzo fue golpeado por efectivos militares.

La obra nació de un acuerdo firmado en 1997 por el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso y el entonces mandatario venezolano Rafael Caldera. Cuando Hugo Chávez asumió la presidencia de Venezuela, dos años después, confirmó el compromiso, pese a que en su campaña electoral había dicho que lo revisaría.

Comunidades indígenas de la zona del tendido eléctrico pidieron varias veces a Chávez la paralización temporal de la obra mientras se estudia su impacto ambiental y cultural.

Por su parte, la Coalición contra el Tendido Eléctrico observó que la obra atraviesa los parques nacionales de Canaima e Imataca, de la cuenca alta del río Caroní, dos territorios habitados por los indígenas pemón, akawaio y kariña, así como zonas de protección de los tepuyes, las impactantes mesetas de la Gran Sabana, al sureste de Venezuela.

Se trata de ''ecosistemas únicos en el planeta'', indicó la Coalición, en la que participan 20 organizaciones ambientalistas. El presidente venezolano afirma que los ambientalistas y los académicos manipulan la situación y que los indígenas pemones son ''objeto de extraños intereses''.

La obra, de unos 400 millones de dólares, se ha retrasado a causa de la activa oposición indígena. La subcomisión de parques de la Asamblea Nacional (parlamento) incluso comprobó que al menos 20 torres y ocho postes de transmisión fueron derribados por los pemones.

''No se ha tenido en consideración las consultas a las comunidades indígenas y no se efectuó un estudio del impacto sociocultural, tal como correspondía'', estableció esa subcomisión parlamentaria.

La Constitución de 1999 y la ley de Hábitat y Tierras de los Pueblos Indígenas indican que los territorios indígenas son recintos sagrados, y el tendido eléctrico "ha profanado un santuario y se ha violado la ley", agregó la subcomisión.

El informe de la subcomisión fue objeto de "interferencias políticas" en el parlamento por parte del oficialista Movimiento V República, aseguró Jorge Padrón, de la Unión Nacional Ecológica y Social.

A diferencia de lo ocurrido en Venezuela, del lado brasileño "se trabajó siguiendo una metodología de participación (con las comunidades locales)'', comentó a Tierramérica Enrique García, presidente de la Corporación Andina de Fomento (CAF), organismo que financió parcialmente la obra en suelo de Brasil.

"Del lado venezolano no hubo ese tipo de trabajo y hay que hacer eso. Ese trabajo es clave. Hoy no podemos iniciar ningún tipo de proyecto (de desarrollo) que no focalice estas concepciones sociales, ambientales, culturales", dijo García.

"El tendido eléctrico es un proyecto que nunca se debió haber hecho. Nunca se debió haber iniciado. Surgió para favorecer a la minería, esa es la información que tenemos los indígenas", declaró a Tierramérica la diputada Noelí Pocaterra, presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas del parlamento.

"Los indígenas desde el principio no estuvieron de acuerdo con este proyecto", destacó Pocaterra.

"Nos preocupa lo que viene detrás del tendido. ¿Quién puede garantizar que detrás de ese tendido no vengan industrias, invasores, mineros, que afecten la vida natural y la vida de los indígenas?", se preguntó la parlamentaria.

* El autor es corresponsal de IPS.

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VENEZUELA-BRASIL: Hágase la luz, dicen Chávez y Cardoso
por José Zambrano

CARACAS, (IPS) El presidente venezolano Hugo Chávez y el brasileño Fernando Henrique Cardoso inauguraron el 13 de agosto una línea de transmisión que llevará electricidad del sur de Venezuela al norte de Brasil, tras sepultar protestas de indígenas y ambientalistas.

El mandatario cubano Fidel Castro, de visita en Venezuela, fue testigo del acto en Santa Elena de Uairén, una población del sureste venezolano fronteriza con Brasil, donde Chávez y Cardoso bajaron el interruptor de la línea que llevará 200 megavatios hora (Mwh) a territorio brasileño.

Luego, Cardoso y Chávez pasaron a la vecina Boa Vista, capital del estado brasileño de Roraima, para repetir la ceremonia. La interconexión eléctrica concretada es ejemplo de cooperación Sur- Sur, afirmaron los dos presidentes, que agregaron la firma de un acuerdo bilateral de colaboración en agricultura.

La línea de transmisión de 680 kilómetros de longitud (480 en Venezuela y 200 en Brasil) y capacidad de tensión de 400 y 230 kilovoltios, lleva a Roraima electricidad de la represa de Guri (unos 500 kilómetros al sureste de Caracas), que tiene una capacidad de 10.000 Mwh.

La construcción costó cerca de 400 millones de dólares, poco más del doble de los 185 millones inicialmente previstos (130 millones Venezuela y 55 Brasil), debido a los retrasos del proyecto, que se pactó en 1997 y debió estar construido en 1998.

Brasil pagará 40 dólares mensuales por cada Mwh suministrado (en el mercado venezolano cuesta entre 15 y 20 dólares) durante 20 años, más 800.000 dólares anuales para cubrir costos de operación y mantenimiento.

Las ventajas para el gigante sudamericano son tales que Brasil renunció a exigir los 50 millones de dólares por cada año que se retrasó el proyecto, cuya finalización estaba prevista para 1999. El fluido eléctrico llegará a una zona brasileña de 250.000 habitantes, 78 por ciento de la población del estado de Roraima.

Eletronorte, corporación eléctrica del norte brasileño, anotó entre las ventajas del proyecto el suministro de energía limpia, confiable, mediante la sustitución de la generación térmica, y el ahorro de combustibles fósiles por 64 millones de dólares anuales.

Al ordenar por radio la activación del sistema, Chávez dijo que la interconexión estrenada "es parte de la integración real, física y plena de América del Sur. Ordeno pasar la cuchilla (en Venezuela, oprimir el interruptor) que trae el desarrollo integral a esta tierra".

El mandatario venezolano dijo, al subrayar los entendimientos entre países del Sur en desarrollo, que "si pudiera, llevaríamos estos tendidos a Cuba y República Dominicana", dos países del Caribe aquejados de grave escasez de electricidad.

Castro, invitado a tomar la palabra, destacó que el Sur vive "un tiempo de creación", evidenciado en que apenas se encontraron sus pares de Venezuela y Brasill comenzaron a hablar de desarrollar en conjunto el cultivo de la soja, producto que valoró como sustituto de la leche de vaca.

Chávez agradeció a las comunidades indígenas del sureste venezolano que hubiesen permitido la conclusión de las obras, algo que éstas aceptaron a regañadientes y tras resultar infructuosa su lucha con métodos de sabotaje.

Los indígenas, mayoritariamente del pueblo pemón (25.000 individuos), se opusieron a que las líneas cruzaran el Parque Nacional Canaima (35.000 kilómetros cuadrados), la Sierra de Imataca, la Gran Sabana y otras áreas selváticas colocadas bajo distintos regímenes de protección.

Para superar esa oposición, el gobierno de Chávez --quien como candidato en 1998 respaldó la crítica de los indígenas y luego les dio representación directa en una asamblea constituyente y en el nuevo parlamento-- ordenó negociar un acuerdo compensatorio con esas comunidades originarias del sureste.

Sociedades ambientalistas como Audubon y Amigos de la Gran Sabana también objetaron el proyecto: la hilera de torres y sus cables, aunque interrumpe el paisaje sólo en un ancho de 13 metros (cada torre tiene 46 metros de altura), requiere despejar la vegetación 50 metros a cada lado como área de servicios.

Los indígenas protestaron por daños a sus cultivos cuando fueron atravesados por las torres. Pero, en realidad, lo que temen es el desarrollo minero, industrial y turístico indiscriminado que podría registrarse en el área aprovechando la electrificación de todo el sureste venezolano.

Esa zona cuenta, entre otras bellezas, con los tepuyes, las montañas de cumbre plana con originalísima vida silvestre, y con cataratas como el Salto Angel, de un kilómetro de altura, cuya riqueza hídrica constituye parte de la reserva de represas como Guri.

