Al escuchar las palabras de Víctor Díaz, muchas personas sienten ternura por la supuesta inocencia, a la vez que gran sorpresa y admiración por su lucidez. Sin embargo, este testimonio también nos muestra una tranquila comprensión de las consecuencias del terremoto con un gran sentido crítico, una opinión alejada del acostumbrado sensacionalismo de la televisión que inunda por estos días y quizás por esto mismo nos sorprende.El “hablamiento” del niño no sólo refleja su opinión crítica, sino que además podemos comprender que no ha vivido con grandes comodidades materiales y por lo mismo ha desarrollado una gran capacidad de resiliencia (el sentido del humor es una de sus características).





