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25.03.10

Reconstrucción del país y royalty minero ¿El obstáculo? La Concertación, sus lobbistas y herencia (Artículo de M, Riesco)

Categories: Corrupción, Royalty
Para financiar la reconstrucción tras el terremoto de Chillán, en 1939, el gobierno de Pedro Aguirre Cerda estableció un impuesto de 10 por ciento a las utilidades de las mineras. Hoy día cae de cajón hacer lo mismo.

La discusión está planteada y como afirma El Mercurio del 18 de marzo del 2010, citando a fuentes de la propia industria, "no habría senador o diputado que se opusiera," a dicho aumento tributario.

El propio Ministro de Educación ha sugerido que las mineras deben financiar la reconstrucción de las escuelas públicas, costo que estima en 1.500 millones de dólares.


Las mineras han venido usufructuando extraordinariamente del elevado ciclo de precios del cobre y otros minerales, que se extiende desde el 2005, a lo menos. Las cuentas al respecto son sencillas y la ciudadanía debería tenerlas muy claras, puesto que son los legítimos propietarios de las riquezas de las cuales estas empresas se han venido apropiando sin pagar casi nada.

El precio del cobre usualmente se publica en dólares por libra, que viene a ser un poco menos de medio kilo. De este modo, si el precio del cobre es, por ejemplo, 3,40 dólares por libra, como fue el cierre del mercado de Londres al 17 de marzo del 2010 y que es parecido al promedio anual,  el precio por kilo resulta algo más del doble, es decir, algo más de 7 dólares por kilo, o 7.000 dólares por tonelada. Por otra parte, Chile produce algo menos de 6 millones de toneladas al año, el año pasado fueron 5,4 millones de toneladas. Sin embargo, como el precio es algo más de 7.000 dólares por tonelada y la producción algo menos de 6 millones de toneladas, el resultado de multiplicar una cantidad por la otra resulta bastante aproximado a la venta total. Es decir, de mantenerse el precio del cobre en los actuales niveles, Chile venderá este año del orden de 42.000 millones de dólares en cobre.

De esas ventas, CODELCO representa poco más de una cuarta parte, el año pasado su proporción se había reducido a 28 por ciento. Las mineras privadas, por lo tanto, representan poco menos de tres cuartas partes de las ventas totales, es decir, exportarán alrededor de 30.000 millones de dólares.

Para saber a cuanto ascienden sus ganancias hay que conocer sus costos. La respuesta es fácil: cero
. Si, Ud. está leyendo bien: el costo de extraer, procesar y transportar cobre en Chile es.... cero pesos.

 

Lo que ocurre es que además del cobre, el proceso arroja sin costo adicional subproductos muy valiosos, como oro, plata y molibdeno, entre otros. El precio de venta de los mismos usualmente resulta parecido a los costos de producir el cobre.  En algunos minerales, como CODELCO norte, por ejemplo, en algunos momentos, su precio excede al costo de producción, por lo cual éste resulta ¡negativo! Si, en Chile producir cobre resulta gratis.

En los balances de CODELCO, las ganancias antes de pago de intereses, impuestos, depreciación y amortización, conocida por su sigla en inglés EBITDA, expresada por tonelada de cobre producido, resulta ¡igual al precio del cobre! (ver UNRISD-CENDA 2007, "Acerca de rentas mineras y políticas sociales en Chile" en www.cendachile.cl o www.unrisd.org)

Por lo tanto, todo el producto de la venta es utilidad para las empresas. En otras palabras, a los actuales precios del cobre, las utilidades de las empresas extranjeras que opera en Chile serán del orden de 30.000 millones de dólares por año. Eso equivale aproximadamente al presupuesto del Estado del año 2007.

De ese total, las mineras privadas nunca han pagado en impuestos más de los 6.201 millones de dólares que pagaron el 2007. Es decir, a los actuales precios del cobre van a retirar del orden de 25.000 millones de dólares en ganancias, excediendo el record que retiraron el 2007, cuando reconocieron ganancias EBITDA de 18.990 millones de dólares.

Es una grosería: Chile está financiando dos Estados. Uno debe afrontar todos los servicios públicos y problemas del país y ahora la reconstrucción. El otro son cinco mineras privadas. Una de ellas representa un tercio y junto a otras dos, todas extranjeras, se apropian de la mitad del cobre producido en Chile. Es un Estado dentro de otro Estado.

Este es el legado obscuro de los veinte años de Concertación. Seamos claros. Los gobiernos de la Concertación tienen toda la responsabilidad en la entrega del cobre a estas cinco empresas privadas. En 1989, CODELCO y ENAMI representaban más del 90 por ciento del cobre producido en Chile y toda la renta del mismo se quedaba en el país. Hoy día, CODELCO representa poco más de un cuarto, como se ha mencionado.

El programa de la Concertación hablaba de modificar el famoso decreto de "concesión plena" de Piñera, "Pepito", un engendro anticonstitucional que entrega más derechos que la propiedad privada normal a las mineras que se apoderan de recursos que de acuerdo a la constitución que nos rige pertenecen "en forma inalienable" al Estado de Chile. No lo hicieron nunca. Al contrario, durante el gobierno de Aylwin facilitaron la entrega de pertenencias mineras, traspasando muchas de las que pertenecían CODELCO a la ENAMI, la que procedió a su vez a traspasarlas a privados.

El famoso "royalty 2," fue aprobado el 2005 ante la indignación nacional frente a la venta de Disputada por parte de Exxon en más de 1.000 millones de dólares ¡una empresa que venía declarando pérdidas a lo largo de más de veinte años!