Durante dos años de lucha, los indígenas hicieron manifestaciones, protestaron en Caracas y derribaron 12 postes, cuya reparación costó 360.000 dólares, pero al final Chávez apeló a su prestigio y fuerza política para lograr el acuerdo con la mayoría de las comunidades.

El acuerdo previó la creación de una comisión mixta para la definición y gestión de las tierras de las comunidades indígenas, un fondo para desarrollo de esas comunidades y la ratificación por el Estado venezolano del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, relativo a los pueblos aborígenes.

"Ya llegó el tendido, ya lo han probado, y ahora nos preguntamos ¿qué pasará con nosotros? ¿qué nos espera?", se preguntaba este mismo lunes en Santa Elena el activista indígena Juvencio Gómez. "El tendido va a marcar más las diferencias económicas y sociales en la zona", opinó.

Más que el impacto paisajístico o sobre la tierra, los indígenas resienten la división que indujo el proyecto.

"El tendido ha tenido un impacto social muy fuerte, porque dividió a nuestras comunidades. Y lo que el gobierno ofrece es parte de su visión errada: démosle al muchacho caramelos para que se porte bien", deploró el líder de una comunidad, Silviano Castro.

José Luis González, indígena de la región que integra la Asamblea Nacional (parlamento) y ha simpatizado con Chávez, dijo que "las comunidades no están de acuerdo con el tendido, pero entienden que es un proyecto nacional".

"Pero la lucha no termina. La historia nos dice que siempre hemos pagado las consecuencias del desarrollo".



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Denuncia Alexander Luzardo
La comunidad pemón de San Rafael de Kamoirán en la Gran Sabana, asediada por militares encapuchados


Martes, 2 de enero de 2001

La comunidad de San Rafael de Kamoiran, que libra una intensa lucha en contra del TENDIDO ELÉCTRICO Macagua - Santa Elena de Uairen - Boa Vista, que atraviesa el Parque Nacional Canaima y otras Áreas Naturales Protegidas, que coinciden con el territorio Indígena, está siendo hostigada y amenazada por grupos militares de la Fuerza Armada Venezolana. Así lo denunció el ex - Senador, profesor universitario y ecologista, Alexander Luzardo, quien recibió los días 29 y 30 de diciembre del 2000, un llamado vía telefónica del Cacique Pemón Silviano Castro, quien le manifestó que desde el día 27 de diciembre, grupos militares venezolanos, encapuchados, armados con metralletas, terminaron rodeando su casa y de otros miembros de la comunidad de San Rafael con gestos amenazantes que pretenden amedrentarlos y generar miedo en sus familias que incluyen niños y mujeres.

Luzardo quien recibió el mensaje de Silviano, corroborado posteriormente por el Abogado Rafael González, quien asiste judicialmente a la comunidad, dijo que el día 22 los Pemones derribaron cuatro (4) nuevas torres que con éstas suman veintitrés (23).

El día 27 se presentó un general de la fuerza armada no identificado, ofreciéndoles un camión de comida que fue rechazado por la comunidad de San Rafael de Kamoiran. Inmediatamente el "general" solicitó una Asamblea que le fue concedida. Allí realizó amenazas a los Indígenas y señaló a Silviano Castro y el Abogado Rafael González a quienes aseguró, serían sometido a un juicio y enviado a la prisión de San Juan de los Morros, Estado Guárico. " YA TODO ESTO SE ENCUENTRA LISTA" dijo el general encapuchado.

Ante esta violación de los derechos humanos establecido en la Constitución Bolivariana de Venezuela y en los Protocolos Internacionales, el ex - Senador Alexander Luzardo hace un llamado a las Organizaciones No - Gubernamentales Ecologistas y de Derechos Humanos así como a los medios de comunicación para que amplíen esta denuncia nacional e internacionalmente.

Este es un acto de agresión a una comunidad vulnerable con una desproporción en el uso del armamento y los recursos del poder. Es un delito terrorista de estado por parte del gobierno de Venezuela.

Hago un llamado y una advertencia al propio presidente de la República Hugo Chávez, ya que si algo llegare a sucederle a los Pemones, será responsabilidad directa del propio Hugo Chávez.

Se solicita igualmente a los poderes públicos particularmente a la defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la República para que hagan valer los Derechos Indígenas.

Finalmente, formula Luzardo, ayuda a la Comunidad Internacional ante esta amenaza y agresión a la Comunidad de San Rafael de Kamoiran que defiende el Parque Nacional Canaima - Gran Sabana - así como el territorio y la cultura Pemón.



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PEMONES HOSTIGADOS Y GOLPEADOS POR MILITARES

La comunidad de San Rafael de Kamoirán, Municipio Gran Sabana (Edo. Bolívar) una de las que se opone a la construcción del Tendido Eléctrico hacia Brasil, viene siendo agredida desde finales del mes de diciembre de 2000. Silviano Castro, Cacique de esa comunidad formuló la siguiente denuncia: "El 27 de diciembre de 2000 a las 10:30 p.m., un grupo encapuchado de aproximadamente 40 efectivos del Ejercito, rodearon mi casa en la comunidad de San Rafael de Kamoiran, al ver que nadie salió se retiraron; al día siguiente, el 28 de diciembre, nuevamente se presentaron a la misma hora, sin embrago esta vez no estaban encapuchados. Al ser interrogados,por miembros de la comunidad, sobre estas acciones, respondieron que ellos eran guardianes de la frontera y estaban dando una vuelta por razones de seguridad, sin embargo un militar Pemón que formaba parte del grupo, señaló que su función era agarrar a los indígenas que tumbaban torres.
El día 29, aproximadamente a la 1:00 a.m. nuevamente se acercaron a la comunidad, esta vez, los muchachos de la comunidad los vieron llegar en dos carros marca Toyota, de la compañía constructora del tendido eléctrico (ABB), que los dejó a la entrada de la comunidad, al ver que se estaban acercando, los muchachos salieron corriendo en distintas direcciones y se dispersaron. Al rato de ocurrido esto, uno de ellos, Juan Ramón Lezama de la comunidad de San Rafael de Kamoirán, de 22 años, no aparecía, sin embargo a la mañana siguiente relató que había sido golpeado por dos efectivos. Primero lo agarraron fuertemente por el cuello y tras un forcejeo quedó inconsciente, al despertar intentó salir corriendo mientras es perseguido por dos efectivos, hasta quedar enredado en unos alambres de púa y ahí lo dejan. Juan presenta golpes, heridas y moretones en el cuello, los brazos y las piernas.
Situaciones similares se han estado repitiendo todas las noches: efectivos militares, variando el número y hora, llegan a la comunidad de San Rafael de Kamoirán, trasladados por vehículo de la empresa constructora del tendido eléctrico, dan vueltas por la comunidad durante, aproximadamente, media hora y luego se retiran, durante este recorrido si ven algún Pemón los interrogan sobre lo que están haciendo y les ordenan que vuelvan a sus casas, en caso de que lleven algún utensilio de trabajo, como cuchillo o bácula, estos son decomisados.
Estos acontecimiento se inician luego de que el 26 de diciembre, efectivos militares comandados por el General Hidalgo, llegaron a la comunidad de San Rafael de Kamoirán con la intención de regalar comida a la comunidad. Estos obsequios fueron rechazados por los miembros de la comunidad por considerar que era una manera de neutralizar la lucha que estas comunidades mantienen en contra del tendido eléctrico hacia Brasil y en rechazo a la presencia militar en la región como consecuencia de esta lucha.
Los hechos aquí narrados suponen la violación del derecho a la integridad física (art. 46 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela) del joven Juan Ramón Lezama, que fue agredido físicamente sin razón alguna, así como la violación del derecho a la integridad psíquica y
moral (art. 46 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela) de toda la comunidad de Kamoirán que se ve amenazada y hostigada por los efectivos militares. Igualmente se ha violado el derecho a la propiedad (art. 115 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), al ser expropiados nuestros utensilios de trabajo y el derecho al libre tránsito (art. 50 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), al obligarnos a entrar en nuestras casas cuando a ellos mejor les parece. Todo esto ocurre en nuestro propio territorio y afecta nuestra vida cotidiana, nuestra cultura y nuestra seguridad. Por ello, también se trata de una violación a los derechos de los pueblos indígenas garantizados por la nueva Constitución (art. 119 y 121).
Por lo aquí expuesto le solicito que:
- se inicie una averiguación
- se sancione a los funcionarios responsables
- se ordene la desmilitarización de nuestro territorio"
(Denuncia de Silviano Castro, recibida en Provea el 03.01.01)

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El Jefe Pemon Silviano Castro asegura que el Ejercito los agrede por ordenes del presidente Chavez

CORREO DEL CARONI, Lunes 26 de Marzo de 2001

Definitivamente el asunto de los indígenas y el tendido eléctrico va de mal en peor, pues una grave denuncia pesa ahora sobre los efectivos militares asentados en la zona, quienes según nuestro entrevistado, han colocado minas al pie de los postes y torres, cuya explosión espontánea provocó hace días un voraz incendio en la zona de kamoirán.

