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07.01.12

¿Cuáles son las lecciones que deja el mega incendio forestal en Quillón y Ránquil?

Categorías: Forestal

Eventos de esta magnitud se dan cada 10 a 12 años aproximadamente, dependiendo del clima. Ya ocurrió en 1989, 1999 y 2009.
¿Por qué causan tantos estragos? ¿Se toman las medidas adecuadas? ¿Tenemos penas acordes con el daño que producen estos siniestros?


Urge modernizar la legislación forestal
Considerables debilidades y su repartición en distintos cuerpos legales sin conexión, son las principales críticas hacia el sistema normativo que rige a los bosques.

Boris Fiegelist, director de la carrera de Derecho de la Universidad Andrés Bello, argumenta que las normas que penalizan los incendios forestales en Chile  no son tan bajas. Por ejemplo, el  art. 476 N°3 del Código Penal sanciona el incendio intencional con pena de presidio mayor en cualquiera de sus grados  (es decir, de 5 años y un día a 20 años). El problema se presenta en la sanción del incendio causado por una acción negligente, no intencional, la cual efectivamente es muy menor conforme al art. 22 de la ley de bosques, esto es, presidio menor y prisión según el caso”, señaló.

Y agrega: “En consecuencia, podría tener sentido estudiar un aumento de las penas al incendio causado de forma negligente o en la limitación de las salidas intermedias  o de los beneficios alternativos a las penas en esta clase de delitos para generar así un incremento del incentivo negativo para cometer esta clase de hechos ilícitos. No obstante, limitarse al mero aumento de las penas sería un error y un hecho absolutamente insuficiente para lograr una reducción efectiva de los incendios forestales originados por el actuar del hombre”, sentenció.

Por su parte, el ingeniero forestal Eduardo Peña cree más pertinente aumentar las multas. “Más que la pena de cárcel, se debe exigir una alta retribución monetaria, para que ayude al presupuesto destinado a rehabilitación de las zonas quemadas”, dijo.

Mejores procedimientos y más recursos


Para Vasco Vargas, jefe de la carrera de Ingeniería (E) en Prevención de Riesgos de Santo Tomás Chillán, tras el mega incendio de Quillón quedó de manifiesto una serie de falencias en los procedimientos de emergencia implementados, tanto por los organismos estatales, como privados. “Situaciones como ésta demandan una alta preparación y capacitación permanente en el tiempo para aquellos trabajadores especializados, como también una coordinación entre los entes involucrados que debe ser puesta a prueba planificadamente y con antelación. Chile es un país que no se encuentra  preparado para enfrentar emergencias ambientales de este tipo, pues cada año se registran más de 5.000 incendios forestales, los que desnudan, a su vez, debilidades estructurales de las instituciones en su proceder mancomunado, a través de sistemas de emergencias obsoletos”, indicó.

Fernando Raga,  presidente de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), manifestó en tanto que se debe dotar de más recursos a la Conaf para la prevención y el combate de los incendios, “ya que esta entidad sólo dispone de alrededor de US$ 15 millones para proteger toda la superficie susceptible del país, que es del orden de 30 millones de hectáreas, mientras que las empresas forestales disponen de US$ 20 millones para abarcar su patrimonio forestal y el de sus vecinos, que es menos del 10% de esa área”, precisó.

Diego Rivera, ingeniero civil y académico de la UdeC, agregó: “Chile se encuentra constantemente enfrentando desastres naturales y emergencias como los incendios forestales. Por lo anterior, es necesario avanzar en una estructura de coordinación que posea el nivel técnico (sistemas centralizados de comunicación); tecnológico (uso de sensores remotos, observatorios y pronósticos) y de financiamiento que permita dar respuesta a las emergencias”.

Programas de protección de accidentes laborales

El riesgo que corren los brigadistas forestales quedó de manifiesto en Carahue, Región de La Araucanía, donde murieron siete personas mientras intentaban extinguir los incendios.
En Ñuble, las características del fuego, la falta de personal y las carencias de equipamiento también pudieron terminar en tragedia.

