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10.03.10

Terremoto cultural. Respuesta a la sra Nivia Palma

No contenta con todos los destrozos producidos por el terremoto, ahora surge una voz que pretende que para la reconstrucción de su “patrimonio cultural” el dinero debe salir precisamente de los fondos destinados a los artistas y creadores.

En Chile existen muy pocos subsidios al arte, los que se limitan casi exclusivamente a fondos concursables que fueron creados durante la presidencia de don Patricio Aylwin con el nombre de FONDART hoy en día este fondo se ha diversificado en el FONDO DE FOMENTO AUDIOVISUAL  y el FONDO DEL LIBRO entre otros. Con todo, aunque es insuficiente como ayuda para los creadores, puesto que se concursa una vez al año y los recursos son sumamente limitados, es algo mejor que nada y ganarse uno de ellos puede darle a un personaje que era un simple vago a este ese momento, el carácter oficial de artista, lo cual no es necesariamente demasiado mejor, pero es mejor de todas maneras.

Más importantes que el “patrimonio cultural” cuando se entiende por edificios o construcciones, son los creadores de dicho patrimonio cultural, quienes muchas veces han sufrido penurias, discriminaciones o desprecio por una sociedad que simplemente no parece comprender de qué se trata esto del arte, por ello, no puedo más que levantar la voz ante la absurda e irracional sugerencia de NIVIA PALMA, DIRECTORA DE DE LA DIBAM (“El Mercurio” 10 de marzo de 2010, Edición Impresa, pagina A 13), a redestinar el dinero destinado a los creadores vivos para recuperar el “patrimonio” dejado por creadores muertos.

Existe en una determinada clase de intelectuales burocráticos que tiene la extraña idea de que el genio creador y las obras de valor artístico sólo son aquellas creadas por artistas muertos. Estos intelectuales de sillón de cuero y oficina pública, están convencidos seguramente de que todos aquellos que rondan sus oficinas son poco más que saltimbanquis menesterosos que están pidiendo una limosna. Por ello, para personas como estas, estos saltimbanquis son perfectamente postergables cuando existe una necesidad tan urgente, como por ejemplo, reparar unos edificios supuestamente históricos, que están condenados a desaparecer finalmente en un país que lamentablemente se terremotea cada tanto y tiende a sacudirse sus construcciones, especialmente esas históricas hechas antes de que existiera una adecuada tecnología asísmica.

Las empresas privadas tienden a invertir en la recuperación del patrimonio arquitectónico. Es bastante más sencillo invertir en una construcción que en una persona muchas veces temperamental e inestable, cuyos resultados artísticos serán sometidos al escrutinio de una crítica que aún no lo ha sacralizado. Invertir en la reconstrucción o la restauración de un edificio consensualmente reconocido como histórico da, en cambio, prestigio a los benefactores, un prestigio que se traduce en un mejoramiento de la imagen corporativa, lo que a su vez termina traduciéndose en dinero para las empresas.

El artista muchas veces no cuenta sino con el Estado para ser financiado. Sus resultados son inciertos, la calidad artística y el éxito no van siempre de la mano y muchas veces transitan por caminos separados: Van Gogh no tuvo éxito, Américo el reguetonero sí. La historia recuerda a Van Gogh pero olvidará a Américo. Los creadores no siempre son una buena inversión basándose en su calidad… pero son los creadores y no los edificios el verdadero patrimonio cultural de una nación. Quitarles el soporte que es su oxígeno es una sugerencia simplemente filistea y criminal.

Permítaseme terminar  con la más molesta autorreferencia. El año 2003 el documental “SANTIAGO; ni Civitas dei, ni Civitas Terrena” dirigido por Luis Alarcón, se ganó el FONDART. Yo la escribí y si bien la película no tuvo mayor difusión, ese FONDART me permitió comenzar una carrera como guionista que más tarde se vio reconocida en el premio CORFO 2005. El año 2007 se presentó la célebre rutina de Juan Carlos “Palta” Meléndez en el FESTIVAL DE VIÑA DEL MAR y próximamente espero lanzar mi primera novela con el sello editorial RIL EDITORES –se avisará oportunamente dónde y cuándo. Nada de esto hubiera sido posible sin ese primer FONDART  del 2003 que si bien no terminó en un éxito comercial, significó el comienzo de mi carrera como escritor de verdad.

 

10 de marzo 2010

FUENTE

http://wwwarturoruiz.wordpress.com/2010/03/10/terremoto-cultural-respuesta-a-la-senora-nivia-entrada-extemporanea-y-de-emergencia/

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