El pleito entre militares y comunidades indígenas continúa en la Gran Sabana. El origen es bien conocido. Se trata del rechazo que mantienen los pobladores de San Rafael de Kamoirán. en especial, contra el tendido eléctrico que llevará luz a las comunidades del sur de Brasil.

Esa es historia conocida. Lo novedoso es que a finales de la semana pasada circularon versiones de un enfrentamiento a punta de piedras y palos, entre indígenas y militares apostados en la zona, del cual resultaron detenidas 8 personas, entre ellas Silviano Castro, el líder de la comunidad indígena de San Rafael de Kamoirán en el Parque Nacional Canaima..

Hasta ahora, las versiones publicadas en la prensa regional fueron las oficiales. Por esta razón, pensamos que como lo que es igual no es trampa, también los indígenas deben tener la oportunidad de emitir su versión de los hechos. En este sentido, veamos qué nos comenta Silviano Castro, quien de entrada afirma que jamás hubo enfrentamiento alguno y que todo el asunto comenzó cuando ellos fueron atacados por los efectivos del Ejército con bombas lacrimógenas y tiros de perdigones, lo que de paso dejó algunos heridos.

-Silviano, ¿nos haces un breve resumen del origen de los hechos?

"Todo comenzó en Anaway, a 10 kilómetros de San Rafael de Kamoirán, adonde un grupo de indígenas de varias comunidades está haciendo el estudio etnosocial.
Hace como semana y media se instaló allí un puesto militar. Tu sabes que eso ha acabado con la paz de las comunidades, que por supuesto sienten temor ante la presencia del Ejército. Nosotros no estamos acostumbrados a eso. Ya estábamos bien preocupados con la militarización de San Juan, pues a veces impiden el paso alegando que es zona militar."

-Ante la instalación de un nuevo puesto militar, ¿qué hicieron los indígenas?

Bueno, entonces lo que hicimos fue bloquear la vía mientras decidíamos con quién hablar al respecto, pues yo mismo ya le había dicho a la Ministra del Ambiente que nosotros no queremos más problemas. Lo cierto es que decidimos entonces hablar con la gente de la Disip que siempre nos está dando la vuelta. Ellos nos preguntaron si podíamos grabar un video exponiendo nuestras quejas para hacérselo llegar al Presidente Chávez. Lo grabamos el miércoles de la semana pasada. Dos días después me encuentro con la Disip en Santa Elena de Uiarén, y me dicen que ya enviaron el video y que los militares ya tienen orden de salida para el domineo. El lunes me dicen que necesitan un día más. Llega el martes y todavía están allí inclusive cortando más árboles para acomodar su campamento. El miércoles le pregunto a la Disip si es que nos están en­gañando, pues los militares siguen en el lugar como si nada. El jueves se nombra una comisión para que vaya a dialogar con ellos.

- ¿Qué resultó de ese diálogo?

El problema fue que al parecer la gente de la Disip se adelantó y puso a los militares sobreaviso. Cuando la comisión indígena llegó, los efectivos del ejército la recibió con bombas lacrimógenas.

- ¿Tú eras miembro de esa comisión?

No, pero fui porque quería saber cómo se desenvolvería el diálogo. Cuando llegué, ya mi gente estaba siendo dispersada por los gases lacrimógenos y como yo saqué enseguida mi cámara filmadora, se armó el alboroto. Todos corrían. Entonces los del Ejército comenzaron a disparar los perdigones e inclusive hirieron a uno de sus efectivos.

- Lograste buenas imágenes?

No he podido revisar la filmación, pero la cámara está bien resguardada, no me la pudieron quitar, a pesar de que me persiguieron y me golpearon por todas partes para que la soltara, pero no lo lograron porque la cuido más que a mi vida. Lo que allí está grabado son los documentos que poseo.

- Y adónde estaba la gente de la Disip?

Estaban allí y les eché la culpa del ataque, pues fueron ellos quienes alertaron al Ejército. Fue todo tan violento, que hasta hubo un herido grave con una cortada en la cara. Lo picaron de un golpe con un FAL. Creo que lo querían matar. Los militares estaban muy bravos porque yo estaba filmando. Entonces monté al herido en mi carro para llevármelo hasta San Rafael, hacerle la cura sencilla y después trasladarlo a Santa Elena de Uairén.

- ¿Lograste salir?

Bueno, entonces cuando estaba en el carro se me acercaron los militares y me pidieron que dialogáramos. Les dije que eso era justamente lo que habíamos venido a hacer, que para eso habíamos nombrado la comisión, pero que ahora, después que hay hasta un herido grave, no había manera. Por eso es que ellos dicen en la prensa que yo no quería dialogar. Lo que sí le pregunté al Teniente a cargo era que si ellos no tenían órdenes de desalojar, y me dijo que no. Entonces, la conclusión es que la gente de la Disip nos engañó.
¿Sabes lo peor del caso?, fue que la misma gente del Ejército me dijo que nosotros teníamos que entender que ellos hacen todo eso por órdenes directas del Presidente Chávez.

- Silviano, ¿a qué órdenes de Chávez se refieren?

A la represión contra los indígenas. Él (el efectivo militar) me dijo que ellos saben que nosotros somos padres de familia, pero que no pueden hacer nada porque están acatando las órdenes del presidente Chávez. Entonces yo me pregunto, y adónde queda todo lo que decía Chávez de maldito el soldado que levantara el arma contra su pueblo... ¿adónde queda eso?

- Eso es muy grave, pero sigue contando para saber cómo llegaste a la Guarnición.

Bueno, con ese alboroto arrnado, la gen­te salió a la carretera y trancó la vía, pero no eran sólo indígenas. Nosotros si acaso eramos 25. En cambio habían como 80 militares. Nos pidieron que desalojaramos el lugar. Ya estaban llegando los autobuses comerciales y no podían pasar. Hablamos con ellos, y los pasajeros estuvieron dispuestos a esperar a que resolviéramos el problema. Entonces solicitamos la presencia del Inspector de la Disip, para que nos sirviera de testigo en el diálogo que finalmente se acordó.
Mientras esperábamos, no me quedó otra solución que mandar al herido hacia Santa Elena de Uairén. Esperamos mucho y el Inspector de la Disip nunca llegó. Los militares trataron entonces de presionarme para que ordenara a los indígenas a despejar la vía, pero les dije que yo sólo soy un portavoz en mi pueblo, que nosotros no funcionamos como ustedes, donde uno da la orden y el resto obedece. Entonces, dispararon de nuevo...

-Se está complicando el asunto, ¿qué ocurrió después?

Saqué de nuevo la filmadora y grabé el ataque. Te repito que no hubo enfrentamiento, sólo el ataque militar contra los indígenas. Como vi que el asunto se complicaba, me monté en el carro para ir cerca del Salto Kamá, adonde hay cobertura para el celular. Lo que no me imaginé es que me fueran a perseguir. Eso fue el jueves, y eran como las 6 de la tarde. Lo cierto es que llegaron dos vehículos del Ejército y dos camionetas de ABB, que es una empresa privada, pero todas llenas con efectivos militares. Me apuntaron y me pidieron que me bajara del carro porque si no me iban a matar.