Karin Cárdenas, directora de la carrera de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad Andrés Bello, opina que las empresas deben promover mejoras en los programas de protección de accidentes laborales e incidentes como los vistos en estos últimos días, y deben aumentar la promoción de la salud en los lugares de trabajo, sean estos en plantas de proceso o faenas, “ya que con ello se cumple un doble propósito: primero la mantención y el mejoramiento de la salud y el bienestar de los trabajadores, contribuyendo a la mejora de la imagen de la empresa y la productividad. A su vez, la disminución de factores como pérdidas de vida, gastos de salud y ausentismo laboral, entre otros”, dijo.

Según Karin Cárdenas, la estrategia de mayor seguridad y protección debe ser aplicada en los diversos niveles jerárquicos de las compañías, con lo cual se posibilita el acercamiento entre estos, generando o mejorando los mecanismos de comunicación y de interacción. “Por lo tanto, contribuye a la generación de climas laborales favorables. En el mismo sentido, al entregar a todos los integrantes de la empresa las herramientas para lograr una cultura promocional y preventiva, hará que en conjunto se definan las políticas que favorezcan el bienestar colectivo e individual”, manifestó.

Perímetro de seguridad para terrenos y casas

Además de destruir directamente la vegetación nativa y más de un centenar de casas-habitación, el mayor daño que puede causar el mega incendio forestal que afectó a Quillón y Ránquil es la erosión de la tierra durante las lluvias invernales.
Según el ingeniero forestal, Eduardo Peña, se perderán suelo y nutrientes y habrá aporte de sedimentos a los ríos y tranques, pero esto dependerá de cómo sea el régimen de las primeras lluvias de otoño. “Si éstas son graduales, la cubierta parcial de pasto se podría recuperar antes de las lluvias más intensas, tal como sucedió en el gran incendio de 1999, cuando la erosión no fue de la magnitud del área afectada. Si la lluvia llega muy intensa desde la primera precipitación, los daños pueden ser muy graves”, dijo.

En este contexto, para Peña, el Estado debe regular las zonas de seguridad de los terrenos agrícolas y el tipo y diseño de las viviendas, en especial, el material utilizado en su construcción y el manejo que se hace de la vegetación en los primeros 50 a 80 metros perimetrales.

Nueva política de reforestación

Desde hace años, las especies importadas (pino y eucaliptos) han liderado los procesos de reforestación, en desmedro de especies autóctonas, principalmente por presentar un crecimiento mucho más rápido. Sin embargo, éstas son altamente combustibles.
Según el ingeniero forestal Eduardo Peña, “Chile debe asumir que los incendios estarán siempre, por lo tanto, se debe modificar el combustible, descontinuándolo, eliminándolo, o cambiándolo por una especie menos inflamable”.

El rol de las empresas forestales

Richard Pincheira, director de ChillánActivo y líder ambientalista local, es directo.
“En medio del humo se está intentando esconder la enorme responsabilidad de las empresas forestales y del modelo económico que ha facilitado la plantación de miles de hectáreas de pino y eucaliptus, sin preocuparse por las personas que habitan en sus cercanías, por sus tradiciones, por su cultura, por sus espacios para cultivos agrícolas, por sus fuentes de agua. Los enormes incendios han dejado claro que éste no es el camino. Y ahora, tras ese humo buscan culpables y justificaciones para replantar con pinos y eucaliptus, además de lamentar la pérdida de las empresas, que en realidad, cobran los seguros, y si es necesario, despiden a sus trabajadores”, sostuvo.

Otra visión tiene Eduardo Peña, ingeniero forestal de la UdeC y especialista en Ecología del Fuego. “En general, las empresas forestales y las fábricas propiamente tal, tienen buenos sistemas de seguridad. Pero se supone que la mayoría de estos se basan en los riesgos normales y frecuentes, y en condiciones incontrolables, como las del incendio de Quillón, se ven sobrepasados. En el caso de la planta de paneles Itata, el personal estuvo tratando de controlar los focos, pero estos fueron demasiados, lo que finalmente desató la tragedia”, indicó.

¿Por qué no sumar a las Fuerzas Armadas?


