09.07.09
PERU. Amnistía denuncia niveles escandalosos de mortalidad materna entre las indígenas peruanas
La organización afirma que el 60 por ciento de las comunidades indígenas no tienen acceso a un centro de salud
MADRID, 9 Jul. (EUROPA PRESS) - Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que Perú presenta unos niveles "escandalosos" de mortalidad manterna debido a que las mujeres pobres, campesinas e indígenas "no reciben los mismos servicios de salud que el resto de las mujeres del país".
La organización presentó hoy el informe 'Deficiencias fatales. Las barreras a la salud materna en Perú', que examina los altos índices de mortalidad materna entre las mujeres pobres e indígenas del medio rural peruano y evalúa el impacto de las últimas políticas adoptadas por el Gobierno para hacer frente al problema.
Perú presenta uno de los índices de mortalidad materna más elevados de todo el continente americano. Según datos oficiales, por cada 100.000 nacidos vivos en Perú mueren 185 mujeres. Naciones Unidas señala un número aún mayor, 240. La mayoría de esas mujeres son campesinas, pobres e indígenas, según el informe.
"Los índices de mortalidad materna en Perú son escandalosos", afirmó la investigadora de Amnistía Internacional sobre Perú, Nuria García. "La muerte de tantas mujeres por causas evitables constituye una violación de Derechos Humanos", prosiguió. "El Estado peruano, sencillamente, está incumpliendo su obligación de proporcionar asistencia médica materna a todas las mujeres, al margen de quiénes sean y el lugar en donde vivan", agregó.
En su informe, Amnistía Internacional pone de relieve que en Perú mueren numerosas mujeres embarazadas debido a la falta de acceso a atención obstétrica de urgencia, la escasa información sobre salud materna y la falta de personal del servicio de salud que sepa hablar en lengua indígena.
Según el censo de comunidades indígenas de 2007, prácticamente el 60 por ciento de las comunidades que abarcaba el censo no tenía acceso a un centro de salud. "Los servicios de salud para las mujeres embarazadas en Perú son una lotería: si eres indígena y pobre, no tienes ninguna posibilidad de ganar", señaló Nuria García.
El informe recoge el testimonio de José Meneses Salazar, de 24 años y residente en Ccarhuacc (una de las zonas más pobres de Perú), quien perdió a su madre hace nueve años como consecuencia de un parto. La mujer evitó ir a las revisiones médicas por miedo a ser maltratada por el personal. Cuando se puso de parto, la comadrona del centro de salud más próximo estaba de permiso, por lo que el padre de José y otros familiares se encargaron de asistir a la mujer en el parto. Después de nacer el bebé, la placenta no salía y no supieron qué hacer. Al cabo de dos horas la mujer murió. La recién nacida sobrevivió.
INICIATIVAS GUBERNAMENTALES
En el informe se evalúa asimismo el impacto de varias políticas gubernamentales dirigidas a reducir los índices de mortalidad materna, como el incremento del número de casas de espera materna --lugares donde pueden alojarse antes del parto las mujeres que viven a gran distancia del centro de salud--, la mayor promoción del parto vertical, práctica común entre las mujeres indígenas en Perú, y la enseñanza de la lengua quechua a los profesionales de la salud.
Mujeres y profesionales de la salud consultados por Amnistía Internacional en Perú consideraban positivas las nuevas iniciativas, pero se quejaban de que no se estaban aplicando eficazmente y ponían en duda que estuvieran dando verdaderos resultados.
Amnistía Internacional concluye en su informe que, si bien el número de casas de espera supera ya el triple de las que había hace ocho años, sólo la mitad están ubicadas en zonas rurales, donde más necesidad tienen las mujeres de asistencia obstétrica de emergencia.
Aparte, mjeres y organizaciones locales de la sociedad civil han contado a Amnistía Internacional que la formación a profesionales de la salud sobre los métodos del parto vertical no está lo bastante extendida. Según la Defensoría del Pueblo de Perú, el año pasado más del 45 por ciento del personal de los servicios de salud afirmó que no había recibido formación adecuada.
Por otra parte, ha habido iniciativas oficiales para enseñar el quechua a los profesionales de los servicios de salud, pero su uso no es generalizado y muchas mujeres de comunidades indígenas cuya lengua materna no es el español no pueden comunicarse con ellos.
"Las iniciativas oficiales para reducir la mortalidad materna son buenas noticias", afirmó Nuria García. "Pero la ausencia de responsabilidades claras en su cumplimiento, así como la falta de vigilancia y de asignación eficaz de los recursos, ponen en grave peligro toda iniciativa", advirtió.
Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades peruanas que asignen recursos a la mortalidad materna y a la asistencia de la salud reproductiva dando prioridad a las regiones que presenten mayores índices de mortalidad para que todas las mujeres tengan garantizada la igualdad de acceso a la asistencia obstétrica de emergencia en caso de complicaciones durante el parto. También ha recomendado aumentar la formación de profesionales de la salud y que exista un servicio de apoyo lingüístico a las mujeres indígenas en todos los centros de salud.
FUENTE
Europapress*********
Mujeres indígenas embarazadas no reciben atención adecuada
13:40 | Así lo afirmó Nuria García, investigadora de Amnistía Internacional en el Perú. Según la ONU, de cada 100.000 nacidos, mueren 240 mujeres
(AP) . El gobierno de Perú no provee atención adecuada a las mujeres gestantes de zonas empobrecidas de la sierra y selva, lo que queda en evidencia en el país al tener una de las más altas tasas de mortalidad materna del hemisferio, informó el jueves un grupo de derechos humanos.
“Los servicios de salud para las mujeres embarazadas en Perú son una lotería: si eres indígena y pobre, no tienes ninguna posibilidad de ganar” señaló en un comunicado Nuria García, investigadora de Amnistía Internacional en el Perú.
El gobierno peruano dice que 185 mujeres mueren por cada 100.000 nacidos vivos, pero las Naciones Unidas estiman que la cifra es realmente cercana a 240 cuando casos no registrados son tomados en cuenta. El promedio de muertes maternas para Latinoamérica y el Caribe es de 130 por cada 100.000 nacimientos. En países ricos e industrializados, solo nueve mujeres mueren por cada 100.000 nacidos.
Amnistía dice que la alta tasa en Perú puede ser atribuida a la falta de acceso a atención médica de las madres pobres, especialmente en áreas rurales de la sierra y selva donde casi la mitad de la población padece malnutrición y un 59% de las comunidades indígenas no tienen un establecimiento de salud o posta médica, según encuestas gubernamentales. También carecen de carreteras y telefonía.
El gobierno no hace un seguimiento de las muertes maternas por región, pero Amnistía dijo que una encuesta oficial realizada en el país en el 2007 encontró que solo 36% de las mujeres en las zonas más pobres alumbraron en una institución de salud.
Lucy Del Carpio, coordinadora de políticas de salud reproductiva del ministerio de Salud, reconoció que existen desigualdades en el acceso a atención médica, pero afirmó que se están haciendo mejoras.
“Se están llevando a cabo trabajos e inversiones. El país está trabajando mucho para disminuir la mortalidad materna. No se puede hablar de negligencia”, dijo del Carpio a The Associated Press.
Los cambios de años recientes comprenden la construcción de casas de espera para albergar a las mujeres embarazadas que viven lejos de clínicas, la aceptación oficial del tradicional método indígena de alumbrar en cuclillas, y entrenamiento de los profesionales de la salud en el idioma quechua de las zonas andinas.
Entre las señales positivas, de acuerdo con estadísticas oficiales, se encuentra el aumento del porcentaje de bebés nacidos en establecimientos de salud, de 55% en 1996 a cerca de 73% en el 2007. Las muertes de bebés también han decrecido, de 755 en el 2000 a 509 en el 2008, dijo el gobierno.
El reporte de Amnistía saludó las iniciativas, pero dijo que los profesionales de salud y las mujeres entrevistadas por la organización dijeron que las medidas “no se estaban aplicando eficazmente”.
La activista de temas de salud pública Susana Chávez, directora del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, coincidió con ese punto de vista. Dijo que la situación de la mortalidad materna es agravada por las deficiencias del gobierno de brindar adecuada educación sexual y atención médica prenatal a las adolescentes.
“La tasa más alta de mortalidad materna se encuentra entre las adolescentes, especialmente en las áreas rurales y pobres. Pese a ello la única medida tomada por el gobierno ha sido criminalizar las relaciones sexuales entre menores”, dijo Chávez.
Del Carpio dijo que la diversidad étnica y geográfica juegan en contra de la provisión de adecuada atención.
El resentimiento en estas pobres comunidades por siglos de indiferencia de los gobiernos en Lima provocó el estallido de protestas este año. Al menos 33 personas murieron en junio durante una operación policial para despejar una carretera bloqueada por indígenas amazónicos que se oponían a las actividades petroleras y gasíferas promovidas por el gobierno en sus tierras ancestrales.