- ¿Te amenazaron de muerte?

Efectivamente lo hicieron. Les pedí la orden de detención, pero por supuesto no la tenían pues no había ninguna razón para detenerme. No me bajé del carro, golpearon los vidrios, me amenazaron de nuevo. Al rato llegó otra comisión. Tampoco lograron bajarme. Se fueron y regresaron media hora más
tarde diciendo que el General López Hidalgo quería dialogar conmigo.

- ¿Qué hiciste entonces?

Les dije que me parecía muy buena idea, pero que yo me iba a Luepa en mi carro. Eso sí. les advertí que antes me pararía en los Rápidos de Kamoirán a llamar por teléfono. La Guardia Nacional se fue adelante, yo iba en el medio y atrás el resto de los militares. Llegamos a los Rápidos de Kamoirán y cuando entré a la oficina a llamar por teléfono, me lo arrancaron y me dijeron que no me permitirían comunicarme con nadie. Yo les dije que no estaba detenido y que ni siquiera tenían orden de detención en mi contra, y que si estaba con ellos era porque había aceptado dialogar con el General López Hidalgo. Inclusive, cuando me estaban quitando el teléfono me volvieron a amenazar, diciéndome que había un soldado herido, por ellos mismos en la confusión. por cierto, y que si le pasabá algo malo yo lo pagaría muy caro.

- ¿Hubo escándalo en Kamoirán?

Claro, porque entonces cuando se armó el pleito en la oficina, los dos muchachos que atienden el kiosko de empanadas se acercaron a ver qué pasaba.
Pues los agarraron y los montaron en la patrulla. Lo mismo hicieron con el señor y la señora que trabajan en la bomba de gasolina. Los únicos qué se salvaron fueron los turistas que estaban allí presenciando todo. Lo cierto es que finalmente me montaron en la patrulla y me llevaron a Luepa, adonde ya tenían una orden de detención.

- ¿De Luepa los llevaron a Ciudad Bolivar?

A todas estas ya era medianoche cuando nos montaron en una patrulla de la Guardia Nacional y en una incómoda camioneta de la compañía ABB, para trasladarnos golpeados hasta la Guarnición en Ciudad Bolívar. Al final éramos 8 los detenidos, de los cuales sólo este muchacho (el que aparece en la fotografía principal) y yo teníamos algo que ver con el asunto. Las otras seis personas eran totalmente ajenas a lo que ocurrió, pero se las trajeron desde Kamoirán como si tuvieran algo que ver. Llegamos a las 6 de la mañana del viernes. A las 10 de la mañana llegó un Juez Militar a quien debíamos rendir declaraciones.

-¿Lo hicieron?

Por supuesto que no, pues nosotros no somos militares. Dijimos que no tendríamos problemas en declarar, pero a un Juez Civil. Entonces llamaron a Caracas y la Fiscalía ordenó que nos dejaran en libertad. Nos llevaron a un médico forense y luego apareció un Juez del Ministerio Publico, quien nos dice que nos remitirá a un Juez de Control. Eso no tenía sentido, pues ya la Fiscalía había ordenado nuestra libertad. Así nos tuvieron todo el día. El sábado fue lo mismo. No nos dejaban ir hasta que no declaramos, pero el Juez Civil no llegó sino hasta las 5 de la tarde del sábado.

- ¿En qué quedaron con el Juez?

Mira. Creo que ahí nadie sabía lo que estaba pasando realmente, pues el Juez nos pidió que nos comprometiéramos a no seguir tumbando torres, como si el traslado a la Guarnicion hubiera tenido algo que ver con eso.

-Y hablando de las torres ¿Quién las tumba?

La gente de las comunidades.

-Entonces son ustedes, pues tengo entendido que son los únicos que se mantienen en pie de lucha contra el tendido eléctrico.

Claro, así es.

- ¿Cuando tumbaron la última?

La última vez que la Ministra del Ambiente nos visitó. Yo mismo traté de evitarlo, pero ella nos ofreció la visita un lunes, esperamos hasta el viernes y nada. Entonces el lunes siguiente la mandamos a llamar y nos dejó dicho que vendría pronto. Le mandé a decir que yo no podía manejar a las comunidades con algo tan vago como un pronto, que necesitaba una fecha concreta. Finalmente el miércoles se fue la gente de la comunidad para allá (adonde tumbaron la torre). Luego llegó la Ministro. Traté de detenerlos, pero ya estaban un poco lejos. Más tarde llegamos al sitio adonde había quedado otro grupo que tumbó una torre en todo el frente y la Ministro ni cuenta se dio. Enseguida llegó un helicóptero militar, se bajaron los efectivos y hasta le pidieron los documentos a la doctora Ana Elisa Osorio. Ella tuvo que decirles que era la Ministra del Ambiente.
Entonces el efectivo militar le dijo que los indígenas acababan de tumbar una torre, que si no la había visto caer. ¿Y sabes lo que ella hizo?, se puso a reir...

-Silviano, me cuesta creerlo, tal vez ella pensó que era una broma.

A mí me dio mucha pena, pues pensé que a ella no le interesaba ese asunto. Eso me hace sentir muy mal. Yo estaba preocupado y ella como si nada... Entonces ella se paró y preguntó adónde había sido el asunto. El Comandante señaló el lugar y le preguntó si quería ir hasta allá. Ella le respondió que no, porque ella no es empleada de Edelca.

-Supongo que la militarización se debe a la necesidad de resguardar las torres y los postes.

Claro, ellos creen que la militarización es la solución al problema, pero todo esto es peor porque bajo cada poste y cada torre hay minas. Eso es un peligro terrible, pues tenemos niños que van a pescar, que son curiosos y que no son los responsables de todo esto, pero sus vidas corren peligro.

- ¿Cómo supieron que hay minas bajo las torres y los postes?

Porque un día un grupo de gente caminaba por allí y vieron un cordel de nylon. Se acercaron, lo tocaron y como sonó raro, salieron corriendo. Menos mal, pues al menos no murieron cuando aquello explotó. Hay como 3 ó 4 minas bajo cada torre. A veces explotan solas con el calor.

- ¿Eso ha pasado ya?

Claro, hace varios días tuvimos serios problemas con un incendio en la sabana cerca de Kamoirán. Hubo que pelear con el fuego durante al menos 3 días, y todo fue ocasionado por la explosión de las minas que el Ejército coloca bajo las torres y los postes.

- ¿Edelca sabrá eso?

Debe saberlo

- Silviano, ¿No crees que es hora de negociar y resolver este problema para evitar males mayores?

Mira, para que haya una buena negociación es necesario que ambas partes tengamos muy claras las cosas. Tal vez el gobierno sepa qué es lo que va a hacer con el tendido eléctrico, pero nosotros no sabemos qué es lo que vamos a pedir, pues desconocemos las necesidades reales que se generarán en las comunidades a partir del impacto que sobre estas ejerza esta obra. No es cuestión de pedir una escuela o un hospital, sino de proteger nuestra autoestima como venezolanos que somos. Si en otros lugares se ha perdido, no lo sé, pero en lo que a nosotros respecta, la defenderemos. Esta es nuestra lucha.

- Silviano, esto debe resolverse, ¿qué plantean ustedes en concreto?

Es necesario que se haga el estudio sociocultural para determinar cuál es el impacto real que la construcción del tendido ejercerá sobre las comunidades. Sólo así podremos saber qué es lo que necesitamos o vamos a necesitar.

- Ese estudio de etnociencia que están adelantando, ¿servirá para despejar esas dudas?

