Estrategia

La industria no descansa. A la OPA por Essbío y ANSM, lanzada la semana pasada, se sumó la posibilidad de venta de Esval que, aunque fue casi relativizada por Consorcio, no es el único movimiento que se espera en el sector.

Las aguas en el mercado sanitario no han estado quietas en nuestro país, sobre todo durante las últimas semanas, en que, metafóricamente, pareció estar movido por la fuerza del vital elemento. La primera oleada comenzó a conocerse en mayo -aunque partió en diciembre-, con el anuncio de acuerdo entre Southern Cross y la AFP canadiense Ontario Teachers’ Pension Plan (OTPP).

El fondo, liderado por Norberto Morita y Raúl Sotomayor, acordó la venta de las sanitarias Essbío -que adquirió en 2006 a Thames Water- y ANSM a la administradora con sede en Toronto, por un valor superior a los US$500 millones. Tras un par de meses, el jueves de la semana pasada se lanzó la OPA -que se mantendrá hasta el 24 de agosto-, con la que los norteamericanos adquirirán el 55,68% de la propiedad de la sanitaria, a $131,47 por acción.

Y si ello fuera poco, se supo que Esval estaba evaluando la oportunidad de vender sus activos. Es que la empresa con presencia en la V Región -controlada por el grupo Consorcio y presidida por José Antonio Garcés-, es la tercera sanitaria más importante del país, tras Aguas Andinas, controlada por Agbar y Essbío, generando ventas por $66.110 millones -US$126 millones- el año pasado, según cifras de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS).

Ante esta posibilidad, fue valorada en US$650 millones, considerando un precio cercano a los $100 por acción. Y, pese a lo alto de este valor, interesados no faltan dentro del mercado, principalmente, los grupos Solari y la japonesa Marubeni.

Actualmente, los Solari controlan Aguas Nuevas, que posee Aguas del Altiplano, Aguas Araucanía y Aguas Magallanes. Presidida por Piero Solari, la empresa alcanzó ventas por $48.440 millones, US$92,5 millones, de acuerdo a los datos de la SISS.

Por otra parte, el conglomerado Marubeni tiene el 99% de Aguas Décima -de la que tomó control el año pasado-, que en 2006 registró ventas por $4.781 millones, US$9 millones. Y desde que arribó al país, el gigante japonés ha manifestado su intención de aumentar su participación en el mercado nacional. De hecho, fue uno de los interesados en Essbío.

Mediante un oficio a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), Consorcio afirmó que el grupo “no ha evaluado, ni menos iniciado, algún tipo de licitación para maximizar el precio de las acciones que posee en Esval. Sin perjuicio de lo anterior, y debido a su relevante posición en el mercado sanitario, hemos recibido manifestaciones de interés de inversionistas locales e internacionales para materializar una transacción respecto de las acciones de Esval, sin que hasta la fecha haya ningún tipo de acuerdo o contrato suscrito”, dice el documento.

En todo caso, de confirmarse que la sanitaria está a la venta, las posibilidades se podrían dar para cualquier actor que cuente con presencia en el mercado, dado que tienen los recursos para hacerlo. Asimismo, otros inversionistas también podrían sumarse, aunque no participen en la industria, como algunos fondos de inversiones internacionales.

¿Movimientos Futuros?

Como en todo negocio, los movimientos que se desarrollen dentro de la industria no son divulgados, sólo hasta que ya se ha concretado un acuerdo, como fue el caso de Essbío y OTPP.

Por ello, fuentes de la industria han expresado que tras la adquisición de los canadienses y esta supuesta venta de Esval, “las aguas del mercado deberían agitarse aún más”. De hecho, también es comentada la posibilidad de la venta de Essal, controlada en 51% por el grupo español Iberdrola, desde 1999, cuando se convirtió en la primera sanitaria en pasar del sector público al privado.

Y aunque nadie ha manifestado públicamente su intención de adquirir, interesados hay, tanto en la industria como fuera. Entre los que más suenan, nuevamente se encuentran los grupos Solari y Marubeni, pues ambos conglomerados han expresado sus deseos de expandirse dentro del sector.

Pero, más allá de estas operaciones, ¿qué provoca que la industria sanitaria sea un mercado que constantemente genera interés?

Según analistas del sector, “desde que se permitió la entrada de privados dentro de las empresas, esta se convirtió en una industria bastante atrayente, ya que la regulación favorecía a los inversionistas”.

Algunos van más allá y aseguran que “la privatización se hizo porque antes no había un buen nivel de tratamiento, por lo que se reguló, dando estabilidad a los ingresos y seguridad a la rentabilidad del negocio”.

Con ello, se logró llegar a niveles de tratamiento cercanos al 100%, así como en cobertura y distribución. Gracias a eso, “hoy los ingresos son sumamente estables y la ganancia depende, casi completamente, del crecimiento de los mercados y las indexaciones de las tarifas, que son cada cinco años”, explican los analistas. Además, existe la posibilidad futura de participar en el negocio aguas lluvia.

Ahí radica el atractivo, sobre todo, para los fondos de inversión. “Son seguras, con riesgo muy acotado y una regulación que las favorece”, concluyen.

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