LA TERCERA REPORTAJES , 8 de junio de 2008

 

El debate suscitado por las modificaciones a la Ley General de Urbanismo y Construcciones –recién  aprobadas en el Congreso- dejó en evidencia que las lógicas de participación ciudadana están cambiando, y que las nuevas tecnologías tienen  mucho que decir al respecto. La figura que encarna este cambio es la Coordinadora Metropolitana de Organizaciones Ciudadanas Territoriales (Cmoct), instancia que, en estricto rigor, no existe, no al menos en el sentido tradicional.


La Cmoct agrupa a 26 iniciativas ciudadanas en temas urbanos de la Región  etropolitana, pero no tiene sede ni estatuto ni orgánicos; tiene voceros, pero no tiene una jerarquía; se opuso férreamente a las modificaciones propuestas por el Ejecutivo, pero no tiene un programa definido. No tiene, en definitiva, materialidad. Lo que sí tiene es una extensa red virtual sobre la base de blogs, portales y websites. Su existencia está, por decirlo de algún modo, distribuida.

Una búsqueda rápida de su nombre  arrojó 6.460 coincidencias en Google, pero, sin embargo, la Comct no tiene un sitio web propio. Y lo mismo puede decirse de las  organizaciones agrupadas en ella. En la mayoría de   los casos se trata de  grupaciones que parecen tener más vida dentro que  fuera de internet. Incluso algunas organizaciones, como la Coordinadora Vecinal La Reina, parecen existir sólo gracias a su aparición como iniciativa asociada a la Cmoct.

Lo anterior puede parecer el retrato de un fiasco: iniciativas de papel, asociaciones 'chantas', organizaciones 'mulas'. Pero nada más alejado de la realidad.

La Cmoct hizo ruido. No tanto como para evitar la aprobación de la ley, pero lo suficiente como para que el ministro José Antonio Viera-Gallo los recibiera en La Moneda y la ministra Poblete les dedicara una columna en un diario. Fue, en este sentido, el gran ganador de esta pasada: sumó peso político, acaparó cobertura mediática y se consolidó como un actor de peso en el debate urbano.

La pregunta del millón es cómo un puñado de organizaciones semireales, semivirtuales logra este posicionamiento. Todo indica que la respuesta está en la capacidad que muestra para sintonizar con las nuevas demandas por participación.

Hoy los ciudadanos quieren hacer sentir su voz ante las transformaciones de   su entorno, pero no están dispuestos a hacerlo de cualquier modo.Las antiguas estructuras de participación territorial –la junta de vecinos, el partido político, el sindicato, la parroquia- pierden adhesión y lo seguirán haciendo. Hoy los individuos buscan espacios de participación más flexibles, dinámicos y focalizados.

La naturaleza virtual de la Cmoct conecta a la perfección con este nuevo ánimo participativo. Estas nuevas organizaciones se parecen mucho más a foros de chat que a instituciones ciudadanas clásicas: no exigen adscripción y no piden exclusividad; los participantes pueden entrar y salir a discreción; el foco está en intereses puntuales y no en referentes ideológicos amplios y ambiguos (en el Cmoct conviven "Salvemos Vitacura" con grupos de izquierda extraparlamentaria); no hay mediación institucional y las relaciones se establecen horizontalmente.

Además, la Cmoct captó mucho mejor que cualquier partido político o grupo de presión tradicional las nuevas lógicas de consumo medial.

Hoy en día, los que tienen la posibilidad de conectarse a la red (más del 40% de los chilenos mayores de seis años según la encuesta WIP Chile) se informan primordialmente por internet. El resultado es que hoy, para llegar a los líderes de opinión, no es necesario pasar por los medios tradicionales. Los políticos y los alcaldes, en particular, deben tomar nota de este nuevo escenario.

El debate urbano y los grupos de presión ciudadana se articularán crecientemente desde internet, y con esto la naturaleza de los actores y su campo cambia. El blog es el nuevo 'fáctico': un poderdifuso, sin nombre ni lugar. En suma, la demanda por participación seguirá creciendo en nuestras ciudades, pero ésta tendrá un nuevo rostro, uno muy parecido al de la Cmoct.

Es cosa de ver a nuestros  'pingüinos': organizan sus épicassociales por MNS, debaten sus posturas en fotologs, salen a la calle a dar su opinión sin ninguna atadura institucional. Las buenas noticiases que la participación ciudadana revive en nuestro país; la mala, que a varias instituciones les costará tragarsu nuevo formato.

LATERCERA REPORTAJES ,8 de junio de 2008

El blog es el nuevo fáctico

por Por Manuel Tironi

Profesor del Instituto de Sociología PUC, máster en City and Regional Planning de la U. de Cornell

 

Reproducido en:

http://www.pedrodavis.cl/content/view/207777/El-blog-es-el-nuevo-poder-factico.html

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