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25.04.10

Directora de Presupuesto: 'El mayor gasto de la reconstrucción será en 2011 y 2012'

Pese a que la mayor emergencia se dará en 2010, Costa explica que por los tiempos propios de los proyectos de inversión, los desembolsos más fuertes de recursos tendrán lugar en los próximos dos años. La economista refuta las críticas al alza de impuestos y señala que no quiere polemizar con el ex director de Presupuestos por el estado de las finanzas públicas.


Trabajadora, ponderada y detallista como es, Rosanna Costa, la mujer a cargo de las finanzas públicas en Chile, prefirió esperar a que el plan de financiamiento para la reconstrucción estuviera ya anunciado y un poco digerido, antes de salir a dar su visión y, por cierto también, a enfrentar las críticas que ha levantado en parte del sector privado y entre los expertos.


Pese a que algunos de los reparos más importantes por el alza de impuestos que considera el plan han venido de su entorno técnico cercano, ella defiende con convicción la validez de las propuestas formuladas y asegura que trabajará férreamente para generar los espacios presupuestarios que permitan cumplir con el compromiso de que el aumento del tributo a las empresas sea transitorio.


¿Cuál va a ser el ritmo de gasto de los US$ 8.431 millones de reconstrucción en los 4 años de gobierno?


Hay distintas fases. La primera fase de emergencia va a estar concentrada en este año, pero el mayor gasto de la reconstrucción se va a concentrar en los años 2011 y 2012, por la dinámica propia que tiene el proceso de inversión. No porque se vaya a demorar la reconstrucción, sino que por la lógica que tienen los proyectos de mayor alcance, por sus tiempos.


¿La propuesta de subir impuestos nació de la Dipres?¿Estuvo usted de acuerdo?


La propuesta fue un trabajo conjunto del Ministerio de Hacienda, la Presidencia y otros ministerios. Yo creo que una batería de instrumentos de financiamiento, un paquete de impuestos transitorios que se monta sobre un programa de gobierno que contempla otros instrumentos que fortalecen la productividad, y otras modificaciones tributarias, sí son adecuadas para la coyuntura especial que se atraviesa.


¿Eso significa que si estuviera en la oposición y esto lo hubiese propuesto un gobierno de la Concertación no lo criticaría?


Es difícil saberlo. No sé lo que estaría pensando, porque ahora lo estoy mirando desde la urgencia del terremoto. Pero lo que sí digo es que éste es un paquete tributario mucho más grande que solamente subir el impuesto a la renta de las empresas por dos años. Viene combinado con depreciación acelerada, con un tratamiento especial en el impuesto a un conjunto mayor de empresas -porque el 14 bis se extiende bastante-, y con una reducción en el costo del financiamiento de las empresas y de las personas por la vía de rebajar el impuesto de timbres y estampillas. De manera que aquí se respeta un paquete de instrumentos también tributarios, contenidos en el programa de gobierno, que apuntaba a mejorar la competitividad de la economía y llegar al desafío de crecer al 6%.


Usted viene de LyD. Ese centro de estudios y Hernán Büchi han criticado con fuerza el alza impositiva.


Respeto profundamente la crítica que están haciendo, pero estoy convencida de que el paquete que se diseñó, en su conjunto, es el mejor.


Büchi dijo que el país no tiene terremoto más grande que su número de pobres. ¿Si el terremoto natural justifica subir tributos, por qué no el terremoto de la pobreza?


Porque el natural es transitorio. El terremoto de la pobreza es una tendencia que tenemos que enfrentar con otros instrumentos permanentes.


¿Cuándo se concretará la venta de activos?


Es probable que parte de los activos públicos puedan venderse este año. Debiéramos empezar a ver anuncios en los próximos meses para que efectivamente se pueda hacer la operación.


Herencia de la Concertación


Varios economistas reclaman un mayor esfuerzo de reasignación fiscal en el paquete de financiamiento. US$ 730 millones parece poco para un conglomerado que siempre dijo que el Estado estaba lleno de grasa.


Sí, pero llevamos apenas un mes y medio, y lo primero que se hizo fue definir qué teníamos dentro del gobierno que no estuviera comprometido y a lo cual se podía acudir sin generar un exceso de ruido. En este momento, servicio por servicio, estamos empezando el proceso de revisión de los programas y la evaluación del presupuesto 2009 que ya está cerrado, para ver qué se reorienta, se perfecciona, se hace más eficiente. También estamos revisando lo que tenemos en 2010 y con eso pensar las bases del presupuesto 2011, donde se nos abre espacio para una reasignación a partir de programas a los que se le pueda aumentar su eficiencia.


¿Cuántos recursos adicionales pueden significar estas nuevas reasignaciones?


Hoy no hay un monto a priori. Así como dijimos 5% de los bienes de consumo genérico, un esfuerzo mayor tiene que ir mucho más caso a caso. Se va a hacer un ejercicio profundo al estructurar el presupuesto de 2011. Yo creo que hay grasa en el sector público y que se puede aumentar la eficiencia.


En 2009 el gasto público aumentó 18%, con alrededor de US$ 5.000 millones extras para enfrentar la crisis financiera. ¿En que están asignados esos recursos que no se pueden ocupar para la reconstrucción?


Al mirar el ejercicio de 2009 hay un importante crecimiento en inversión, del orden de 20%, y eso sí se puede reorientar relativamente rápido. Pero hay también un crecimiento muy fuerte del gasto corriente. Eso qué significa: tenemos una dinámica muy fuerte en el sector salud, aumentos importantes en remuneraciones, el adelantamiento de la reforma previsional. Ese gasto corriente necesita una mirada mucho más de detalle y no es tan rápido de ajustar.


Ustedes anunciaron que pre-terremoto había un déficit fiscal estructural de 1,2% del PIB para 2010. ¿Fue una sorpresa?


Yo quisiera ser bien transparente: en términos de medición del balance estructural no hemos cambiado la metodología que hubo entre 2005 y 2009, salvo que estimamos que había algunos ingresos transitorios que habían sido ajustados en 2009 y requerían un ajuste con signo contrario en 2010 y por tanto, solamente se aplicó consistencia a la regla, tal cual se venía fijando. Y eso da un -1,2%, versus el 0% que pensábamos. Lo hicimos porque necesitábamos un buen diagnóstico, nada más.


Pero dijeron que hubo gastos de arrastre decididos por el gobierno anterior no contemplados en el erario original. ¿Son incorrectos?


Se definieron en circunstancias muy diferentes, nadie se imaginó que habría un terremoto, y desde la Dirección de Presupuestos nadie ha montado un juicio de valor en torno a eso.


Sin embargo, el director de Presupuestos saliente señaló que la información que ustedes entregaron era insuficiente para hacer la aseveración de ese déficit…


Yo no quiero entrar en polémica con el ex director de Presupuestos. Nosotros presentamos la foto con el ejercicio tradicional, con la misma gente, con la seriedad con que lo ha hecho siempre la Dirección de Presupuestos.


FUENTE


http://diario.latercera.com/2010/04/25/01/contenido/10_25138_9.shtml


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