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12.11.10

El desafío de la energía (Editorial de El Mercurio sobre Proyecto Hidroaysen)

Categorías: EIA-energia
Etiquetas: hidroaysen

Viernes 12 de Noviembre de 2010
Las crecientes dificultades para desarrollar proyectos de energía en Chile no provienen de sus complejidades técnicas, sino de los desafíos ambientales y de sustentabilidad que plantean frente a la ciudadanía. Éste es un rasgo transversal de las economías de comienzos del siglo XXI, pero en nuestro país los ejemplos abundan: así ocurre, por ejemplo, con la solicitud presidencial a la compañía Gas de Suez de modificar la localización de la central térmica de Barrancones; la demora en avanzar con los planes para introducir la energía nuclear y, sobre todo, la campaña con financiamiento internacional para oponerse al proyecto HidroAysén.


Hoy, en materia energética, la principal preocupación de la humanidad es el peligro de cambio climático que provoca la generación de energía por la quema de combustibles fósiles, dado el envío de gases efecto invernadero a la atmósfera que eso provoca. Pero dichos combustibles fósiles, principalmente el carbón, son la fuente más abundante y más barata para generar energía. Esto plantea a los países un dilema desafiante: generar energía barata para sus ciudadanos y aumentar con eso la amenaza de cambio climático, o buscar fuentes alternativas, a veces menos abundantes y menos seguras, muchas veces más caras y que restan competitividad a sus economías, pero que procuren darle mayor sustentabilidad a su desarrollo.

En ese contexto se inserta el debate por HidroAysén. Los proyectos hidroeléctricos no generan contaminación atmosférica, tienen costos marginales más bajos que el carbón, pero son dependientes del régimen de lluvias y modifican el entorno geográfico en que se ubican. HidroAysén se emplaza en una zona cuyos ríos no registran variaciones importantes en sus caudales, lo que garantiza una producción energética más segura que en otras latitudes, y sus bajos costos y gran capacidad generadora le otorgan gran atractivo. Por eso, la oposición a su construcción se circunscribe a quienes no desean que se modifique el estado natural de su entorno. Sin embargo, preservar ese paisaje - en general, una aspiración de ciudadanos de países desarrollados- se logra a costa de los chilenos, que necesitan esa energía limpia para su propio desarrollo. De ahí que el Gobierno, por intermedio del ministro de Energía, haya declarado la importancia de que tales proyectos se realicen, obviamente sujetos a las regulaciones ambientales vigentes. A su vez, la empresa que explotará HidroAysén ha hecho esfuerzos valiosos por disminuir la superficie a inundar y por que un tramo del transporte de la energía sea submarino, mitigando los efectos visuales de su transporte terrestre. Así, los 6,5 millones de dólares detectados -seguramente el total real debe ser aún mayor- que ciertas ONG han recaudado para oponerse a HidroAysén se enfrentan a argumentos cada vez más poderosos para contrarrestarlos. El país espera que esta contienda se resuelva a la brevedad, porque la generación energética es esencial para lograr las ambiciosas metas de desarrollo económico que Chile se ha impuesto.

Con todo, ni HidroAysén ni la opción hidroeléctrica aislada podrán resolver por sí solos el suministro nacional de energía. Será necesario desarrollar otras fuentes, entre las más importantes de las cuales está, sin duda, la nuclear. El ministro Raineri no ha aclarado de manera definitiva la urgencia y convicción con que ésta se abordará, lo que requiere ser precisado a la brevedad

FUENTE

http://blogs.elmercurio.com/editorial/2010/11/12/el-desafio-de-la-energia.asp

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