Sin embargo, la ley aprobada resultó en otro escándalo, que solo ahora se viene a apreciar en toda su magnitud. En primer lugar, significó rebajar en los hechos la tasa de impuestos a que estaban afectas las mineras. Con una excepción significativa, todas venían utilizando la depreciación acelerada y otros mecanismos "tipo Exxon," para declarar pérdidas. Se habían disfrazado además de "empresas medianas" para aprovechar un resquicio que les permitía retirar las utilidades no tributadas.

Para asegurarse más todavía, se encontraban acogidas a la invariabilidad tributaria que se ofrece a los inversionistas extranjeros, lo que les permitió continuar retirando utilidades sin pagar impuestos después que la ley "anti-evasión" del 2002 eliminó el resquicio mencionado. El único detalle es que ésta última cláusula tenía un costo eventual: les significaba pagar una tasa de impuesto a la renta de 42 por ciento sobre cualquier utilidad retirada. Puesto que el 2005 se veía que con los precios del cobre no iba a haber martingala contable que ocultase el diluvio de utilidades que empezaron a recibir, sin "Royalty 2" habrían tenido que tributar 42 por ciento de las mismas. Más encima, la invariabilidad tributaria se les terminaba en dos o tres años.

Por este motivo, estuvieron más que dispuestas a acogerse al ofertón del gobierno de Lagos: renunciaban a la invariabilidad tributaria, su tasa de impuestos a la renta bajaba a 35 por ciento y pagaban el "Royalty 2" de 5 por ciento (sobre del EBITDA). Resultado neto, quedaron con una tasa efectiva de poco más de 40 por ciento, aproximadamente dos puntos menos que la que hubiesen debido afrontar sin el nuevo impuesto.

Adicionalmente, el "Royalty 2"  les regaló un par de años de exención parcial del nuevo tributo ¡justo aquellos donde el precio del cobre alcanzó niveles record! Para rematarla, les prorrogó la invariabilidad tributaria ¡por otros quince años!

Tal fue el regalito de Lagos y Eyzaguirre a las mineras que habían hecho trampas durante los años precedentes. La única empresa que no había incurrido en estas prácticas, que es la mayor de todas, estaba furiosa. Tanto así que declaró una huelga tributaria. No era para menos.  No había utilizado depreciación acelerada, no se había acogido a invariabilidad tributaria y había venido pagando impuestos de significación, mientras su competencia no pagaba nada y retiraba utilidades a manos llenas. Sin embargo,  el "Royalty 2" le subía su tasa en más de 5 por ciento, mientras a su competencia tramposa se la rebajaba en 2 por ciento ¡No hay salud!

El Mercurio del 18 de marzo del 2010 informa que las mineras se han acogido a la cláusula de invariabilidad y amenazan con acciones legales internacionales si se les sube el royalty para financiar la reconstrucción. Por otra parte, un "experto" consultado reconoce que el "Royalty 2" rinde muy poco, apenas unos 100 a 140 millones de dólares por cada punto porcentual que sube dicho impuesto. En efecto, no es un verdadero royalty, que son impuestos sobre las ventas, sino que se trata de un impuesto sobre las utilidades EBITDA.

¿Como fue posible que los gobiernos de la Concertación favorecieran de este modo a las empresas mineras? Es muy sencillo, sus principales lobbystas dirigieron la política minera desde el primero hasta el último día de dichos gobiernos.

Ocuparon siempre los puestos claves: la subsecretaría de minería, gerencias y asientos en el directorio de CODELCO y ENAMI, la dirección de COCHILCO y la asesoría directa del Ministro de Minería y de la Presidencia de la República. Uno de los últimos actos administrativos de la Presidenta Bachelet consistió en nominar en los cupos de la Concertación, como directores de CODELCO en la nueva estructura corporativa de "alta gestión pública" aprobada pocas semanas antes ¡a dos de los principales lobbystas de las mineras privadas!

Todo esto tiene que cambiar.

Tal como planteaba el programa presidencial de Jorge Arrate, Chile debe renacionalizar el cobre, entregado de este modo vergonzoso por los gobiernos de la Concertación. El contenido del programa de Arrate es muy claro: establecer en Chile una legislación minera idéntica a la Noruega, que garantiza que hasta el último peso de la renta de sus minerales se entregue al Estado, al mismo tiempo que ofrece ganancias razonables a las empresas mineras privadas que allí operan, que son las mismas que se encuentran acá. Adicionalmente, reserva la mejor mitad de los yacimientos a la minera estatal, la que fija los parámetros de producción, ventas y costos para todas.

Parece difícil, aunque no imposible, que sea el gobierno de Piñera el que avance en esa dirección. Mal que mal, se trata de restablecer condiciones de competencia mínimas con otras industrias privadas que no reciben de regalo la mejor materia prima del mundo y que pertenece al Estado en forma "inalienable" según la constitución.

Por ahora, las mineras deberán colaborar con la reconstrucción aumentando significativamente el pago de royalties.

Y en cuanto a la Concertación, es tiempo de enmendar un rumbo que resultó claramente antinacional. Sería bueno, para empezar, que hubiese cierta autocrítica en los centros de estudios concertacionistas que han venido defendiendo estas políticas a troche y moche. Sin embargo, lo principal es que se depuren de algunos conocidos lobbystas de las mineras que continúan operando en su seno con todo desparpajo.

Por Manuel Riesco.

El autor es economista del Cenda. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.

Santiago de Chile, 22 de marzo 2010
Crónica Digital

 

FUENTE

http://www.cronicadigital.cl/news/columnistas/riesco/17286.html?VivvoSessionId=5308f84bab99af86a1a

 

 

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