A juicio del ingeniero civil agrícola y académico de la UdeC, José Luis Arumí, el incendio de Quillón refleja una de nuestras debilidades estructurales como nación. “Para ilustrar este punto, cuando hubo un gran incendio en Israel hace algún tiempo, ellos transformaron en muy corto tiempo un carguero 746 en un avión para combatir incendios. ¿Por qué no se tomó la misma decisión acá para combatir estos mega incendios? ¿No sería posible usar los recursos de nuestras Fuerzas Armadas para combatir estos incendios? Me refiero tanto al personal, como al equipamiento”, indicó.

Desde el punto de vista de la disponibilidad de agua, agregó, “estos incendios son parte de un círculo vicioso. Se producen porque el suelo y la vegetación están muy secos, y a su vez, por el calor, se consume el agua que quedaba almacenada en la zona. Esto se acentúa cuando tenemos condiciones de La Niña, es similar a lo que ocurre en Australia cuando tenemos El Niño y ellos tienen sequías”, precisó.

Invertir en prevención y educación

Un llamado a tener de aquí en adelante una actitud responsable y proactiva respecto de la protección de los bosques naturales y plantados, que son fuente de trabajo, biodiversidad, paisaje y otras valiosas externalidades ambientales, hizo el presidente de Corma, Fernando Raga, quien recordó que  la mayoría de los incendios  se deben a  la negligencia, descuido o intencionalidad del hombre, provocando pérdidas irreparables a las personas y al medio ambiente.

Para el director de la carrera de Ingeniería (E) en Prevención de Riesgos de Santo Tomás Chillán, Vasco Vargas, “bajo el supuesto que existiesen en nuestro país sistemas y modelos predictivos que vaticinaran el comportamiento del fuego en circunstancias de este tipo, se refunda una vez más el concepto de la prevención, hecho que ratifica la importancia de potenciar este aspecto a nivel de Estado, a través de políticas sólidas tendientes a elaborar programas nacionales de prevención de riesgos. Paralelamente, la labor educativa de la población toma más realce sobre la concientización de los impactos generados por este tipo de emergencias, ya que más del 98% de los incendios forestales son originados a causa del hombre. Producto de ello, la participación íntegra de la comunidad en sí adquiere un papel relevante, con un claro compromiso de las empresas (de acuerdo al rol social que les compete) y del Estado (derecho constitucional que éste otorga a la vida, la salud y a la protección de las personas)”, sostuvo.

Por su parte, el director de la carrera de Derecho de la Universidad Andrés Bello, Boris Fiegelist, cree que  el acento debería colocarse en aumentar  las actividades de prevención, campañas educativas y de fiscalización, lo cual supone incrementar la planta funcionaria y el presupuesto de organismos como la Conaf.

La importancia de las redes sociales

¿Las redes sociales (twitter y facebook) jugaron un rol preponderante a la hora de informar y presionar a la autoridad para la toma de decisiones?
Para el periodista y asesor de la Escuela de Periodismo de la UdeC, Rodrigo Agurto, indudablemente que sí.


“El papel que juegan las redes sociales a la hora de informar es inmenso, por el uso que les dan los medios de comunicación, y fundamentalmente por los testimonios de usuarios que comparten todo tipo de material; ya sea texto, imágenes o videos. Esto genera un repositorio de información que está disponible en la red en tiempo real, cosa que es bastante bueno en todos los ámbitos posibles”, dijo.

Además, “los ciudadanos se empoderan gracias a las redes sociales, denunciando situaciones y logrando agilizar la toma de decisiones: el ejemplo más claro de ello fue la apertura del peaje de Agua Amarilla el domingo pasado, gatillado por el clamor de los usuarios en twitter.

Para el ingeniero forestal Eduardo Peña, “lo que se diga o comente en las redes sociales es motivo de preocupación de las autoridades, lo que las convierte en un muy buen barómetro de la sociedad. Además, facilita que la información fluya en forma más rápida que los medios tradicionales”, manifestó.

 

Domingo, 08 Enero 2012    Escrito por Isabel Charlín

La Discusión de Chillán

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