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18.03.10

El financiamiento de la reconstrucción (Por Alvaro Clarke)

Categories: Presupuestos, Impuestos

El fuerte terremoto que afectó a nuestro país dejó una enorme secuela de daños. Estimaciones preliminares sitúan los costos del cataclismo en 30 mil millones de dólares, una cifra significativa que se acerca a un 20% del PIB.

Parte de ese costo es privado, otra del sector público. También hay que considerar una proporción que se encuentra asegurada, cuyas pólizas recaen en grandes reaseguradora internacionales, el riesgo de terremoto siempre se diversifica a nivel global.



El actual presupuesto no contempla partidas para hacer frente a los gastos de reconstrucción. Adicionalmente, la flexibilidad presupuestaria sólo alcanza a 500 millones de dólares y cualquier reasignación presupuestaria va a ser muy limitada en relación al tamaño del daño. De ahí que, la crítica deslizada por el sector político del gobierno, en términos de que habría existido una sobre ejecución presupuestaria, pierde sentido. Afirmación que por los demás fue corregida rápidamente por las propias autoridades económicas.

En consecuencia, la obtención del grueso de los recursos debe provenir de fuentes no presupuestarias.  Como resultado del riguroso manejo fiscal de los últimos años, el país se encuentra en una fuerte situación de solvencia.  De hecho, una primera alternativa es usar los recursos que el país ahorró,  que son algo más de 11 mil millones, que están invertidos en el exterior. Por lo cual, si suponemos que el costo para el sector público es aproximadamente un 50% de la cifra estimada, esta sería de unos 15 mil millones. Luego, una parte importante de estos recursos estaría disponible en los propios ahorros del fisco. Además, Chile es un país que prácticamente no tiene deuda, los mercados financieros internacionales y organismos multilaterales están llanos a prestarle recursos. Sin embargo, existe un eventual problema colateral, una liquidación rápida de divisas implicaría una depreciación del valor del dólar, lo que afectaría la competitividad de la industria exportadora, por tanto, se requiere ordenar en el tiempo la entrada de fondos y acompañarlo de mediadas de esterilización complementarias.

También, el Tesoro Público podría emitir deuda en el mercado nacional, lo que tiene como consecuencia presionar al alza a la tasa de interés, lo que no podría ser deseable desde la perspectiva de mantener la actividad económica y fomentar la inversión.

Otra alternativa es aumento tributario, que ya ha sido deslizado por el Ministro de Hacienda. El impuesto a las empresas en Chile es relativamente bajo - un 17%- , en países de la OECD es de un 32% en promedio, aproximadamente, por ende, existe cierto espacio para aumentar dicha tasa. Lo mismo podría argumentarse respecto de bienes y servicios que causan externalidades negativas a la sociedad como el licor, el tabaco, la contaminación y la congestión. Por el contrario, los impuestos a las personas y el IVA son claramente altos en nuestro país, en consecuencia, no parece lógico incrementarlos aún más.

Asimismo, Chile tiene una amplia capacidad para convocar inversionistas, ha desarrollado con éxito vastos programas de concesiones, que es una alternativa eficiente para abordar la reconstrucción de la infraestructura de uso público. Tampoco puede descartarse la venta de algún activo que no sea esencial a las tareas del estado.

En definitiva, el tema de fondo no es la falta de recursos, hay múltiples formas para financiar la difícil tarea de reconstrucción que el país tiene por delante, lo más complejo es el manejo de las variables macroeconómicas, que son las que imponen restricciones al uso  de las diversas fuentes de fondos. En este sentido, el nuevo paquete presupuestario deberá contemplar el impacto sobre esos factores y ser, al mismo tiempo, políticamente viable.

FUENTE

http://blog.latercera.com/blog/aclarke/entry/el_financiamiento_de_la_reconstrucci%C3%B3n

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