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26.03.10

Presidente de la Sofofa: 'Un aumento en la carga tributaria hace más difícil el proceso de recuperación'

A un mes del terremoto y maremoto del pasado 27 de febrero, que se cumple exactamente la madrugada de mañana sábado, el balance del sector industrial sigue siendo igual de devastador.

“El impacto en la industria ha sido grave. Estimamos que ha sido más fuerte que el generado durante los terremotos de los años 60 y 85. La VII y VIII Región, sobre todo esta última, constituyen en Chile polos industriales muy importantes”, dice el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), Andrés Concha. Y es que ambas zonas productivas fueron, sino devastadas, gravemente dañadas.

—¿Cuáles son los sectores, dentro de la industria, más golpeados?

—La siderurgia (acero), el sector forestal, el petroquímico y el pesquero han recibido los impactos más severos. Sin embargo, al día siguiente del terremoto paralizaron prácticamente todas las industrias localizadas desde Santiago a Puerto Montt.

La detención de muchas empresas grandes afectó a proveedores, contratistas y compradores. Esto generó en un primer momento incertidumbre e inestabilidad. Posteriormente la normalidad ha ido retornando de manera gradual.

—¿Cuáles son las estimaciones de pérdidas en el sector industrial?

—Los valores de los daños físicos no los tenemos cuantificados. Las empresas han estado haciendo este trabajo internamente en preparación para entregar los antecedentes a las respectivas aseguradoras. Más adelante esperamos poder recabar esa información.

Sí tenemos una estimación del impacto esperado en menor producción, que calculamos estará entre tres y cuatro puntos de menor crecimiento para este año. Es decir, si inicialmente proyectamos un crecimiento entre 4% y 5% para 2010, probablemente terminaremos con una expansión entre 1% y 2% en el año. Eso podría significar una pérdida de producción en torno a los US$ 1.000 millones.

Recuperación recién a partir de junio... proyecciones a la baja

—Todas las esperanzas de reactivación estaban puestas para este año, ¿se posterga definitivamente la reactivación, hasta cuándo?

—No, la recuperación comenzará este año, probablemente a partir de junio próximo. Entre marzo y mayo observaremos el freno impuesto por el terremoto.

—¿En qué se reflejará concretamente ese freno?

—En cifras negativas en marzo y posiblemente abril. A partir de mayo, tendremos mejores cifras por la recuperación de muchas actividades que el terremoto paralizó. Para el segundo semestre esperamos mejores números y así finalizar el año en positivo.

—Si se ajusta a la baja el crecimiento de la industria, ¿cuánto menor será el crecimiento de la economía chilena este año?

—Creemos que el PIB caerá entre 0,5% y 1% respecto de las estimaciones anteriores al terremoto. Esperamos que la economía pueda expandirse entre 4% y 4,5% en el año.

“Carga tributaria compatible con un crecimiento dinámico”

—Las urgentes necesidades de reconstrucción que enfrenta el país han reabierto el debate por la posibilidad de un alza de impuestos como una de las vías de financiamiento.

—Efectivamente. El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, lo ha planteado así, a pesar de que, a nuestro juicio, el Fisco cuenta con posibilidades de financiar sus obligaciones derivadas del terremoto. Normalmente los impuestos suben cuando el Fisco carece de los recursos necesarios para enfrentar obligaciones ineludibles. En esta oportunidad los recursos los tiene, de manera que la contribución tributaria de la que se ha hablado se introduciría por otras razones, tales como cautelar los equilibrios macroeconómicos.

—¿No es necesario entonces, según usted, subir los impuestos, cualquiera sea la fórmula, para financiar la reconstrucción?

—A nuestro juicio, en esta oportunidad no es necesario por la fortaleza fiscal existente. Pero si ello llega a ocurrir, lo que pedimos es que no perjudique el crecimiento de la economía que proyectamos. La economía requiere más inversiones para crecer. A consecuencia del terremoto, ya se produjo un rezago en el inicio de muchos proyectos, que es fundamental reimpulsar.

—¿Por definición el empresariado se opone a cualquier alza de impuestos, o hay algunos más “negociables” que otros?

—No es así. El país necesita un Estado eficiente y solidario que es necesario financiar con los impuestos. Sin embargo, la carga tributaria en un país en vías de desarrollo como el nuestro, requiere ser compatible con un crecimiento dinámico. A los daños del terremoto se suma la caída gradual del PIB potencial en la última década, lo que refleja que el desafío del crecimiento es hoy más urgente que nunca.

Mix de financiamiento y “ojo” con el dólar

—¿Cuánto de los costos de la catástrofe absorberá el sector privado?

Según las cifras oficiales, el sector público absorbe cerca de US$ 11.000 millones. El resto (US$ 19.000 millones), para llegar al total de los US$ 30.000 millones en daños de los que se ha hablado, son pérdidas de stock de capital y caídas en producción que deberán ser enfrentadas por el propio sector privado. Obviamente un aumento en la carga tributaria hace más difícil el proceso de recuperación.