Claro que sí. Ese forma parte del estudio sociocultural que nos servirá para saber más sobre nuestra cultura, sociedad, uso y costumbres, política, religión y demás conocimientos que deben rescatarse. Te doy un ejemplo, si a mí me preguntan cómo se dice avaricia en lengua Arekuna, que es una de las familias Pemon, no sabría qué decir porque para nosotros jamás ha existido la avaricia. Ahora, creo quee tendremos que encontrar una palabra para definir avaricia en nuestra lengua. Eso es parte del impacto.

- Pero eso es parte de otro proceso y nada tiene que ver con el tendido eléctrico.

Creo que deberían más bien trabajar conjuntamente con un grupo de investigación que desarrolla la Propuesta Mayu, que sí tiene que ver con lo que ustedes buscan.

Yo no sé quiénes están trabajando en eso, porque a las comunidades indígenas, que son las principales interesadas, no las toman en consideración.

- Silviano, San Rafael de Kamoirán es la comunidad que se mantiene contra el tendido eléctrico. ¿No se supone que dentro de la filosofia indígena lo que la mayoría decida debe ser aceptado por el resto.

No, nuestra política no es que la mayoría acepte. El indígena discute todo una y otra vez hasta lograr un consenso, sólo entonces podemos decir que estamos de acuerdo. Eso es consenso y eso sólo ocurre cuando no hay ni una sola comunidad en contra.

-Al no haber un consenso en las comunidades indígenas, ¿eres entonces un opositor?

Ni siquiera puedo permitir que me llamen opositor, pues no lo soy. Sería un opositor si realmente conociera los proyectos que vienen y me opusiera a ellos. Pero ni sé cuáles son esos proyectos, ni cuáles son las necesidades de mi comunidad que obviamente estará afectada por el tendido eléctrico. Por eso insisto en el estudio sociocultural, antes no cambiará la situación.

-Silviano, esta historia como que comenzó mal y de alguna manera se mantiene así

Claro que comenzó muy mal; porque jamás se tomó en consideración que se trata de territorios poblados desde epocas ancestrales por comunidades indígenas cuyos habitantes merecen un poco de respeto.

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Acoso militar a la etnia Pemón en Guayana

Silviano Castro

Hola amig@s: Recibimos esta denuncia de la comunidad Pemón de San Rafael de Kamoirán (Gran Sabana, Edo. Bolívar). Por favor inicien las acciones que consideren pertinentes
Fraternalmente, Provea

San Rafael de Kamoirán, 03 de enero de 2001

Yo, Silviano Castro, titular de la cédula de identidad Nº 10.006.424, domiciliado en la Comunidad indígena Pemón de San Rafael de Kamoirán, Municipio Gran Sabana, estado Bolívar, como Cacique de la comunidad de San Rafael de Kamoirán y en representación de la misma, acudo ante usted para exponer lo siguiente:

El 27 de diciembre de 2000 a las 10:30 p.m., un grupo encapuchado de aproximadamente 40 efectivos del Ejercito, rodearon mi casa en la comunidad de San Rafael de Kamoirán, al ver que nadie salió se retiraron; al día siguiente, el 28 de diciembre, nuevamente se presentaron a la misma hora, sin embrago esta vez no estaban encapuchados. Al ser interrogados, por miembros de la comunidad, sobre estas acciones, respondieron que ellos eran guardianes de la frontera y estaban dando una vuelta por razones de seguridad, sin embargo un militar Pemón que formaba parte del grupo, señaló que su función era agarrar a los indígenas que tumbaban torres.

El día 29, aproximadamente a la 1:00 a.m. nuevamente se acercaron a la comunidad, esta vez, los muchachos de la comunidad los vieron llegar en dos carros marca Toyota, de la compañía constructora del tendido eléctrico (ABB), que los dejó a la entrada de la comunidad, al ver que se estaban acercando, los muchachos salieron corriendo en distintas direcciones y se dispersaron. Al rato de ocurrido esto, uno de ellos, Juan Ramón Lezama de la comunidad de San Rafael de Kamoirán, de 22 años, no aparecía, sin embargo a la mañana siguiente relató que había sido golpeado por dos efectivos. Primero lo agarraron fuertemente por el cuello y tras un forcejeo quedó inconsciente, al despertar intentó salir corriendo mientras es perseguido por dos efectivos, hasta quedar enredado en unos alambres de púa y ahí lo dejan. Juan presenta golpes, heridas y moretones en el cuello, los brazos y las piernas.

Situaciones similares se han estado repitiendo todas las noches: efectivos militares, variando el número y hora, llegan a la comunidad de San Rafael de Kamoirán, trasladados por vehículo de la empresa constructora del tendido eléctrico, dan vueltas por la comunidad durante, aproximadamente, media hora y luego se retiran, durante este recorrido si ven algún Pemón los interrogan sobre lo que están haciendo y les ordenan que vuelvan a sus casas, en caso de que lleven algún utensilio de trabajo, como cuchillo o bácula, estos son decomisados.

Estos acontecimiento se inician luego de que el 26 de diciembre, efectivos militares comandados por el General Hidalgo, llegaron a la comunidad de San Rafael de Kamoirán con la intención de regalar comida a la comunidad. Estos obsequios fueron rechazados por los miembros de la comunidad por considerar que era una manera de neutralizar la lucha que estas comunidades mantienen en contra del tendido eléctrico hacia Brasil y en rechazo a la presencia militar en la región como consecuencia de esta lucha, sin embargo el General Hidalgo argumentó que no había conexión alguna entre una cosa y otra pues la entrega de comida se estaba haciendo a todas la comunidades, a pesar de esto, la comunidad de San Rafael de Kamoirán rechazó la entrega de alimentos.

Los hechos aquí narrados suponen la violación del derecho a la integridad física (art. 46 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela) del joven Juan Ramón Lezama, que fue agredido físicamente sin razón alguna, así como la violación del derecho a la integridad psíquica y moral (art. 46 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela) de toda la comunidad de Kamoirán que se ve amenazada y hostigada por los efectivos militares. Igualmente se ha violado el derecho a la propiedad (art. 115 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), al ser expropiados nuestros utensilios de trabajo y el derecho al libre tránsito (art. 50 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela), al obligarnos a entrar en nuestras casas cuando a ellos mejor les parece.

Todo esto ocurre en nuestro propio territorio y afecta nuestra vida cotidiana, nuestra cultura y nuestra seguridad. Por ello, también se trata de una violación a los derechos de los pueblos indígenas garantizados por la nueva Constitución (art. 119 y 121)

Por lo aquí expuesto le solicito que:
a) inicie una averiguación
b) sancione a los funcionarios responsables
c) ordene la desmilitarización de nuestro territorio

Atentamente,

Silviano Castro
Cacique de San Rafael de Kamoirán
C.I. 10.006.424

Dirección:
Comunidad indígena Pemón de San Rafael de Kamoirán, Municipio Gran Sabana,
estado Bolívar
Email: pemonton@hotmail.com



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ENFRENTADOS EL EJÉRCITO VENEZOLANO E INDÍGENAS PEMONES

Abrirán juicio militar a indígenas por daños al tendido eléctrico Ocho indígenas de la etnia pemón serían enjuiciados en un tribunal castrense por supuesta traición a la patria, luego de protagonizar fuertes enfrentamientos con las fuerzas militares que custodian el tendido eléctrico hacia Brasil.

Las confrontaciones entre efectivos del Ejército y el grupo de aborígenes se iniciaron el pasado jueves a raíz de la militarización de la obra, acción que dejó heridos a dos pemones y a un soldado.

Los indígenes detenidos permanecen recluidos en el Quinto Batallón de Selva, bajo la orden del general (Ej) López Grimaldi.

El presidente de la subcomisión de Parques Nacionales de la Asamblea Nacional, Nelson Rampersard, recibió en horas de la noche de ayer una llamada de Silviano Castro, comisionado por el Gobierno nacional para servir de enlace con las etnias que se oponen a la obra, quien le informó que estaba detenido y le solicitó un asesor jurídico para enfrentar las amenazas de un posible juicio militar.

Aunque las autoridades de la región se mantienen reacias a dar información sobre los hechos, se pudo conocer que el hospital de Santa Elena de Uairén también fue militarizado por el Ejército en previsión de nuevos enfrentamientos.

