Wide Blog Theme

06.12.11

Lenguas indígenas, financiamiento cero

Por Oscar Aguilera F., Etnolingüísta.

A través de los años he leído y escuchado frecuentemente acerca de "la importancia de la conservación de las lenguas originarias". Muchas autoridades de los diferentes gobiernos en los últimos 30 años han señalado tal importancia, pero en el momento de financiar un programa de rescate lingüístico, revitalización y conservación de las lenguas, los fondos han sido muy bajos en relación de las necesidades. Por otro lado, la continuidad de los programas tampoco se asegura, de manera que el trabajo que puede comenzar auspiciosamente, se ve detenido precisamente por el recorte de financiamiento.

Si tomamos en cuenta los aportes de CONADI en la XII Región para el programa de lenguas, en los últimos tres años ha ido disminuyendo hasta llegar a 0 en el presente año (2009 = $ 20 millones; 2010 = $ 15 millones; 2011 = $ 0).

Los montos podrían parecer "suficientes", pero hay muchas cosas que se deben tomar en cuenta: trabajos en terreno que implican transporte, estadías, alimentación, pago de informantes, producción de los materiales, impresión, etc. Los profesionales que intervienen en estos programas sólo pueden recibir un porcentaje determinado en honorarios, y de ninguna manera llegan a enriquecerse con ello.

Michael Krauss, distinguido lingüista estadounidense que ha tenido un papel preponderante en revitalización lingüística en Alaska y ha hecho notar el significado de la desaparición de las lenguas en el mundo, señaló en la Conferencia de Kyoto sobre lenguas en peligro (publicado en Lectures on Endangered Languages: 2, Kyoto, 2001, pág. 37), respecto al costo del rescate lingüístico: "... para un diccionario y una gramática, se necesitaría U.S. $ 1.000.000 por lengua, sin incluir los textos". Señala también que la confección de un diccionario no puede realizarse en un solo año, de manera que probablemente debería extenderse el presupuesto a unos tres o cuatro años sólo para esa tarea. Obviamente, al cambio actual, en Chile sería muy difícil que para un año se otorgaran más de 500 millones de pesos para tal tarea.

Pero dentro de nuestra realidad chilena, si la "inversión" en rescate lingüístico se reduce cada vez más, poco podemos esperar del futuro de las lenguas en peligro en Chile.

Profesionales podrá haber siempre que en cualquier momento estarán disponibles, pero los hablantes de las lenguas no son eternos y pronto desaparecerán sin la posibilidad de tener acceso a todo su conocimiento.

En Magallanes sólo los kawésqar hablantes de su lengua sobreviven en un ínfimo número y todavía habría una esperanza de rescatar y ojalá revitalizar la lengua. Sin embargo, como decíamos en un trabajo publicado hace varios años juntamente con María Eugenia Brito: "El pueblo kawésqar sobrevive a duras penas en Puerto Edén; sobre la base de sus mitos enterrados forzosamente, se les impone una cultura que se agrega a la de ellos en una conjunción que sobresalta por su incógnita: un pueblo de cazadores-recolectores, hábiles conocedores del mar, de sus productos nutritivos, de sus elementos de trabajo, conservan un código de miles de significaciones que revelan certezas y habilidades que nosotros no tenemos ni nunca tendremos. Su lenguaje y su modo de vida han sido poco estudiados, y los aportes hechos hasta ahora, poco difundidos. Ello equivale en cierto modo a un paradójico destierro; se los conserva, pero se los olvida."

________________________________

Aclaración del autor

 

El texto que en su publicación aparece como "Lenguas indígenas, financiamiento cero" es una carta que envié al Diario Electrónico de Radio Polar comentando una noticia. Me sorprendió recibir un documento donde esta misma carta tiene el título de "A la Opinión Pública", declaración de esa naturaleza que nunca hice. Sin mi conocimiento ni consentimiento una periodista amiga envió copia de mi carta a diversas personas.