—Pero el sector privado recupera mucho más que el Fisco por los seguros comprometidos...

—Es posible que así sea, pero el resultado final lo sabremos en algunos meses más.

—¿Qué otras vías de financiamiento estarían al alcance de la mano, según usted?

—Bueno, el ministro de Hacienda ha señalado varias, como las reasignaciones presupuestarias, parte de los recursos acumulados en el exterior, endeudamiento y la posibilidad de vender algunos activos, como las acciones que el Estado tiene en empresas sanitarias.

A ello podemos agregar los excedentes adicionales que este año dejarán los mejores precios del cobre y la posibilidad de concesionar o vía leasing la reconstrucción de hospitales, escuelas y parte de la infraestructura vial dañada, incluso, por ejemplo, los puentes sobre el río Biobío. La nueva Ley de Donaciones debiera ser otro valioso instrumento para este propósito.

—¿No quieren más impuestos, pero sí privatizaciones? ¿No es subirse un poquito “por el chorro”?

—No estamos pidiendo privatizaciones. La venta de acciones correspondería a empresas ya privatizadas en las que el Estado es accionista minoritario.

—¿Echar mano a los ahorros implicaría llevarlos a cero?

—Naturalmente que no. Este financiamiento de seguro corresponderá a una combinación compatible con el cuidado de los equilibrios macroeconómicos.

—Para no afectar al dólar...

—Así es. La principal preocupación que existe en la industria, y también en la agricultura, es que la mayor expansión fiscal y la liquidación de los seguros comprometidos en estos siniestros nos enfrentan a un riesgo cambiario, que podría perjudicar nuestra competitividad productiva.

Aporte de los privados y Ley de Donaciones

—Si no quieren más impuestos, y al margen de las donaciones ya hechas o las que están en curso, ¿dónde estará el aporte del sector privado a la reconstrucción?

—La primera obligación es levantar todas las industrias que quedaron destruidas o dañadas y así recuperar los miles de empleos que se han perdido.

Complementariamente, muchas empresas están colaborando con sus comunidades en programas humanitarios, de emergencia, o bien, de reconstrucción, como, por ejemplo, Arauco en Constitución; la familia Luksic en Curepto y las caletas de la VII Región; CMPC en Nacimiento, y los recursos aportados a la Teletón, por señalar algunas iniciativas.

Además, hemos estado en conversaciones con el ministro de Educación (Joaquín Lavín) para comprometer el aporte privado a la reconstrucción de establecimientos educacionales. De hecho, en el último Consejo General de la Sofofa (17 de marzo) tuvimos como invitado a don Cristóbal Lira (encargado del comité de emergencia), donde se analizó este tema.

—La Ley de Donaciones también se ha puesto en tela de juicio, por los beneficios en términos de deducción de impuestos que podría representar para el empresariado.

—Lo que entendemos es que la Ley de Donaciones va a permitir que una empresa contabilice como gasto los recursos que destine a colaborar con un proyecto específico de reconstrucción. El problema es que hoy, si una empresa quiere apoyar un proyecto específico, el Servicio de Impuestos Internos considera esto como gasto rechazado.

El “cara a cara” de la CPC con el ministro de Hacienda

—Me imagino que le plantearon todas estas aprensiones al ministro de Hacienda en la reunión que tuvo el Comité Ejecutivo de la CPC, del que usted forma parte, el miércoles con él.

—Se trató de una reunión muy cordial, en la que se hizo un análisis de los daños causados por el terremoto y de los programas de reconstrucción en camino.

—¿Les garantizó que no se moverían algunos impuestos?

—Nos expresó que posiblemente venía en la propuesta de financiamiento una componente tributaria, pero no la definió.

—O sea los notificó que viene un alza de impuestos...

—Nos dijo que ello está en estudio, como es, por lo demás, de público conocimiento.

—Como presidente de la Sofofa, de la industria, ¿le daría lo mismo que se subiera a cambio el royalty a las mineras?

—En general, no recomendamos esa fórmula, toda vez que los proyectos mineros en marcha gozan de una invariabilidad tributaria garantizada por el Decreto Ley 600 que hacen inviable una mayor recaudación en este período de cuatro años.

 

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Fast track a inversiones

—¿Hoy más que nunca sería necesario un fast track a las nuevas inversiones?

—Más que nunca para los proyectos de reconstrucción. Además, es posible acelerar y simplificar la tramitación para los nuevos proyectos.

—¿“Carta blanca” a las inversiones...?

—Carta blanca, no. Mayor eficiencia y celeridad, sí

 

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LA SEGUNDA 26/03/2010

FUENTE

http://www.la2da.cl/modulos/generacion/mobileASP/detailNew.asp?strNamePage=LUCSGEC34SG2603.JPG&codCuerpo=701&strFecha=2010-03-26&tipoPantalla=240&iPage=3&iNumPag=34&iFirstPage=29&source=thumb

 



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