Los integrantes de la Comisión de Ambiente del Parlamento cuestionaron la forma en que los efectivos militares se posesionaron de la zona, pues lejos de evitar confrontaciones, lograron agudizar un conflicto que parece no tener fin.

Periodico venezolano El Mundo, sábado 24 de marzo de 2001-03-24


Chocan pemones y Ejército en la Gran Sabana

La presencia militar alteró a las comunidades opuestas a la construcción del tendido eléctrico La sangre comienza a llegar al río por la polémica obra.

Un grupo de ocho indígenas, en su mayoría de la etnia Pemón, podría ser enjuiciado por un tribunal castrense, luego de haber protagonizado un enfrentamiento con fuerzas militares que custodian la construcción del tendido eléctrico hacia Brasil.
La confrontación entre indígenas y militares se produjo pasado jueves, y arrojó como resultado oficial tres heridos: dos pemones y -un soldado.

Éste es un resultado indeseable de la militarización de obra que pretende llevar energía eléctrica desde el complejo generador del Caroní -a través de la Gran Sabana- hasta la población brasileña de Boa Vista, la cual fue denunciada esta semana por el presidente de Subcomisión de Parques Nacionales de la Comisión de Ambiente y Recursos Naturales de Asamblea Nacional, Nelson Rampersad (MAS).

La información del incidente se maneja con total hermetismo y ni siquiera en el hospital de Santa Elena de Uairén se pueden obtener mayores datos, pues, al parecer, también fue tomado por el Ejército. Sin embargo, trascendió que el número de heridos podría superar las 10 personas.

El resto de los indígenas que protagonizaron el incidente fue detenido y permanece recluido en el Quinto Batallón de Selva, bajo las órdenes del general (Ej) López Grimaldi.

Rampersad informó que procedimiento de detención se hizo en presencia de un fiscal de Ministerio Público. Entre los detenidos figura Silviano Castro, quien, como se sabe, ha servido de enlace entre el Gobierno nacional y las etnias opuestas a la obra, antes de que Isaías Rodríguez asumiera la Fiscalía General de la República.

El legislador masista recibió este viernes en horas de la noche una llamada de Castro, quien le informó sobre el incidente y le solicitó ayuda para su asesor jurídico, con el fin de evitar ser enjuiciado por un Tribunal de Guerra, e incluso refirió que su abogado está dispuesto a introducir un amparo constitucional contra esta eventualidad.

El enfrentamiento ocurrió como producto de las tensiones generadas entre los pobladores del sur del país por los pelotones que resguardan las torres eléctricas, situación que fue calificada por Rampersad como una manera incorrecta del Gobierno para manejar el delicado tema.

Reconoció que deben confirmarse todavía algunos detalles relacionados con el hecho, el cual, según él, no tiene otra justificación que el querer forzar la instalación de las torres sin haber logrado un acuerdo con esas comunidades.

"Por el contrario, se han negado a dialogar y ellos lo único que plantean es la realización de un estudio de impacto sociocultural, tal y como lo establece la Constitución, para acogerse a los resultados".

Mientras, la Asamblea Nacional continúa sin discutir el informe especial sobre el tendido eléctrico, en la última sesión fue diferido el punto por tercera vez. Existen ambigüedades en el sector oficialista, que ha esgrimido en defensa de la obra el interés integracionista con Brasil.

Johanne Betancourt



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Caso Miguel Lanz, muerto a consecuencia de un disparo en la cabaza que le hizo el Sargento del Ejército Jonathan Ortiz, en la Gran Sabana.

Amigos: aquí les envío un resumen de lo que pude apreciar en las discusiones con los habitantes de San Rafael de Kamoiran, los testigos del caso y mis análisis basados en los hechos físicos observados. En cuanto tenga más información y revise la situación más detalladamente se las enviaré, denle difusión entre tanto. Tengo los videos pero están en pemón, en todo caso en San Rafael están transcribiendo las declaraciones de los testigos a partir de los videos, dichas declaraciones personalizadas se les enviarán una vez terminadas de transcribir, así como la posición y exigencias de la comunidad.

¿Quién es Miguel Lanz?
• Su nombre completo es San Miguel de Jesús Lanz, cédula de identidad 13.157.234, miembro de la etnia Pemon, nacido en Wonken, en 1977
• Bachiller con cursos en carpintería, electrónica y albañilería
• Desde 1996, se involucró en la lucha de su pueblo por la identidad cultural, sus territorios y en la defensa contra los macro proyectos del estado o privados que atentaran contra ellos. Se inicia con la lucha contra el “Proyecto Turístico TURISUR” que pretendía desarrollarse en Sierra de Lema, continuó con la lucha contra el “Decreto Minero” 1850, y finalmente se mantuvo firme en la lucha contra el Tendido Eléctrico Venezuela-Brasil, donde tomó parte en todas las acciones de protesta que organizaron las comunidades para tratar de parar dicho Proyecto. Es en esa etapa donde, junto a otros jóvenes de San Juan y San Rafael de Kamoiran, reciben advertencias de parte del ejército sobre que ya los tenían identificados y realizarían acciones en contra de ellos.

¿Quién es el victimario de Miguel?
• El ciudadano Jonathan Ortiz, tuponken (“criollo” en lengua pemon), Sargento del ejército, destacado en Luepa, y durante el conflicto del T.E., activo en la alcabala móvil que fue instalada cerca de las inmediaciones de San Juan de Kamoiran.
• Es marido de la ciudadana Leydis (pemon) quien es hija de la dueña de la posada turística y estación de servicio de los Rápidos de Kamoiran, en La Gran Sabana.

¿Cómo se involucran Ortiz y Miguel?
• Durante la etapa final de la lucha desarrollada por las comunidades indígenas, miembros del ejército desarrollaran una campaña de hostigamiento y amedrentamiento hacia los miembros de las comunidades en lucha, resultando en distintas ocasiones heridos, golpeados y detenidos sus habitantes, despojo de sus herramientas de pesca y caza a quienes salían a realizar estas tareas; además de las operaciones tipo comando que realizaban entrando en vehículos de la ABB (empresa canadiense que construyó el tendido eléctrico), a las comunidades, llevando capuchas y fuertemente armados en horas de la noche, y las incursiones aéreas desarrolladas en helicóptero sobrevolando la casa del Cacique de San Rafael de Kamoiran. Tales situaciones produjeron el rechazo de las comunidades hacia los efectivos del ejército, tomándose la decisión de solicitar el levantamiento de la Alcabala Móvil ubicada en las cercanías a San Juan de Kamoiran, además de prohibirles a los efectivos militares la entrada en las comunidades.
• La lucha en contra del T.E., es suspendida como resultado de toda la campaña represiva antes mencionada, y a los hechos que se acaecieron durante la protesta de las comunidades contra la permanencia de la Alcabala Móvil antes citada, donde resultó herido uno de los manifestantes como resultado de ser golpeado por uno de los efectivos con su fusil esgrimiéndolo como si de un bate se tratara y la cabeza de la persona fuese una pelota, lo que puede evidenciarse en video elaborado durante esa protesta, y es precisamente a la filmación que hacía el Cacique de San Rafael, Silviano Castro) en ese momento que quedan testimonios fílmicos del hecho, y por cuya causa es agredido ese cacique por varios efectivos del ejército, en su intento de quitarle la cámara filmadora; la comunidad logra rescatar al cacique y le piden que tome su vehículo y se marche del sitio, lo cual hace una vez deja custodiada la cámara filmadora sin que los efectivos militares se den cuenta, pero una vez en marcha en su vehículo es perseguido hasta ser interceptado por esos efectivos quienes con amenazas y engaños lo hacen que de la vuelta y se dirija hacia Luepa donde el Comandante “quería hablar con él”, pero este cacique se detiene en Rápidos de Kamoiran donde intenta hacer algunas llamadas para pedir ayuda y aquí es tomado detenido junto a otros indígenas del lugar que se acercaron a ver lo que pasaba. Finalmente son trasladados a Ciudad Bolívar donde permanecen detenidos por varios días.
• La comunidad evalúa la situación y ante el temor de pérdidas de vidas, lo cual podía suceder en cualquier momento, dado el ensañamiento que podían evidenciar contra ellos durante y fuera de las protestas, además del minado de los alrededores de torres, con las que niños indígenas tuvieron encuentros desagradables; el balance los determina a suspender el conflicto para evitar males mayores que lamentar.
• Aún a sabiendas de la prohibición de entrada de los militares a las comunidades indígenas, el Sargento Ortiz entró en diversas oportunidades en franca ostentación de superioridad, siendo en una de estas oportunidades que Miguel Lanz le instó a salir de San Rafael de Kamoiran.
• La amenaza de parte del Sargento no se hizo esperar, hasta el punto que según versiones, la propia esposa de dicho sargento le dijo a Miguel que se cuidara que él (el Sargento) era muy vengativo, que este le había mandado a decir que no se movilizara hacia la zona de las claritas porque lo iba a agarrar. Según otros habitantes del lugar hubo incluso la amenaza de muerte hacia Miguel.

