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07.03.10

Economista de derecha: 'La reconstrucción debiera financiarse con reasignación de gastos'

Jorge Selume, director de Presupuestos durante la dictadura.

Para este economista, "pensar que para todo hay financiamiento y que, por tanto, no hay que tocar ninguna partida presupuestaria, sería un tremendo error".


"Una de las cosas que ha faltado por parte del gobierno en este terremoto es el sentido de urgencia", dice categórico el economista de las universidades de Chile y de Chicago y ex director de Presupuestos (Dipres) entre 1985 y 1989, Jorge Selume. Actor clave del proceso de reconstrucción que debió iniciar el país tras el terremoto que lo azotó hace 25 años, Selume es crítico de la respuesta de la administración de Michelle Bachelet a la catástrofe desatada el 27 de febrero.

Afirma que si bien se está mejor preparado financieramente que en 1985 para enfrentar los costos, "lo peor que le podría pasar a Chile es pensar que por su fortaleza económica -sobre todo por las reservas del sector público- puede tomarse esta situación con calma y sin ajustar otros gastos".

¿Son comparables las consecuencias de ambos terremotos y las acciones que se deben seguir?

Si bien este terremoto ha sido de mayor magnitud, por lo vasto de las zonas geográficas dañadas, las acciones a seguir debiesen ser similares, con distinta intensidad. En todo caso, en esta oportunidad, el país está mejor preparado que en 1985, cuando veníamos saliendo de una crisis profunda y no teníamos las reservas para hacer frente al fenómeno.

¿Cómo definieron y cuáles fueron las prioridades entonces?

Por un lado, estábamos los que definíamos las reasignaciones presupuestarias para financiar la reconstrucción. En paralelo, optamos por entregar autonomía a los ministerios encargados de abordar la emergencia y a los gobiernos locales, conformando una fuerza de tarea decentralizada que tomaba las decisiones sobre la base de las urgencias y el marco presupuestario asignado desde el nivel central.

¿Cuánto tardó la reconstrucción tras el terremoto de 1985?

Después del primer año, la mayor parte de los problemas mayores estaban abordados. Quizás porque nos sentíamos más débiles, con menos reservas, es que actuamos en forma muy acelerada. Reasignamos gastos para abordar la emergencia, lo que nos permitió resolver el tema en un plazo razonablemente breve. Lo hicimos, en parte, porque no teníamos otra opción: producto de la crisis de la deuda el financiamiento externo no existía ni tampoco el país tenía reservas.

¿Cuántos recursos demandó para el Fisco esa oportunidad?

Aproximadamente, unos US$ 1.000 millones de esa época, que actualmente son cerca de US$ 5.000 millones.

¿Qué programas o inversiones se dejaron de hacer para financiar ese gasto?

Todas las reparticiones sufrieron recortes. El esfuerzo era demasiado grande como para dejar fuera del esfuerzo partidas relevantes. En esa oportunidad se inició la venta de algunas empresas públicas, como Chilectra, Soquimich, la Compañía de Teléfonos, que pertenecían a Corfo. La situación de 1985 llevó a tomar ese tipo de opciones para financiar la reconstrucción.

Según notas de la época, el crecimiento de tendencia se redujo entre tres y cuatro puntos producto de los costos del desastre de 1985...

Diría que fue entre dos y tres puntos. El terremoto afectó también el presupuesto de 1986, pero ya en 1987 la situación se había normalizado.

¿Cómo evalúa la respuesta del actual gobierno en ese sentido?

Una de las cosas que ha faltado por parte del gobierno es el sentido de urgencia. El gobierno entrante no puede perder un minuto y debiera comenzar a reasignar partidas presupuestarias en forma importante. Una actitud conformista nos va a llevar a que las cosas tomen más tiempo, se hagan más lentamente y, por tanto, el impacto sobre la economía sea mayor.

¿Cómo debiera financiar el esfuerzo de reconstrucción?

Reasignando presupuestos y analizando cuáles son las inversiones realmente prioritarias. El aparato productivo y el sector vivienda han tenido un impacto muy grande y por ello proyectos que para empresas públicas eran relevantes, ahora ya no lo son tanto o pueden postergarse algún tiempo.

¿Qué proyectos y a qué empresas públicas se refiere?

No quisiera referirme a proyectos en particular. Pero naturalmente, es más productivo buscar en las empresas más grandes -en Codelco, en Enap- o si no, no se logran los objetivos. Lo central es que una parte mayoritaria de la reconstrucción debiera financiarse con reasignaciones de gastos. Pensar que para todo hay financiamiento y que, por tanto, no hay que tocar ninguna partida presupuestaria, sería un tremendo error. Espero que si el nuevo gobierno toma medidas profundas, haya la altura de miras necesaria en todos los sectores políticos y gremiales.

Con motivo de la reconstrucción de infraestructura tras 1985 se creó el impuesto a los combustibles. ¿Hoy se podría estudiar algún tipo de medida tributaria?

La reconstrucción debe incluir una mezcla con, mayoritariamente, reasignaciones de gasto y uso de reservas. La carga tributaria hoy es mucho más alta que en 1985, además de que desde el punto de vista de los ingresos del país, estamos allegando más ingresos al Fisco, pero estamos mermando los recursos del sector privado para volver a producir y generar empleo.

¿Cuál sería un plazo razonable en que el nuevo gobierno resuelva los problemas urgentes, como el de vivienda, en las zonas afectadas?

Este terremoto fue de mayor magnitud, pero es razonable que al año el gobierno tenga normalizado lo básico y fundamental. Quizás las personas no van a tener una vivienda nueva definitiva, pero sí una transitoria. A eso se agrega el rol del sector privado.


FUENTE

http://diario.latercera.com/2010/03/07/01/contenido/9_25826_9.html

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