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18.04.10

Financiamiento de la reconstrucción: tarea de todos (por Rodrigo Alvarez Subsecretario de Hacienda )

El Presidente de la República anunció el viernes el plan de medidas de financiamiento que el Ministerio de Hacienda, en conjunto con los demás integrantes del Ejecutivo, elaboró para hacer frente a tres objetivos: la catástrofe que ha afectado a nuestro país; el válido cumplimiento del programa de gobierno y la recuperación del equilibrio fiscal.

Este plan constituye el corolario de un proceso claro y definido que ha marcado la gestión del gobierno en estos días. Primero, enfrentamos la emergencia inmediata asignando y distribuyendo la ayuda urgente que necesitaban las zonas más devastadas. Luego determinamos la real dimensión del daño económico que afectó al país, con compromisos financieros del sector público y privado. Finalmente, presentamos un conjunto de medidas destinadas a financiar las tareas de la reconstrucción y a mantener los equilibrios económicos que esta emergencia requiere.

El término de esta etapa es sólo el comienzo de un gran proceso que necesita el compromiso de todos los chilenos. A partir del 27 de febrero Chile cambió y está en cada uno de nosotros enfrentar este cambio y salir airosos del tremendo desafío que esta tragedia nos ha impuesto.

Este plan de financiamiento incorpora muchas variables. En primer lugar, y como muestra de que el esfuerzo de reconstrucción es de todos, el gobierno partió aportando por medio de una reasignación de gastos de US$ 730 millones; en segundo lugar, buscamos un esfuerzo solidario de los chilenos por medio de la ley de donaciones; y en tercer lugar, necesitamos un esfuerzo adicional de recaudación que obtendremos por medio de aumento de tributos de naturaleza eminentemente transitoria. Se trata de un aumento de impuestos moderado, a fin de afectar lo menos posible la capacidad productiva del país.

Ciertamente, estos factores, mirados aisladamente y fuera del contexto en el cual nos situamos, podrían generar muchos reparos. Pero precisamente, lo que este gobierno demanda es que las medidas extremas y necesarias que hemos anunciado sean examinadas a la luz del escenario actual que nos ha planteado el terremoto.

Sólo esa visión es la que permite entender que el ajuste presupuestario a regiones no fue un recorte, sino una postergación solidaria de todos los chilenos hacia las provincias más golpeadas. Con la misma vara, entenderemos que el alza impositiva no es en la práctica un esquema general y permanente, sino más bien una colaboración temporal y necesaria de quienes más disponen y más pueden contribuir en el mejoramiento de las condiciones del país para enfrentar esta misión. Ese criterio, por ejemplo, es el que debe inspirar a las empresas mineras a hacer un esfuerzo extraordinario para seguir contribuyendo de manera decidida y contundente a la reconstrucción de Chile.

Un requisito fundamental en el esfuerzo que todos debemos hacer es que los líderes y actores políticos e institucionales manifiesten su voluntad de apoyar este plan. En las manos del gobierno -central y regional-, del Congreso y del empresariado está la posibilidad de que, en vez de vivir por décadas sufriendo las consecuencias del terremoto, seamos capaces en pocos años de reconstruir y volver a poner en marcha el desarrollo de nuestra nación. Llegó el momento de dejar las diferencias de lado y trabajar codo a codo en la búsqueda de las mejores soluciones. Este evento extraordinario requiere de medidas igualmente extraordinarias, pero también de un espíritu único e histórico que ilumine a chilenas y chilenos en la consecución de un objetivo tan trascendental como éste.

FUENTE

http://diario.latercera.com/2010/04/18/01/contenido/7_24392_9.shtml

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