Los sucesos del día en que muere Miguel:
• El mes de mayo es época de captura de la reina del bachaco ya fecundada, y con fines de recolectarlas salieron temprano en la mañana del día martes 28 de mayo de 2002, por un lado Miguel y su Amigo y cuñado Cirilo José Castro (C.I.: 14.668.289), desde San Rafael de Kamoiran, y montados sobre sus bicicletas. Por su parte, con diferencias de unos minutos, salieron de los Rápidos de Kamoiran en un camión 350, con media baranda, propiedad de la dueña del lugar, el Sargento Jonathan Ortiz quien conducía, su esposa Leidys Rodriguez quien lo acompañaba en la cabina del camión, el señor Freddy Leon (C.I.: 6.759.493), indígena pemon, quien ocupaba una silla en la plataforma, ubicada de espaldas a la cabina detrás exactamente del puesto del chofer, el señor Nelson Pérez Ayala (C.I.: 9.856.180), indígena pemon quien ocupaba una silla en la plataforma al lado del señor Lian, exactamente detrás del asiento ocupado por la señora Leidys en la cabina, ambos señores trabajadores de la Posada de los Rápidos de Kamoiran, y dos niños hijos de uno de los hermanos de la dueña de dicha posada, quienes ocupaban puestos en la plataforma hacia la media baranda que daba al lado de la cuneta de la carretera.
• El lugar al que se dirigían Miguel y Cirilo para recoger los bachacos se conoce con el nombre de Anaway y queda en el camino de San Rafael hacia Santa Elena.
• Los ciclistas se encontraban a la altura del Cerro Sacayka, cuando notaron que venía un camión, por lo que decidieron pedir la cola, cosa que hicieron, deteniendo el Sargento el vehículo, Miguel y Cirilo preguntaron si los podían llevar hasta Anaway a lo que desde la cabina les respondieron que sí. Ellos se embarcaron con sus bicicletas en la plataforma y el camión arrancó.
• Cuando llegaron al sitio de Anaway donde ellos se quedarían pidieron que se detuviera el vehículo y descendieron de él por la parte trasera de la plataforma, entre tanto según relatan Lian y Nelson, el Sargento se baja de la cabina y se dirige hacia la parte de atrás del camión donde ya se han bajado Miguel y Cirilo. Según Cirilo, León y Nelson, el Sargento le pregunta a Miguel que si él es Miguel Lanz, a lo que este responde que sí, procediendo el Sargento a quitarse la franela, y despojarse de su cuchillo los que arroja sobre la cabina quedando estos del lado donde estaban los niños, luego se quitó el arma de fuego (una pistola) y procedió a colocarla detrás de la media baranda que daba hacia el centro de la carretera, diciendo a Miguel “ahora vamos a arreglar la cuenta que tenemos pendiente”.
• Según los tres testigos, el Sargento se acercó a Miguel quien ya estaba sobre la bicicleta y al mismo tiempo que lo empujaba le decía algo como “defiéndete piazo e geva”, pero Miguel no cayó en la provocación, tratándose de alejarse del Sargento, quien lo sigue empujando; en este tiempo llega al lugar una ambulancia, circulando en la misma dirección que el camión y se detiene detrás, a pocos metros, de este vehículo; entre tanto, Miguel, quien se ha bajado de la bicicleta bajo los empujones del Sargento, y este, se han desplazado por el canal libre hasta el punto donde es finalmente empujado (golpeado según una de las versiones) de manera más fuerte y cae al suelo golpeándose la cabeza y quedando inconciente. A pesar de esto, el Sargento Ortiz se sube a horcajadas sobre Miguel y le sigue golpeando sin detenerse, es en ese momento que Cirilo viendo la actitud despiadada del tuponken se le acerca y le da una patada por la cara para separarlo de Miguel, lo que hace que el agresor ruede hacia un lado; la esposa del Sargento, Leidys, corre y agarra a Cirilo para que no pueda hacerle nada al Sargento diciéndole al mismo tiempo que aquello no era asunto suyo; el Sargento aprovechando la intervención de su esposa se levanta y corre hacia el camión de donde toma su arma de fuego, se dirige a la altura de la cabeza de Migue y le dispara, acertándole en la cabeza. Cirilo quien aún era aguantado por la esposa del Sargento, al oír el disparo se desprende de Leidys, rodeándola para ir hasta donde está su amigo, se oye a la señora Leidys gritarle a su marido “lo mataste”, a lo que el Sargento responde “no lo maté”, luego Leidys reacciona echándole la culpa a Cirilo; el cual reacciona corriendo hacia la ambulancia para pedir ayuda; recogen a Miguel, lo trasladan en la ambulancia hasta Uroy Uaray, donde le colocan suero, solicitan entonces a los conductores de la ambulancia que se le traslade hasta Santa Elena a lo que se niegan por no tener autorización para tal traslado, Miguel fallece finalmente en Uroy Uaray.

El disparo: de acuerdo a la versión de León quien veía los acontecimientos desde arriba de la plataforma del camión, el Sargento Ortiz al llegar a la altura de la cabeza de Miguel levantó el brazo con la pistola, la descendió y disparó dirigiendo el tiro hacia la cabeza de Miguel. Al costado derecho suyo, para el momento de accionar el arma estaba su esposa quien le servía de pantalla contra Cirilo. Según la versión de León, después de los golpes recibidos en el suelo de parte de Ortiz, Miguel quedó ligeramente inclinado sobre el canal libre, cercano a la cuneta, con los pies hacia el sentido del canal (rumbo a Imataca), y la cara vuelta hacia el lado de la cuneta, versión que corroboran Nelson y Cirilo.

El señor León mencionó en la reunión de la comunidad que alguien le había dado instrucciones para que dijera que el Sargento lo que quería era disparar contra los pies de Cirilo, a lo que respondió que él no podía decir lo que no era cierto, puesto que la distancia y la posición para el disparo de acuerdo a como estaban las personas en ese momento hacía imposible tal situación ya que formaban una especie de triángulo y no una línea recta. Según esta versión un vértice del triángulo estaría ubicado casi al borde de la carretera, fuera del canal de circulación y más hacia Santa Elena que la cabeza de Miguel y lo formarían entre Cirilo y Leidys quien sostenía al primero y trataba de alejarlo de donde suponía estaba su marido (cuando fue golpeado por Cirilo cayó al lado de Miguel); el otro vértice estaría dentro del canal de circulación y cerca de la raya de aparcado y lo ocuparía la cabeza de Miguel; y el tercer Vértice estaría en el canal de circulación mas cerca de la raya central de la carretera que la cabeza de Miguel y recargado más hacia Santa Elena que ese punto, y lo ocuparía el Sargento Ortiz.

