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16.10.08

A PROPÓSITO DE 'LOS MOMIOS DE SIEMPRE'

Es evidente la existencia de signos que apuntan a superar años de debates estériles sobre los que la Concertación ha
pretendido tener la voz cantante y la verdad absoluta, siempre con certera puntería en contra de la Alianza por Chile.
De cara a las próximas elecciones municipales, una posibilidad cierta es que sus resultados se inclinen a estrechar la distancia que hoy existe entre Alianza y Concertación en ese ámbito de gobierno local. De ocurrir, ello dejaría consolidado para la centro derecha, una primera e importante base de gobernabilidad de cara a las elecciones presidenciales y parlamentarias de 2009.


Frente a eso, bien vale la pena revisar algunos aspectos de la coalición política que pretende gobernar Chile al Bicentenario. Un buen punto de partida es recordar las declaraciones hechas algunos meses atrás por un ex Ministro de la Concertación que categorizó, sin más, a la derecha de hoy como los “momios de siempre”.
Ahora, interesante resulta desarrollar esa idea, generalmente relacionada con un sector político retrógrado y temeroso de enfrentar cambios. ¿Cuáles? Sin falta en la lista aquellos sobre derechos humanos, blanco tradicionalmente rentable en términos políticos para la Concertación, usado tanto para adueñarse del discurso respectivo como para usarlo en contra de la derecha.

Dos referentes emblemáticos en ese ámbito, están en los derechos de los pueblos originarios y en otros ámbitos de los derechos humanos en la esfera internacional. En esos aspectos, al contrario de la doctrina de los “momios de siempre”, la centro derecha ha sabido insertarse en el debate legislativo, y en forma concreta.


A propósito del primero, es un hecho de la causa que la Alianza aprobó por abrumadora mayoría el Convenio 169 de la OIT sobre derechos indígenas. Es también otro hecho el que la reforma constitucional sobre los pueblos originarios se discute sobre la base de un mensaje del Ejecutivo y de una moción parlamentaria de Senadores de Renovación Nacional, expresamente reconociendo a los pueblos originarios como tales, amparando el respeto a sus instituciones, lengua y cultura.


En el ámbito del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos, asuntos emblemáticos han sido la Corte Penal Internacional y el tratamiento de materias como el genocidio, los crímenes de lesa humanidad y de guerra en la ley penal chilena. En lo que debe considerarse un esfuerzo serio por abordar el tema, los Senadores Sergio Romero y Hernán Larraín, en un hecho inédito, en junio pasado concurrieron a La Haya a visitar la Corte Penal Internacional, donde asistieron a parte de las audiencias de confirmación de cargos sobre crímenes de lesa humanidad y de guerra, en la causas seguidas en contra de los milicianos de El Congo, Germain Katanga y Matthieu Ngudjolo Chui, con el objeto de comprender directamente el funcionamiento de ese mecanismo de justicia internacional.


En el mismo ámbito, y a propósito de la discusión de la Convención de la ONU sobre Desaparición Forzada, los mismos Senadores, en el seno de la Comisión de RR.EE. pidieron al Ejecutivo canalizar la discusión en un contexto más amplio y comprensivo.


¿Resultado? Hoy se discute en la Comisión de Constitución, un proyecto de ley sobre tipificación del Genocidio, crímenes de lesa humanidad y de guerra, sobre la base de dos textos completos de la Alianza (Senadores Alberto Espina, Hernán Larraín, Sergio Romero y Andrés Chadwick) y del Ejecutivo, oportunidad que permitirá un “aggiornamiento” de la ley penal chilena a la luz de una serie de obligaciones internacionales, incluyendo un mejor
y explícito tratamiento de la tortura y la desaparición forzada, entre otros, oportunidad que además sentará las bases de un serio y ordenado camino hacia la ratificación del TPI, de aprobarse su ratificación.


Es evidente la existencia de signos que apuntan a superar años de debates estériles sobre los que la Concertación ha pretendido tener la voz cantante y la verdad absoluta, siempre con certera puntería en contra de la Alianza. Ello, desde luego que complica a un sector que se acerca a gobernar como nunca antes, pero que se observa hoy sin complejos para abordar temas de tradicional monopolio de la Concertación. Tampoco se trata de ser autocomplacientes ni ingenuos, pues aquí no se trata de propuestas de mimetismo con la Concertación, sino de la fortaleza suficiente para participar en el debate nacional, con ideas propias.


Quedan muchas acusaciones en el tintero del oficialismo, tal vez hoy centrado en las reformas políticas y sobre combate a la corrupción. Es esperable que en ellas se repita una voz clara de la derecha al respecto, que enfrente con decisión la ansiedad de La Moneda de imponer la forma de abordar la agenda, aprovechando además de dar por superados los problemas pendientes en esos frentes, no siempre con propósitos ajenos a su instrumentalización electoral.


Ahora bien, el necesario “relato” de la derecha, además de incluir temas como los anteriores, debe llegar con cercanía a sus electores, a través de figuras de gobierno local que, además de ser probas y eficientes, no carguen con ninguno de los complejos que la Concertación, por ya demasiados años, ha vinculado al sector, motivando frases como la de Lagos Weber, aunque cada vez con sustento más ligero.


Es hora de situar con fuerza y visión de futuro, la idea del Chile que la Alianza quiere al Bicentenario donde ella y sus nuevas generaciones, consoliden la idea de que no existen ideas de patrimonio ni exclusividad de la Concertación.


El siguiente paso es el próximo fin de semana.

 

Rodrigo Yáñez B.
Instituto Libertad
www.temas.cl – Nacional – 16-10-2008

http://www.temas.cl/enero/politicanacional/88.pdf

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