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21.03.10

El efecto social de la fractura forestal

Todos coinciden en que las empresas vinculadas a la celulosa y a la madera fueron las grandes perjudicadas del desastre del 27 de febrero. Los empleados tienen miedo de perder su fuente laboral de años, la única forma que tienen a mano para recuperar su rutina habitual y reponerse de los daños.

El terremoto y el tsunami han dejado dolorosas secuelas en el sector centro sur de Chile. Mientras el país intenta reponerse poco a poco del desastre, los trabajadores forestales sufren por la incertidumbre laboral. A sus problemas personales, estos empleados han sumado la desestabilización de las principales plantas de esta área productiva, ubicadas en la zona más devastada por el implacable fenómeno natural. La industria forestal concentra cerca del 80% de sus operaciones desde el Maule al sur. Allí se encuentran sus bosques, plantas de producción y puertos de embarque. Según cifras de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), el sector forestal tiene 140.000 trabajadores repartidos en el país.

Pendientes de las réplicas, que no cesarán al menos en el corto plazo, los trabajadores además lamentan la ausencia de señales de esperanza. Por lo mismo, el estrés se ha acrecentado ante el peligro de perder su fuente laboral de años, la única forma que tienen a mano para recuperar su rutina habitual y reponerse de los daños.

La catástrofe pilló en mal momento a la industria, que aún no lograba levantarse de la caída que tuvo la actividad forestal el 2008. Entre octubre de ese año y agosto del 2009, se determinó la clausura de 60 aserraderos en todo el país, como efecto de la brusca baja de la demanda maderera de Estados Unidos, principal destino de las exportaciones nacionales. La explosión de la burbuja de los créditos hipotecarios paralizó la construcción norteamericana a mediados del 2007.

“El escenario es más desalentador que lo que vivimos hace poco tiempo como causa de la crisis económica”, señala un trabajador forestal.

El presidente de la Corma, José Rafael Campino, destaca que “muchos trabajadores se encuentran en estado de shock, producto del rompimiento de gran parte de sus costumbres. Con este tipo de eventos y con lo que les ha tocado vivir, es muy fácil que haya graves trastornos sicológicos, ya que debieron soportar toques de queda y el vandalismo que hubo en Concepción, donde además muchos trabajadores perdieron sus pertenencias”.

La incertidumbre se ha apoderado de las calles desde el Maule hasta Los Lagos, donde se encuentra el corazón del sector forestal. En estas zonas aún se están realizando los catastros correspondientes para determinar el nivel de daños que tienen las plantas y si podrán volver a ser operativas.

Por ahora, muchos están pateando piedras, pese a que no se han concretado despidos masivos, ya que un gran porcentaje de los trabajadores de Celulosa Arauco y CMPC se vieron obligados a tomar vacaciones anticipadas.

El presidente de la Unión de Sindicatos Forestales (Usinfa), Mario Bravo, plantea que existe mucha preocupación, “porque si bien las empresas dicen que la prioridad es continuar con los trabajadores, se nos ha señalado que una medida de mitigar el impacto del terremoto en las empresas y en el empleo apuntaría a los sueldos de los trabajadores”.

Ante esto, el líder sindical afirma que están viendo los pasos a seguir y que están dispuestos a aportar para salir de la delicada situación, “pero vamos a exigir a las empresas que no haya aprovechamientos en este caso de emergencia”.

Las empresas forestales contabilizan cinco muertos, dos de ellos en plena faena. Fallecieron al quedar atrapados por maderos tras el movimiento natural. Hoy existe confianza en las principales empresas del sector, pero la preocupación viene del rol que jugarán las firmas contratistas.

El presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Forestales, Jorge González, afirma que “las empresas contratistas están tratando de resolver sus problemas a través de la ley que les permite despedir a los trabajadores sin indemnización, aduciendo caso fortuito. El problema es que en la provincia de Arauco hay 380 empresas contratistas, que atienden el 90% de la actividad forestal de la zona”.

El dirigente agrega que otras firmas contratistas ya están cambiando de giro, y que también se da el caso de aquellas que están negociando la indemnización por años de servicio, aunque con el anexo “si no hay acuerdo, no pagar”.

Los trabajadores están afligidos. Muchas reuniones entre los dirigentes sindicales con las compañías no se han podido realizar porque están los puentes cortados. “Entrar y salir de Concepción puede significar unas cuantas horas”, puntualizó González.

Pese a estos temores, el presidente de la Corma prevé que no hay ninguna planta que vaya a estar tan comprometida como para que sea cerrada definitivamente. Campino destaca que ya están partiendo ciertas plantas que son de más fácil operación, aunque en el caso de las instalaciones dedicadas a la explotación de celulosa más dañadas no existen plazos.