La información respecto a los recursos de CONADI alude a la gestión central, no a la Oficina de Punta Arenas. Los fondos los solicitan las oficinas regionales, pero la central determina cuánto asigna. Se puede decir, en relación a Magallanes, que este es un problema de centralismo. Faltó explicitar esto en mi carta a Radio Polar.

En el caso de 2011, el programa de lenguas en Magallanes se licitó en diciembre de 2010 (no sé por qué al finalizar el año), por lo tanto los trabajos que deberían haberse ejecutado en 2010 comenzaron en 2011 y no se asignaron fondos para ese año. Lo que ocurra en 2012 lo ignoro, pero la progresiva disminución de los recursos parece predecir que la situación no mejorará.

Es doloroso ser testigo de la desaparición de un pueblo y más de un pueblo originario de nuestro país. Los kawésqar y yaganes son los primeros habitantes de Chile, es un milagro que hayan sobrevivido hasta este siglo. Poco se sabe de ellos, la documentación etnográfica más reciente sobre los kawésqar tiene más de 50 años (la de Emperaire) y sólo refleja parte de lo que son. No nos podemos quedar con eso o con la obra de Gusinde, que es más antigua aún. Es como si para estudiar astronomía hoy sólo tuviéramos la obra de Copérnico y nada más. Por eso alumnos míos y estudiantes tanto universitarios como de educación básica y media me preguntan si los kawésqar viven en chozas, se visten con pieles, viajan en canoa o si comen carne cruda de foca.

Hace poco los kawésqar de Puerto Edén firmaron un convenio de cooperación con la Universidad de Magallanes. Por primera vez personas que han sido objeto de estudio quieren participar de los estudios. ¿Por qué? Porque la entrega de conocimientos que tiene la comunidad kawésqar de los canales se interrumpió, llegó hasta la última generación de la década de los 60. Después cesó de transmitirse la lengua, las antiguas tradiciones, la historia de ese pueblo, por el peso de la sociedad dominante. Hablar español era lo fundamental y recibir la educación occidental para poder sobrevivir en el mundo actual y poder atenuar de alguna manera la discriminación, considérese que en la década de los 70 llamar a alguien "alacalufe" (como se conocía antes a los kawésqar) era un insulto. Los pocos kawésqar que quedan y que son depositarios de su saber ancestral no quieren que ese saber se pierda. Están conscientes de que les quedan pocos años y no quieren que los que no recibieron la educación ancestral, que hoy viven en la ciudad y son parte de su pueblo, se queden sin ella. Por eso quieren que su conocimiento quede registrado y se pueda entregar a sus congéneres y a quienes se interesen. Pero ese registro, esa documentación debe ser obtenida y procesada, publicada, distribuida. Y no hay recursos o son insuficientes. Es una carrera contra el tiempo y se avanza poco.

En el mundo actualmente se hablan un poco más de 6.000 lenguas. Cada 14 días desaparece una por la muerte de sus hablantes. Al desaparecer una lengua, desaparece todo un conocimiento de una forma de vida, de un sitio en el mundo con todo lo que contiene y sus usos, desaparece una forma de pensar, una manifestación de arte (la literatura oral, las pinturas, la música, etc.), su historia.

Habrá quienes digan que ya han desaparecido tantos pueblos en la historia de la humanidad. Pero si podemos rescatar uno y que más aún se niega a no dejar el testimonio de su existencia, ¿por qué no hacerlo? Ojalá los kawésqar puedan decir, "no moriremos del todo", parafraseando las palabras del poeta latino Ovidio.

 

(*) Opinión publicada originalmente en el Diario Electrónico de Radio Polar, como comentario a una noticia, luego editada y publicada por Radio del Mar.

FUENTES

http://www.radiopolar.com/noticia_52927.html

http://www.radiodelmar.cl/rdm_2012/index.php?option=com_content&view=article&id=294:lenguas-indigenas-financiamiento-cero&catid=76:indigena&Itemid=127

 

Wide Blog Theme

 

Archivo de prensa - CEPPDI -  www.politicaspublicas.net