Se corre la versión, incluso en boca de integrantes de fiscalía, de que el disparo fue en defensa propia, pero de acuerdo a la versión del señor León, quien recordemos observa todo el desarrollo del hecho desde posición privilegiada en lo alto de la plataforma del camión 350, este alegato queda en entredicho, puesto que el baleado fue Miguel quien no podía defenderse por estar inconsciente y, por lo tanto, mucho menos significar una amenaza de muerte inminente contra el Sargento Ortiz, y si la amenaza de muerte hacia Ortiz era de parte de Cirilo, se trataba de una amenaza bien pobre puesto que tan solo una mujer, Leidys, pudo detenerlo en su intento de evitar que el Sargento volviese a agredir a Miguel.

La otra versión establece que el Sargento disparó contra el asfalto y que la bala rebotó e hirió, fruto de su rebote, a Miguel en la cabeza. Revisando las distintas posibilidades que se pueden presentar:

• Primero: la bala en su impacto contra el asfalto a tan corta distancia, tiene que haber sufrido algo de deformación o incluso fraccionamiento, en la:
° Primera opción: deformación, fruto del supuesto choque contra la capa de asfalto, el cuerpo de la bala y todos los puntos materiales de la misma en su nueva dirección ya no llevan un movimiento de traslación rectilínea respecto a la trayectoria, sino que fruto de la fuerza de reacción del asfalto se le imparte un torque que la hace girar sobre si misma alrededor de su centro de masas y de cualquier eje transversal al eje axial del cilindro original del proyectil; estos dos elementos implican que el orificio de entrada necesariamente sería de forma irregular e incluso dejando bastante destrozo en el caso que el proyectil estuviese de lado en el momento de impactar contra los huesos de la cabeza, pero en ningún caso perfectamente circular.
° En la segunda opción, es decir fraccionamiento de la bala, el orificio o los orificios de entrada, puesto que el proyectil podría haberse convertido en varios en el caso de haberse fraccionado totalmente, presentaría o presentarían aún mayores destrozos, puesto que también se desplazarían con el movimiento de rotación sobre sí mismos.

• Segundo: debido a la trayectoria establecida en el cráneo por los orificios de entrada y salida, y a la distancia desde la que según los testigos el Sargento le disparó a Miguel, la cara de Miguel necesariamente tenía que estar ligeramente vuelta hacia su hombro izquierdo, pero de acuerdo a los testigos Miguel quedó inconsciente con la cara vuelta hacia su hombro derecho. Claro que esta segunda suposición que hemos considerado también sería objeto de descarte por lo establecido en la primera suposición referida a la deformación y/o fraccionamiento del proyectil.

Hechos físicos irrefutables:
• El orificio de entrada del proyectil está por encima de la oreja del lado izquierdo, presentando una forma circular, mientras que el orificio de salida está al otro lado de la cabeza, presentando forma irregular con aparente fractura de huesos, además, de ese mismo lado derecho presenta un raspón como si se tratara del roce de una bala.
• La forma circular sólo la puede producir el diseño del proyectil con su cuerpo cilíndrico y su punta redondeada que funge como especie de taladro, al impactar contra la osamenta del cráneo en una trayectoria perfectamente coincidente con el eje axial del proyectil.
• La forma irregular y con destrozos, la deja el proyectil al chocar contra la osamenta del cráneo estando el eje axial del proyectil, inclinado en cualquier ángulo diferente de cero (0) con respecto a la trayectoria del proyectil. Mientras más grande sea este ángulo (hasta noventa grados) los destrozos serán mayores.
• La modificación de posición del eje axial del proyectil respecto a su trayectoria se produce sólo por impactos con otros elementos sólidos como huesos por ejemplo, lo que estaría en perfecta concordancia con el hecho de que el orificio de salida en el cráneo de Miguel sea irregular, puesto ya el proyectil impactó contra la osamenta en su entrada al cráneo, hecho que debe modificar la posición de su eje axial en un grado tanto mayor como el ángulo de impacto contra la superficie del hueso y la dureza de ese hueso.
• El asfalto presenta muestras de un impacto, con evidencias de desprendimiento de parte del mismo.
• Uniendo el hecho del orificio circular de entrada, el orificio de salida irregular, el raspón como marca de proyectil del lado derecho del cráneo de Miguel, la marca en el asfalto y la posición en que dicen los testigos quedó el rostro de Miguel al quedar inconsciente en el suelo, se podría deducir que la bala entró directamente a la cabeza de Miguel, en su choque contra el hueso en el sitio de entrada, el proyectil se ladea un poco, golpea contra el hueso en el lugar de salida ligeramente de costado, destroza la osamenta, choca contra el asfalto, rebota y roza nuevamente el rostro de Miguel. Darles lógica coherencia a todos estos elementos sería imposible en la versión difundida de que el proyectil entró al cráneo de Miguel solo después de impactar en el asfalto.

Elaborado por Mireisa Figuera por UFADA-UNEXPO (Grupo ecologista de la Universidad de Puerto Ordaz, Estado Bolívar) uafada@hotmail.com

Para comunicarse con Silviano Castro, Capitán de San Rafael de Kamoiran: pemonton@hotmail.comNota de prensa DENUNCIA URGENTE DE LA VIOLACIÓN SISTEMÁTICA Y MUERTE DE LOS INDÍGENAS DE LA ETNIA PEMON DE LA GRAN SABANA

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El día de ayer miércoles 28 de Mayo alrededor de las 9 a las 10 de la mañana, fue asesinado a manos de un oficial del ejercito de nombre JONATHAN ORTIZ, un joven indígena de nombre MIGUEL LANZ en la carretera que conduce a SANTA ELENE DE UAIREN y que atraviesa el territorio indígena de esta etnia. Un grupo de indígenas se encontraban capturando insectos y bachacos y luego de esta actividad se dirigían de regreso a su comunidad SAN RAFAEL DE KAMOIRAN, cuando pidieron una cola en un vehículo de civil, el joven indígena se monto solo, dentro de la unidad venía el referido oficial, que desde hace tiempo hostiga estas comunidades y con quien ya existían incidentes, el esta casado con una indígena de la comunidad, luego de insultar al joven MIGUEL LANZ, lo inquirió para que se bajara del automóvil, luego al estar afuera lo golpeo en varias oportunidades hasta dejarlo inconsciente en el pavimento y luego con su arma de reglamento, lo disparó de manera brutal en la cabeza.
Este hecho confirma lo que desde hace mucho tiempo se viene denunciando referido al hostigamiento y la violación sistemática de los derechos humanos de las diversas comunidades indígenas. Estas comunidades han mantenido una actitud de defensa legítima de sus derechos. Luchando primero contra todos los megaproyectos (TENDIDO ELECTRICO VENEZUELA-BRASIL, DESARROLLOS TURÍSTICOS A GRAN ESCALA, MINERÍA) tanto en la Gran Sabana como en la reserva forestal de Imataca y por la legitimación de sus territorios.
El gobierno de el Presidente Hugo Chavez primero haciendo uso de su populismo ha querido engañar al país, promulgando, por un lado, una serie de leyes que aparentemente benefician a las comunidades indígenas y por otro lado, y con mucha fuerza, dando apertura a gigantescas transnacionales para el desarrollo de grandes proyectos dentro de los territorios indígenas, utilizando el ejercito y la guardia, ya no como garantes de la soberanía si no como simples gendarmes al servicio de estos intereses.
Exigimos justicia para este nuevo crimen cometido contra nuestros hermanos indígenas.
El cadáver del joven asesinado esta siendo trasladado desde Santa Elena hasta Puerto Ordaz para realizar la necropcia de ley y determinar como sucedieron los hechos.
Hacemos un llamado a solidarizarse con las comunidades indígenas con opiniones, escritos, y aportes económicos para poder llevar la denuncia de este caso hasta las últimas consecuencias.
Favor escribir un e-mail a pemonton@hotmail.com (correo personal del capitán de la comunidad de san Rafael de Kamoiran SILVIANO CASTRO.
Nota elaborada por: Francisco Elias Prada


 


FUENTE


http://tierraylibertad.acultura.org.ve/respaldo/paginas/tendidoelectrico.htm

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