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22.03.10

Inundaciones, tsunamis y terremotos (Por Dr. Eduardo Peña – Profesor Ecología Forestal UdeC)

Nuevamente los humedales del Gran Concepción nos pasan la cuenta por las intervenciones que se realizan en ellos. Para la mayoría de las personas podría no existir relación entre humedales y los tres fenómenos enunciados en el título pero la realidad muestra que existe una estrecha relación.

Los humedales cumplen la función de amortiguar el impacto de las grandes  inundaciones, en ellos se acumula y se extiende el espejo de agua pero a baja altura (por lo tanto a mayor extensión, mayor seguridad), se filtran los sedimentos, incluyendo los contaminantes, y facilita la infiltración de agua hacia las napas freáticas, además de servir como refugio y alimentación de abundante fauna. Por ejemplo, estudios preliminares de la población de aves, realizado en los últimos 4 años por el autor de esta nota, indican la presencia de más de 100 especies de aves (prácticamente un 25% de las aves chilenas) incluyendo especies en peligro de extinción tal como el cisne coscoroba que en estos días se han observado por cientos en el Estuario de Lenga

Al rellenar los humedales se pierden como hábitat y como filtradores del agua pero uno de los impactos negativos más notorios es que ante eventos de inundaciones o tsunamis, estos se hacen más marcados porque el agua de todas formas es contenida en la zona pero como ya no hay capacidad de almacenaje esta afecta localidades aledañas que nunca antes se inundaron o llega más al interior de la tierra, cuando se han realizado canalizaciones,  con impactos impredecibles hacia las viviendas.

Los rellenos en las zonas de humedales quedan sobre un gran colchón de agua que hace muy inestable las viviendas que se construyen en ellos porque el movimiento sísmico produce un fenómeno de licuefacción en el suelo profundo (formación de barro) facilitando el hundimiento de las viviendas y agrietamientos. Un buen ejemplo es lo ocurrido en San Pedro de la Paz donde los edificios se hundieron e inclinaron, además de la formación de grandes grietas en los estacionamientos en las cuales  incluso cabía un auto completo.

Lo ocurrido en este terremoto en las zonas de rellenos de humedales (Ruta Interportuaria, humedal Los Batros en San Pedro de la Paz) y la gran inundación del año 2006 en el sector de Collao y dos inundaciones anteriores en el mismo sector (humedales del Río Andalien) son el mejor indicador del impacto negativo que genera la intervención de los ecosistemas de humedales.

Creo que ha llegado el tiempo de recuperar los humedales, en el verdadero sentido; que sigan cumpliendo la función que siempre tuvieron de reducir el impacto negativo de los fenómenos naturales como amortiguadores de inundaciones o tsunamis. A la fecha, algunos estudios indican que efectivamente ya se ha perdido un 25% de los humedales, por esta razón las autoridades no pueden ni deben seguir permitiendo su relleno, es un hecho concreto el gran interés del sector inmobiliario de continuar ocupando el humedal del Río Andalien, de Los Batros, de la Ruta Interportuaria y Lenga, lo cual en el futuro nos traerá nuevamente una gran población damnificada con costos que pagan todos los chilenos y no los verdaderos responsables.

Es deber y obligación de todos los penquistas proteger los servicios ecosistémicos de los humedales, en especial la rica fauna asociada a ellos, evitando así costos sociales y naturales de gran magnitud.

CONCEPCION 18/03/2010

FUENTE

http://blog.elsur.cl/2010/03/18/inundaciones-tsunamis-y-terremotos/

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