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04.03.10

El terremoto y la economía (Luis Larraín)

El gobierno encabezado por Sebastián Piñera tendrá la difícil misión de hacerse cargo de la recuperación económica luego de la catástrofe que vivió el país el fin de semana.


Si Piñera no desea alterar drásticamente sus metas económicas deberá dar un nuevo impulso al país, facilitando la creación de nueva riqueza. Ello requiere fórmulas imaginativas para apoyar al sector privado en la reposición de la riqueza perdida, tales como fast track para nuevos proyectos, cofinanciamientos y también medidas más audaces, como la venta parcial de empresas públicas, para financiar la reconstrucción. De lo contrario, la meta de crecer al 6% se aleja cada vez más de los chilenos.

La consultora norteamericana Eqecat ha dado cifras, en un rango entre US$15.000 y US$30.000 millones, de pérdida de riqueza para el país a consecuencia del terremoto. El PIB chileno alcanza a aproximadamente US$ 160.000 millones.

Si partimos de un stock de capital aproximado de US$ 800.000 millones (5 veces el PIB) y consideramos que la zona afectada corresponde a cerca del 60% del país, tendríamos una base de alrededor de US$ 480.000 millones como la riqueza de estas localidades. Las cifras indicadas equivaldrían entonces a un porcentaje de entre el 3% y el 6 % del stock de riqueza de la zona afectada, lo que no parece desproporcionado. Si en cambio suponemos que el stock de capital no equivale a 5 veces el PIB, sino solamente a 3,5, la estimación de Eqecat estaría entre un 4,5% y 9% del stock.


La empresa IMTrust ha entregado un cálculo distinto, que estima en un rango entre US$ 4 mil millones y US$ 8 mil millones las pérdidas que deja el terremoto. Creemos que la evidencia de los últimos días señala que la cifra debiera ser mayor.

No todo este valor será de cargo de los chilenos. Una proporción debiera estar cubierta por seguros en el exterior, ya sea directamente o a través de reaseguros. Ello podría hacer disminuir el monto que deben soportar los chilenos. Sin embargo, estos seguros o reaseguros en el exterior presumiblemente no cubrirán a gran parte de las viviendas dañadas.

Se ha dicho que el país tiene los recursos para financiar el mayor gasto por la existencia de fondos soberanos provenientes del cobre por cerca de US$ 11.000 millones. Pero el financiamiento no es el único problema macroeconómico, hay que considerar los efectos sobre el tipo de cambio, la tasa de interés y la inflación de un shock de nuevo gasto.

Los efectos sobre el PIB


Las pérdidas económicas a raíz del terremoto se componen de la caída en el stock de capital y del lucro cesante que se produce porque otros recursos productivos, típicamente mano de obra, quedan sin poder ser utilizados a plena capacidad.


Por ello me parecen equivocadas las proyecciones que hablan de un incremento en el PIB como consecuencia de las inversiones que vendrán para recuperar la infraestructura dañada, dando incluso cifras de incremento de entre 0,5% y 1,5% por la inversión en obras de recuperación.

El efecto de corto plazo es claramente negativo. Yo esperaría un crecimiento muy bajo del PIB durante el primer semestre del año (del orden de 1%), pues se encuentra paralizada la producción de celulosa en la séptima y octava regiones y de acero en Huachipato; está seriamente dañada la industria de la pesca; ha debido soportar graves pérdidas la viticultura y hay también otros productos agrícolas afectados. La producción de energía, telecomunicaciones y agua se han visto reducidas y el comercio y pequeña industria en las zonas asoladas por el terremoto están prácticamente paralizadas.


El efecto positivo de mayor inversión se reflejará más bien en el PIB del último semestre y en el de los años 2011 en adelante, considerando los períodos de diseño y ejecución de obras.

Las claves de la recuperación


La tarea de reemplazar la riqueza que se ha perdido es un desafío mayor que se impone al nuevo gobierno, que deberá alterar sus planes para abordarla.

Primero está la reposición del capital perdido; vale decir la reconstrucción de la infraestructura dañada, típicamente caminos, puentes, viviendas, e infraestructura productiva. Luego, está el desafío de crear las condiciones para reemplazar la generación de riqueza que se pierde, por otras actividades productivas no necesariamente ligadas a las regiones afectadas ni a los sectores dañados. Por ejemplo, aunque la minería no sufrió pérdidas de importancia, la rápida puesta en marcha de nuevos proyectos mineros igual contribuiría a la tarea de recuperar la capacidad de generar riqueza de la economía chilena.


Si Piñera no desea alterar drásticamente sus metas económicas deberá dar un nuevo impulso al país, facilitando la creación de nueva riqueza. Ello requiere fórmulas imaginativas para apoyar al sector privado en la reposición de la riqueza perdida, tales como fast track para nuevos proyectos, cofinanciamientos y también medidas más audaces, como la venta parcial de empresas públicas, para financiar la reconstrucción. De lo contrario, la meta de crecer al 6% se aleja cada vez más de los chilenos.

Jueves 04 de marzo del 2010

FUENTE

http://www.df.cl/dfs/columnistas/luis_larrain.html

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