Sin embargo, los trabajadores están pensando acoger lo planteado por la CUT y solicitar la ampliación en un año de la capacitación financiada, donde la empresa coloca cierta cantidad de dinero. Esto, que concluía en junio como estaba estipulado por la negociación postcrisis del 2008, podría extenderse al 2011.

“Hay que convencer a los empresarios de que despedir no es el camino. Mucha gente había vuelto a trabajar y se veía un futuro promisorio en términos de empleo. Hoy no tenemos ánimo de peleas duras, porque estamos preocupados de recuperar las casa y comer, pero sabemos que somos indispensables para el desempeño de la compañía, por lo que de no haber acuerdos, tomaremos fuerza para más adelante”, enfatizó González.

Posición de las empresas

Empresas Arauco -controlada por el grupo Angelini- detalló que, de sus siete aserraderos, cuatro ya han entrado en operación, mientras que de las seis plantas de remanufactura, cuatro ya están en marcha.

En el área paneles, la sociedad indicó que de cuatro plantas, dos han iniciado operaciones, en tanto que las cinco plantas de celulosa se encuentran en etapas de evaluación y desarrollo de trabajos para normalizar operaciones. No obstante, la planta generadora de energía en base a biomasa está aportando ya al Sistema Interconectado Central (SIC).

“En cuanto al resto de las instalaciones de la compañía en Chile, éstas se encuentran con los equipos especializados necesarios para evaluar y desarrollar los trabajos que se requieren para normalizar lo antes posible sus operaciones. Lo anterior es sin perjuicio del aserradero Valdivia, el cual ha mantenido su funcionamiento en este período”, detalló el gerente general de Celulosa Arauco y Constitución, Matías Domeyko, en un hecho esencial enviado a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS).

En el caso de la CMPC, ligada al grupo Matte, la firma ha declarado que quedan pendientes las plantas de celulosa y la de papel periódico, que no están operando, por cuanto la solución a los daños que presentan es compleja y requiere de mayor tiempo.

Al interior de la compañía explican que “ninguna de ellas presenta daños irreparables. Con la información disponible a esta fecha estimamos que es probable recuperar gradualmente durante el mes de abril una parte sustancial de la capacidad productiva”.

Por su parte, Masisa tiene sus plantas de tableros de PB en Valdivia funcionando normalmente, aunque una línea de MDF en Cabrero no está operando como consecuencia de un incendio en la planta térmica que alimenta esta planta. El resto de ellas (Chiguayante, Coronel, Cabrero y Chillán) sufrió los daños propios de un evento de las magnitudes de un terremoto pero, sin embargo, no sufrieron deterioros severos que impliquen una paralización prolongada.

Visión del mercado

Las acciones de las compañías vinculadas al sector forestal sufrieron cambios. En la semana posterior al terremoto, los títulos de Copec y CMPC tuvieron un rendimiento negativo, acusando pérdidas de 4% y 0,4%, respectivamente.

CMPC estaba considerado dentro de los cinco papeles más recomendables por la corredora BCI. Ahora está en el portafolio sugerido, pero de diez instrumentos.

En la entidad financiera se señala que lo anterior apunta a “mantener cierta cautela ante los posibles efectos negativos del terremoto en las operaciones y resultados de la papelera, y en la medida que no se conozcan los plazos y montos para el normal funcionamiento de las instalaciones. Sin embargo, debemos dejar en claro que las buenas perspectivas que enfrenta la compañía con miras al 2010, y que nos llevó a mantener a CMPC como una de nuestras favoritas en el portafolio anterior, aún se mantienen inalteradas”.

La información entregada por Empresas Copec -matriz de Celco- fue catalogada en Banchile como positiva, “ya que evidencia que algunas de las operaciones de Arauco comienzan a normalizarse”. Sin embargo, destacan que todavía existe gran incertidumbre respecto al estado de sus plantas de celulosa y la capacidad de la compañía para reiniciar la producción de esta materia prima en el corto plazo. De este modo, no se espera una reacción significativa en el precio de las acciones de Copec.

Para Masisa, cuyas acciones aumentaron en 9,6% durante la semana posterior al terremoto, el escenario es distinto. El mercado está viendo que sus principales problemas serían de transporte, comunicaciones y personal. Con todo, la situación es relativamente positiva para Masisa, considerando la necesidad de materiales de construcción y paneles de madera a la hora de la reconstrucción, por lo que podría evidenciar un alza en su demanda.

FUENTE

http://www.lanacion.cl/el-efecto-social-de-la-fractura-forestal/noticias/2010-03-20/175734.html

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