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22.03.10

Angol, la ciudad olvidada del terremoto. 50 % de edificios públicos a demolición. 1200 familias damnificadas

Categories: Daños, Malleco



Daño patrimonial obliga a echar abajo el 50% de los edificios públicos del centro de Angol. El municipio ya ha firmado 400 decretos de demolición.

Mientras que en Temuco la discusión política se centra en la supuesta acción vandálica de algunos funcionarios que cometieron destrozos en la Intendencia, en Angol, capital de la provincia de Malleco, 1.200 familias tienen daños en sus viviendas y otras 700 no tienen techo donde cobijarse.

Los angolinos hablan de un terremoto "cínico", cuyas consecuencias no se ven a simple vista. Lo más evidente de la destrucción está en el centro, donde el 100% de los edificios públicos existentes en 38 cuadras a la redonda registra daños. Del total, el 50% deberá ser demolido, según del municipio, pero en la periferia el perjuicio no es menor.

Tradicionales sectores como Oñoco, Villa Alegre, Huequén y El Cañón son "ejemplos silenciosos" de este cataclismo. Allí, el sismo que movió la tierra con una intensidad del 8.3 grados en la escala de Richter, dejó en el suelo centenarias casas de adobe ligero.

 

VIVE EN UNA CARPA

María Ignacia Gallardo tiene 80 años y vive hace 50 con su esposo, de 75, en la calle Los Artesanos de la población Villa Alegre. Su casa de adobe, que data de principios del siglo XX, tiene su fachada intacta, pero en su interior no hay nada.

"El día del terremoto (esta casa) como que se inflaba a punto de estallar" dice. "Nosotros nos levantamos de la cama, pescamos lo que pudimos y salimos al patio para escapar de las tejas que caían…", recuerda. "Nos salvamos -dice- y eso es lo más importante" agrega. Pero su casa quedó tan mal que debieron demolerla.

Hoy, esta pareja de adultos mayores vive en el patio, a la intemperie, hace 20 días. Su dormitorio es una carpa prestada por un profesor; su comedor está al lado de lo que queda de un insalubre baño y todo lo que salvó está apiñado en un endeble galpón.

"Aquí la gente sufrió mucho. El problema es que nadie se da cuenta. No nos falta el alimento, pero igual estamos en la calle y pocos nos ayudan. Yo lo que necesito es una mediagua antes que empiece a llover. Tengo miedo de enfermarme y morir. Así como estoy, no se puede vivir", afirma.

ADULTOS MAYORES SUFREN

Su caso es dramático y da cuenta de un tema no menor. La mayoría de las personas afectadas por el terremoto son adultos mayores que son propietarios y habitan las antiguas casas de adobe más afectadas por el desastre.

Clemira Zapata Toledo tiene 85 años. Toda su vida estuvo en el sector Oñoco, a escasos 15 minutos de la Plaza de Armas, y ahí quiere morir. Estaba sola la noche del terremoto y la forma en que escapó la atribuye a un milagro.

"Yo estaba acostada. Antes le había orado a la Virgen y rezado el rosario como siempre lo hago. De repente comenzó todo a moverse y a crujir. Hace años que me duelen las piernas y las manos casi no las puedo mover, pero ese día -acota- no se cómo me levanté en medio del movimiento y me subí a la ventana de mi casa y salté a una carretilla para arrancar a un galpón donde me encerré", narra.

Encorvada por la edad, la anciana nos muestra su casa. Los muros del baño, la cocina y una pieza de allegados cayeron. Las puertas ya no cierran, las ventanas están rotas y hace pocos días recibió la notificación de que su morada va a ser demolida.

Hoy la ayudan sus hijos y nietos que viajaron desde Talcahuano para saber de su estado.

"No me voy de mi terreno. Ahí me están haciendo una 'ranchita' para vivir en el patio mientras tanto…", afirma la abuelita.

DAÑO PATRIMONIAL

El alcalde de Angol, Enrique Neira, ha firmado 400 decretos de demolición hasta hoy.

Entre ellos, las órdenes que obligan al desarme de los edificios de la Gobernación, el Correo, el BancoEstado, el ex Cine Rex y las iglesias de la Inmaculada Concepción y la Iglesia de la Buenaventura. Todas estructuras patrimoniales que datan de mediados o principio del siglo XX.

Quizás en este punto radica el mayor perjuicio para la ciudad.

Para el historiador local y director del Museo Histórico de Angol, Rodolfo "Fito" Gallegos, el terremoto "fue una puñalada al corazón del turismo de Angol".

"Sus principales edificios históricos ya no sirven. El Convento San Francisco de Angol que data del año 1863, era la edificación más antigua de la ciudad y que está en diagonal a otro sitio cultural como la casa en la cual vivió el poeta angolino Diego Dublé, premio nacional de Literatura en 1958, y donde quedó en pie sólo una pared".

"Por otro lado -afirma- la Iglesia de la Inmaculada Concepción (construida en 1947), que ya había sido demolida por primera vez el año 1939 y que es un orgullo de la ciudad, podría caer nuevamente…", enfatiza el historiador.

Estos hechos, para Gallegos, aventuran un nuevo capítulo a la inédita cronología de siete fundaciones de la capital mallequina: "Creo que ahora va a tener ocho fundaciones porque no quepa duda de que Angol se va a levantar de nuevo", acotó.

 

"ES UNA OPORTUNIDAD"

Pero esta premisa no es tan terrible para el sacerdote y párroco de la Iglesia Inmaculada Concepción, Mardoqueo Valenzuela.

"Lo que nos pasó claramente afecta… Pero yo lo veo como una nueva oportunidad. Una oportunidad, en cuanto al patrimonio, que ojalá vaya hacia un conjunto armónico y que no sea parche simplemente…".

El cura ve los daños a su parroquia -que llegan a un 70%- como una prueba de fe y le quita un poco la importancia.

Más bien se ríe de la desgracia y cuenta que la Iglesia -que finalizaba el 27 de febrero sus trabajos de mantenimiento-necesitaba hace tiempo un nuevo presbiterio y una 'manito de gato'. "Como siempre Dios nos ayudó a desarmar y a apurar los trabajos", bromea mientras muestra las grietas en el techo y las paredes que van creciendo con cada réplica.

Pero el cataclismo afectará a la fe. Deberán pasar tres o cuatro años antes que este templo vuelva a abrir sus puertas a los fieles. Mientras tanto, las misas se realizarán en una pequeña sala adjunta y en gimnasios de la comuna, eso hasta que llegue una "iglesia de campaña" que fue la rogativa que le hizo al intendente hace días atrás.

 

TIEMPO AL TIEMPO

¿Cuánto demorará Angol en ser la ciudad que fue?

Como era hasta el 27 de febrero, nunca. Pero el desafío del actual jefe comunal, Enrique Neira, es que todo vuelva a la normalidad en un plazo no superior a los tres años, es decir, hasta el término de su mandato como alcalde.

 

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